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Atentos a nuestros neumáticos

Atentos a nuestros neumáticos

· Neumáticos, llantas y frenos tienen muchas funciones principales en nuestro vehículo y solemos prestarles poca atención

Uno de los elementos más importantes del automóvil y al que solemos presentar poca atención, es el de los neumáticos, que es justo la parte que nos sustenta en el firme sobre el que circulamos, es decir, nuestro contacto con el suelo. Nuestro vehículo debe ir siempre con unos neumáticos ajustados a las condiciones del clima y siempre en buen estado. He aquí algunos consejos.

Los neumáticos de nuestros coches y motos son extremadamente importantes, ya que son el único contacto entre usted y la carretera. La superficie de contacto entre un neumático y la carretera es un área que tiene aproximadamente el tamaño de una tarjeta postal, y el estado de las “gomas” debe ser siempre óptimo si no queremos correr riesgos innecesarios.

Los neumáticos tienen muchas funciones principales entre las que destacan cuatro que son la de soportar el coche, ya que los cuatro neumáticos soportan todo el peso; absorben las irregularidades de la carretera, por lo que el aire o nitrógeno de los neumáticos actúan como un muelle y esto aumenta considerablemente la comodidad y el confort a bordo; transmiten la tracción y las fuerzas de frenado y gracias a ellos podemos conducir y detenernos y, por último, mantienen la dirección ya que nuestro volante hace los cambios sobre los neumáticos. Este último es el motivo por el cual los máticos delanteros se gastan más y de manera diferente a los traseros.

Existen diferencias entre unos neumáticos y otros, la principal es la preparación para cada época del año, si hace lluvia o calor, si circulamos sobre una superficie mojada, seca o helada, o si los cambios de temperatura pueden modificar la presión interior. En todos estos casos es probable que los neumáticos respondan de diferente manera, razón por la cual hay que distinguir entre neumáticos para verano de los de invierno. Los motoristas conocen muy bien estas circunstancias, ya que solo se sujetan sobre el asfalto sobre dos ruedas, y ese es el motivo por el que suelen cambiarlas de verano a invierno. En los coches deberíamos actuar igual.

Unos buenos neumáticos son, ante todo, una garantía para un viaje seguro y confortable. Un neumático de calidad inferior reducirá el rendimiento de su vehículo, al aumentar la distancia de frenado y el riesgo de derrape. La atención a nuestras ruedas y frenos puede ser como un seguro de vida y en comprarfrenos.es nos ofrecen sugerencias interesantes al respecto y a los mejores precios. Por otra parte, una presión inadecuada o unos neumáticos desgastados aumentan el consumo de combustible y las emisiones de CO2 y reducen drásticamente su seguridad.

Conviene que comprobemos periódicamente la presión de sus neumáticos. Nuestra ficha del vehículo nos ofrecerá información adecuada, pero podemos encontrar la presión recomendada en diferentes placas repartidas por el vehículo (suelen estar en el interior de la tapa del combustible o en el costado de la puerta del conductor).

A lo que conviene que estemos atentos es a varias circunstancias, no solo el dibujo de los neumáticos, sino el estado de nuestras llantas, la alineación y el paralelo (que tienen mucho que ver con el desgaste antinatural), o la presión, por eso se habla de neumáticos sanos o enfermos, que pueden provocar incluso un accidente por el reventón de uno de ellos. Llantas24.es nos ofrece información interesante sobre esta parte tan importante de nuestro coche.

Debemos realizar una comprobación cada dos meses y siempre con los neumáticos fríos, y más a menudo si viajamos mucho con coche. Unos neumáticos con baja presión harán que nuestro vehículo sea menos controlable, aumentarán la distancia de frenado y se degradarán mucho más rápido. Unos neumáticos con presión excesiva son igualmente peligrosos: reducen la adherencia, la frenada es menos estable y se reduce el control del vehículo, lo que puede llevar a situaciones potencialmente peligrosas.

Y debemos comprobar regularmente la profundidad de la banda de rodadura, con mínimos legales de 1,6 mm para los neumáticos normales, aunque es recomendable cambiar los neumáticos cuando dicha profundidad es inferior a 3 mm. ó 4 mm. para los neumáticos de invierno). Si escuchamos algún sonido inusual o si nuestro coche vibra, debemos comprobar el equilibrado de los neumáticos y la alineación de las ruedas que, en cualquier caso, debemos comprobar cada 15.000 kilómetros.

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