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HAY QUE DIVERSIFICAR LA CARTERA DE INVERSIÓN

Los fondos de inversión socialmente responsables
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Los fondos de inversión socialmente responsables

· Por Gabriel Alonso Carrro, Vicepresidente de Innovaética

En España todavía son muy desconocidos pero son una magnífica opción para los que dispongan de unos ahorros. Este tipo de fondos no producen una rentabilidad menor que el resto de los que existen en el mercado. Se trata de gestionar los patrimonios de otra manera: no buscando solo el beneficio, que también, sino siendo sensibles a las consecuencias e impacto social de las inversiones. En Francia y los países nórdicos los fondos socialmente responsables (ISR) suponen el 60% del mercado inversor, en España: el 2%. Actualmente, se administran unos 23 billones de euros con criterios responsables, lo que da cuenta de la creciente importancia de la conciencia social respecto a que no vale todo en el mundo de la inversión.




¿Qué aportan los fondos ISR? Sobre todo, valor social y financiero. El punto de partida es altruista, la sensibilidad cívica, la inversión consciente de que no se pueden obtener beneficios a cualquier precio. El 50% de fondos de renta variable en Norteamérica especulan con armamento no autorizado por la comunidad internacional (por su potencial de destrucción indiscriminada e inhumana). ¿Se han parado a pensar en qué se están invirtiendo sus ahorros? Los fondos ISR pretenden, persiguiendo lógicos beneficios, no colaborar con determinadas inversiones criminales: por ello aseguran transparencia y honestidad asegurando la procedencia de los mercados inversores.

¿Cómo generan esta confianza? A través del rigor y los análisis extrafinancieros. Es decir, profesionalidad y exámenes precisos de las corporaciones o empresas donde se invierte, más allá del potencial lucrativo. Es obvio que la buena voluntad no evita sufrir riesgos en las inversiones, pero ofrece muchas ventajas. Por ejemplo, si usted invierte en multinacionales automovilísticas que cometen fraudes sistemáticos en los motores contaminantes o petroleras que sufren casos de corrupción acabará perdiendo dinero por las multas millonarias o las pérdidas cuantiosas por la gestión ilegal. Pero si lo hace en energías limpias, la sostenibilidad medioambiental es el futuro, se encontrará con criterios para una inversión razonada. Se trata de depositar sus ahorros en carteras respetuosas con los criterios éticos y, además, eficaces económicamente.

Es el momento de una sociedad civil responsable, y la ISR puede colaborar a cambiar muchas cosas. Los patrimonios debidamente invertidos alinean nuestros principios cívicos con nuestras inversiones. Los análisis extrafinancieros de las organizaciones en las quese invierte mitigan los riesgos. Fiscalizar el buen gobierno de una institución, el funcionamiento de los Consejos de Administración, constatar que haya consejeros independientes, las juntas de accionistas, las auditorias externas, etc. asegura la adecuada estabilidad y gestión de una empresa para invertir en ella. Esto es lo que asegura la ISR. Actualmente, para garantizar estos objetivos existen agencias especialistas en este tipo de análisis extrafinancieros y metodologías muy mejoradas y avanzadas ( con hasta 3.000 criterios a examinar).

En Francia se está preparando la legislación pertinente con el objeto de que exista un sello ISR, al igual que en España existen ya los sellos de calidad. La razón es que estos fondos de inversión tienen un notable impacto social positivo y, además, con la misma rentabilidad o mayor que el resto al asegurar la solvencia y transparencia de las empresas. En algunos países es obligatorio que las reservas de la Seguridad Social se inviertan al cien por cien con criterios socialmente responsables. Anteriormente se obligaba a invertir de este modo solo cantidades en torno al 15%, el incremento habla por sí mismo. Lo mismo ocurre con los fondos soberanos (capital público a invertir de un país) que están obligados en algunos casos a invertirse el 80% en ISR.

Como ciudadanos y sociedad civil no podemos eludir nuestras responsabilidades éticas y hemos de pedir a los bancos información sobre el buen gobierno, la sostenibilidad medioambietal y la responsabilidad social de las entidades financieras a las que van a parar nuestros ahorros, sean muchos o pocos. Es que además, hacerlo así, no asegura una mayor rentabilidad pero sí menores riesgos. Esto es fundamental. Existen estudios muy solventes que concluyen que los fondos ISR suelen tener una mayor rentabilidad en renta fija, variable, etc tanto en zonas diferentes del planeta como en momentos de tiempo diferentes.

Lo mejor es seleccionar los mejores fondos y diversifcar la cartera de inversión, como en toda estrategia inversora. Evitando las compañías con malas prácticas, que acaban cayendo, como se ha constatado una y otra vez. La Comisión Nacional del Mercado de Valores ofrece un registro de fondos nacionales ISR con criterios de selección españoles. En los fondos internacionales, hay que estudiar los prospectos y los criterios de inversión o acudir a entidades especilizadas en estos fondos éticos para asesorarse: gestoras profesionalizadas en ISR con trayectoria y experiencia.

Hay que promover y demandar las inversiones socialmente responsables porque hay un mercado potencial pero falta demanda por desconocimiento. Sin renunciar a las rentabilidades, adecuamos así nuestros principios éticos y ciudadanos con el destino de nuestros ahorros o patrimonio. Y esto es válido tanto para el pequeño inversor como para asociaciones, fundaciones, organizaciones y hasta instituciones públicas.


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