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UNA ASIGNATURA PENDIENTE

Hablar en público: cómo triunfar con tu presentación
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Hablar en público: cómo triunfar con tu presentación

· Conseguir el éxito en una presentación en público es asequible para todos. Cualquier persona puede transmitir su mensaje, sea de forma presencial o digital, consiguiendo el impacto deseado en su audiencia

Hay diferentes factores que incidirán en el triunfo de una presentación. Entre ellos está la habilidad de descubrir las debilidades y las fortalezas, los defectos y las virtudes que tenemos. También ayudará la formación en herramientas digitales, que pueden ser muy útiles para apoyar una locución.

Las ventajas de realizar un curso en oratoria

Son muchos los beneficios que obtendremos con un curso para hablar en público:

Se trata de conseguir que los alumnos vayan asimilado las herramientas mentales y de ayuda, que luego utilizarán para comunicarse con su auditorio de forma natural, convincente y persuasiva. Tanto en lo referido al lenguaje verbal, como al no verbal.

Con un enfoque práctico, apoyado por vídeos y cuestionarios de evaluación, con este curso se aprenderán las claves para realizar una comunicación más efectiva, y para que hablar en público sea sencillo, ameno para el ponente y para el auditorio.


Consejos para hablar con éxito en público

  • A la hora de hablar en público, el estrés y la ansiedad pueden hacer que la exposición no transcurra por los cauces adecuados. Hay muchas herramientas mentales que pueden adoptarse para que la presentación sea exitosa y propicie los resultados que se buscan.

  • La preparación. La preparación para captar la atención de las personas que nos escucharán no está referida sola a cuidar los aspectos de la presentación. Es muy útil dedicar el tiempo necesario a investigar a las personas que van a componer el auditorio, conocer sus intereses, sus necesidades, y los motivos por los que están interesados en el contenido de la charla o la presentación.

  • El comienzo es importante. Hay que tener la habilidad de conseguir la atención de la audiencia desde el principio de la exposición. Hay muchas técnicas para ello. Lo mejor es realizar afirmaciones que se relacionen directamente con sus preferencias, necesidades, preocupaciones e intereses.

  • La expresividad de las manos. Las manos no son una cuestión banal a la hora de hablar en público. Se trata de un canal de comunicación con mucho potencial, que puede usarse para reafirmar el impacto del mensaje. Para ello, lo ideal es dejarlas libres, sin ocuparlas con diferentes objetos, juegos con bolígrafos, papeles, etc.

  • Las diapositivas no lo son todo. Contar con una buena presentación en PowerPoint es importante, pero como bien enseñan en un curso de oratoria no debe sustituir al expositor, a quien comunica el mensaje. El pase de diapositivas e imágenes del PowerPoint puede restar tiempo y protagonismo al potente. Es necesario utilizarlas con moderación.

  • El dinamismo en la exposición. No hay que permanecer quietos mientras exponemos y nos dirigimos al público. Para captar su atención es necesario avanzar hacia los asistentes y movernos delante de ellos. Además, estos pequeños paseos pueden servir para que el que expone se relaje.

  • Para transmitir correctamente, primero hay que creerse lo que se dice. Las personas del auditorio debe sentir que el que expone está plenamente convencido de lo que está diciendo. Si se perciben dudas en el ponente, el público también dudará y la exposición no tendrá ningún impacto.

  • La empatía es siempre positiva. Tenemos que saber ponernos en el lugar de las personas que nos van a escuchar. Previamente habremos investigado sobre ellos, lo que quieren y necesitan. Lo que procede es hacer un ejercicio mental de empatía para intentar descubrir lo que a las personas de nuestro auditorio les gustaría escuchar.

  • La disculpa. Hay muchos ponentes que cometen el error, en sus charlas, de disculparse a cada momento, por diferentes cuestiones. Incluso por detalles que habían pasado totalmente desapercibidas por el público. Por ejemplo, “pido disculpas por no haber traído las fotos”. Este tipo de acciones lo único que consiguen es que las personas de la audiencia tengan una percepción negativa de quien tienen delante.

  • La energía positiva. En los primeros momentos de la presentación es normal que los nervios y la ansiedad nos atenacen para arrancar la exposición. Entre las causas principales, está el temor a ser juzgados de una forma negativa. Un truco eficaz para evitar esta sensación es buscar, en los primeros minutos, caras amigables en la audiencia. De esta forma obtendremos energía positiva y se disiparán nuestros temores.

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