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CRECE LA TENSIÓN

China puede más que EEUU y al final Corea del Norte no hace su sexta prueba nuclear

China puede más que EEUU y al final Corea del Norte no hace su sexta prueba nuclear

· Por Santiago Castillo, periodsta experto en la zona y director de www.asianortheast.com

Esta vez sí ha dado resultado, al final Corea del Norte no llevó a cabo su sexta prueba nuclear ni lanzó misil alguno en los actos del 105 aniversario del fundador del país, Kim Il-sung, El Día del Sol, pero no han sido los barcos de Donald Trump en las aguas de la península coreana como un claro aviso a Pyongyang, similar a lo que hizo en sus dos últimas acciones militares en Siria y en Afganistán, sino más bien la enorme presión de China para que Kim Jong-un desistiera de realizar una nueva prueba atómica con todas sus graves consecuencias. Sin embargo, el régimen comunista si ha mostrado en este desfile en honor al fundador de la dinastía de los Kim varios misiles balísticos, entre ellos un posible nuevo proyectil de alcance intercontinental ICBM), de combustible sólido, conocido como el KN-08, listo para ser lanzado desde un submarino, además de los conocidos misiles de alcance medio Musudan, pero finalmente, por ahora, pese a la tensión existente en la península coreana, todo ha sido pospuesto sin fecha aún por determinar.

Corea del Norte ha vivido un gran día, homenajear a Kim Il-sung, “el Dios de todos los norcoreanos”, convierte al país en una fiesta inigualable, y “todos están preparados para la guerra”, son años en un estado permanente bélico, pero eso sí también el próximo 25 de abril, con motivo del 85 aniversario del Ejército de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), puede ser otra fecha importante para esta sexta prueba nuclear, aunque serán los propios acontecimientos los que determinen esa posibilidad, pero sin lanzamiento de misiles el desfile también ha servido para hacer una demostración de fuerza y enviar un mensaje a EEUU, Corea del Sur y a Japón y otro muy claro sobre su capacidad militar.

Estados Unidos sabe que cualquier “ataque preventivo” a Corea del Norte traería consecuencias nefastas para todos y obligar a la fuerza para que Pyongyang modifique su política nuclear, sobre todo cuando es su único baluarte para asegurar la supervivencia del régimen, no sólo es difícil sin la participación de Pekín, sino que además lo que pretende Donald Trump para que el régimen norcoreano se desnuclearice usando su poderío militar para intimidad a Kim Jong-un tampoco daría resultado.

No obstante, la tensión crecerá, de hecho hacía mucho tiempo que los países de la zona no habían vivido una situación como la actual. Por un lado, Kim Jong-un necesita verse arropado por su pueblo, y el desfile militar con motivo del 105 aniversario de la muerte de Kim Il-sung, fundador del país y abuelo del líder norcoreano, es la mejor herramienta para seguir enriqueciendo el culto a su personalidad con una gran baño de masas y desafiando a EEUU.

Y, por otro, Kim sigue ganando su “guerra mediática” dentro y fuera del país al lograr que la comunidad internacional y su pueblo estén pendiente del “mariscal” del Ejército Popular de Corea del Norte, eso sí, sin haber asumido previamente el rango de “vicemariscal”.

China, que se opone al programa nuclear norcoreano, es el único gran aliado y benefactor de Corea del Norte, y en esta ocasión sí ha creído que Donald Trump podría haber hecho algo similar a lo realizado la semana pasada al lanzar 59 misiles Tomahawk sobre una base aérea de Bachar el Assad, en Siria, además de usar por primera vez su bomba no nuclear más potente en Afganistán en un claro aviso al “Estado Islámico”, que ha intimidado a Corea del Norte y ha originado una enorme inquietud no sólo en China y Rusia, sino en la forma que EEUU quiere poner fin a los conflictos actuales.

Pese a que el portaaviones estadounidense “Carl Vinson” está vigilando las aguas de la península coreana, de momento, no va a realizar ningún ataque a Corea del Norte ni tampoco se espera que Pyongyang haga algo similar, sobre todo teniendo en cuenta que cualquier movimiento militar puede originar la “caída” del régimen norcoreano, lo que, por ahora, nadie lo desea, pero menos China, aunque eso sí, mantener el mismo estatus político pero sin Kim Jong-un.

