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NUEVAS SANCIONES AL GOBIERNO DE PYONGYANG

Corea del Norte amenaza con un ataque nuclear a gran escala y la ONU le impone fuertes sanciones

Por Santiago Castillo

By Santiago Castillo
Última actualización 15/03/2013@21:50:24 GMT+1
Corea del Norte no ha logrado influir en las sanciones de la ONU con sus amenazas de un ataque nuclear a gran escala o el anuncio de anular el acuerdo de armisticio de 1953 que puso fin a la guerra de Corea (1950-53) si el Consejo de Seguridad le sancionaba, tal como ha ocurrido por unanimidad de sus quince miembros del máximo órgano de las Naciones Unidas.

Las sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU son como consecuencia a su último ensayo nuclear del pasado 12 de febrero, a pesar de las amenazas del régimen norcoreano de lanzar un ataque atómico preventivo contra Estados Unidos. Las nuevas sanciones endurecen a las que ya soportaba Pyongyang cuando en enero pasado el Consejo de Seguridad le congelaba los activos del Comité Coreano de Tecnología Espacial, así como limitaciones de viajes fuera del país a varios funcionarios norcoreanos por su lanzamiento de misiles de largo alcance y ahora amplía con nuevas restricciones, sobre todo las de carácter financiero.

Pero por primera vez el Consejo de Seguridad sanciona a Corea del Norte las “actividades ilícitas del personal diplomático norcoreano, las relaciones exteriores de sus bancos y las transferencias ilícitas de dinero en efectivo, así como un mayor control en todas sus mercancías en cualquier frontera marítima del mundo y gran vigilancia en todos su aviones con el objetivo de comprobar si se transportan suministros militares, artículos de lujo u otros de contrabando”.

La unanimidad de las sanciones debe ser un claro aviso a Corea del Norte, que sigue tensando la cuerda a su manera amenazando con “ejercer su derecho a un ataque preventivo contra cualquiera que se dedique a atacar a Pyongyang con su retórica hostil o ahogándole con sanciones, como es el caso de Estados Unidos”, dice el régimen de Kim Jong-un.
"Desde que Estados Unidos está intentando prender la mecha de una guerra nuclear, nosotros ejerceremos nuestro derecho a un ataque nuclear preventivo contra los cuarteles generales del agresor, con el fin de proteger nuestro supremo interés", señaló el portavoz del ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Norte.

Pero en los pasados días, Corea del Norte quiso enviar otro mensaje a la comunidad internacional con el anuncio de anular el acuerdo de armisticio de 1953 que puso fin a la Guerra de Corea (1959-53) si le imponían nuevas sanciones y si Corea del Sur y EEUU, que mantiene en suelo surcoreano a 28.000 soldados, siguen con su maniobras militares conjuntas, que realizan todos los años, las cuales concluyen el próximo 30 de abril.

Pero lo paradójico es que Corea del Norte también está preparando unas maniobras a gran escala, incluso Kim Jong-un visitó recientemente a sus tropas, una visita con el objetivo de comprobar el estado de sus soldados y elevar su moral después de que el régimen comunista llevara a cabo su exitosa tercera prueba nuclear y con la idea de seguir alimentado el permanente estado bélico con el que vive en el país.

Lo que está claro es que la resolución impulsada por Estados Unidos y China endurece las sanciones a Corea del Norte, cuyo régimen tiene que modificar sus hábitos bélicos, dejar de amenazar con ataques preventivos nucleares a sus “enemigos” y aceptar la realidad de que nadie quiere invadirle ni destruirle.

A pesar de que el embajador chino ante la ONU, Li Baodong, dijo que su país está comprometido con la paz y la estabilidad de la península de Corea, defendiendo las nuevas sanciones como muestra de la unidad contra los programas nucleares y abogó por resolver diferencias "a través de diálogo", el posible nuevo gobierno de Xi Jinping estudie recortar la ayuda al régimen norcoreano, según analistas. Una ayuda que abarca prácticamente la supervivencia de Corea del Norte cuando le proporciona, entre otras muchas necesidades, el 90 por ciento del combustible que consume el país.

No obstante, Li Baodong reiteró que la prioridad ahora es “calmar los ánimos”, reconociendo que se trata de “un paso importante pero dentro de un largo proceso que deberá desembocar en nuevas negociaciones”.

La retórica del régimen comunista norcoreano de atacar e invadir “a todos sus enemigos” sólo está en la idiosincrasia utópica de un régimen que sigue viviendo de espaldas a la realidad de la comunidad internacional y sobre todo porque sabe que no posee la tecnología suficiente para lanzar un misil nuclear a EEUU o en su caso invadir a Corea del Sur, país que prometió con responder con contundencia y fuego a Corea del Norte tras dar por nulo el armisticio que se firmó el 23 de julio de 1953 en la Zona Desmilitarizada de Panmunjom (ZDM), entre las dos Coreas, pero que no ha sido refrendado por un tratado permanente de paz en la península coreana.

Es obvio que la réplica que recibiría Corea del Norte sería el fin de Kim Jong-un y su enorme Ejército, de ahí que cada vez tenga más importancia el papel que juega China para que Pyongyang congele para siempre sus desafíos belicistas-nucleares y dedique su alto presupuesto militar a paliar la hambruna que afecta a unos seis de sus 24 millones de ciudadanos.
  • Santiago Castillo, periodista y escritor, experto en asuntos del Nordeste asiático
  • http://asianortheast.blogspot.com/






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