No habrá guerra. Nadie quiere un conflicto que diera con el régimen comunista por los suelos, por lo que la sexta prueba nuclear norcoreana tendrá que esperar a que las aguas del mar Amarillo vengan más calmadas sin tanto tráfico de barcos de guerra. Y más cuando Pyongyang también sabe que EEUU cuenta con bombarderos pesados en Guam, una dependencia estadounidense en Oceanía, disponibles para atacar Corea del Norte de ser necesario.

Todos los indicios indican que en Punggye-ri (noreste del país), la base donde Corea del Norte efectúa sus pruebas nucleares, se registra una inusual actividad relacionada con una nueva prueba nuclear, donde ya se realizaron las de 2006, 2009, 2013, enero de 2016 y septiembre de 2016, pero en esta ocasión China se ha puesto más firme, pues qué haría el régimen norcoreano si Pekín le corta el combustible, el 90 por ciento de lo que recibe, sin olvidar que tras las sanciones de la ONU también ha tenido que dejar de comprarle carbón.

China está realmente cansada de la actitud del régimen norcoreano, además Pekín cada vez recibe más quejas de los habitantes de las provincias de Liaoning y Jilin -las dos zonas colindantes con Corea del Norte-, que contemplan la posibilidad que en algún momento se les escape la radiación.

Incluso también se ha rumoreado que Pekín había amenazado a Corea del Norte de cortarle el combustible si llevaba a cabo el nuevo ensayo nuclear, una situación que paralizaría el país dado los cientos de millones de toneladas de crudo que importa desde China anualmente, es decir, el régimen desaparecería al igual que con un ataque estadounidense-surcoreano. Una desestabilización muy grave que indica la enorme influencia que puede hacer Pekín.

Obviamente subestimar a Corea del Norte nunca, pese que algunas de las pruebas nucleares han sido todo un fiasco, pero de ahí a que Pyongyang pueda provocar una “guerra nuclear y se vaya de rositas, tampoco”, dado que en 24 horas el régimen caería ante la contundente respuesta de EEUU y Corea del Sur y por ahora a nadie le interesa que el régimen norcoreano desaparezca y mucho menos a China, pero si Pyongyang optara por hacer un alarde de poderío atómico, sería el sexto ensayo en la historia de este país.

Estados Unidos, con el imprevisible Donald Trump, ve a Corea del Norte como una potencia nuclear y exige el fin del programa de armamento norcoreano y amenaza con actuar de modo unilateral si no consigue la colaboración de China, pero de ahí que actué sin el concurso de Japón y Corea del Sur, sus aliados estratégicos en la zona, hace difícil una intervención estadounidense salvo que Kim Jong-un siga con sus lanzamientos de misiles, y China no lo impida.

Washington ve con preocupación la determinación de Corea del Norte, que ya cuenta con varias bombas atómicas, de hacerse con un misil intercontinental, que podría alcanzar territorio estadounidense, de ahí que la principal fórmula para terminar con el problema nuclear norcoreano sería acudir de nuevo a las conversaciones a seis bandas.

Una segunda solución al problema norcoreano sería que el régimen adoptará una política económica similar a la que ya hiciera China con Deng Xiaoping con un libre mercado que ha servido para que los chinos vivan mejor al igual que ha ocurrido con Vietnam y ocurre con Myanmar (antigua Birmania), pero un mayor desarrollo económico impide un menor control político.

La convocatoria de las conversaciones a seis bandas (Rusia, EEUU, China, Japón y las dos Coreas) están encaminadas a detener su programa nuclear a cambio de reconocimiento diplomático, petróleo para suplir su falta de energía y ayuda humanitaria, pero sería entonces necesario que Pekín empujará más a Pyongyang para que acudiera a estas conversaciones, suspendidas desde 2008.

En definitiva, China tiene bastante con intentar controlar la situación de los mares de China Meridional y China Oriental, y una desestabilización en Corea del Norte le traería aún más problemas a Pekín, de ahí la importancia de rebajar la enorme tensión en la península coreana, donde tanto chinos como rusos se oponen a la instalación de los misiles estadounidenses THAAD enCorea del Sur, cuya zona cada vez está más más militarizada y sirve a Pyongyang para justificarse en su desarrollo nuclear.

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