Diario actualizado de economía y finanzas - International Journal of Economics & Finance
13 de noviembre de 2019, 14:45:17
Análisis y Opinión

FALTA DE VISION POLÍTICA


Invierno demográfico: política y futuro

· Por Pablo Sanz Bayón, Profesor universitario y doctor en derecho


Una de las cuestiones más problemáticas del sistema de bienestar en España es la excesiva vinculación y dependencia respecto de su demografía. Como es sabido, la sociedad española está experimentando un “invierno demográfico”. España es el quinto país del mundo con peor índice de fecundidad. El déficit de natalidad es de tal magnitud que está provocando la inversión de la pirámide poblacional que hace que España lleve más de 35 años por debajo del nivel de reemplazo generacional. Los números presentados por el Instituto Nacional de Estadística en 2018 dibujan un escenario desalentador con el crecimiento vegetativo más bajo de la historia desde que se tienen datos. En 2017, además, la tasa de natalidad se situó en el 8,4 ‰, la más baja en cuatro décadas. En consecuencia, la inversión de la pirámide poblacional -una sociedad más envejecida-, requiere lógicamente de unas estructuras de gasto con una mayor financiación y planificación.


La economía española carece de un tejido económico lo suficientemente productivo y dinámico como para soportar un crecimiento exponencial del gasto público en pensiones como el que está previsto. Los pensionistas son ya el colectivo social más determinante dentro del electorado (9,76 millones de pensionistas). Ello explica en buena medida la parálisis de los políticos sobre las medidas a adoptar en materia de seguridad social.

Adicionalmente, en los próximos años se van a jubilar las generaciones del baby-boom, con pensiones contributivas cada vez más cuantiosas. Esta realidad inminente va a acabar de estresar el sistema público de pensiones, fagocitando las reservas y fondos públicos disponibles, a menos que se implementen reformas estructurales que dinamicen la economía y resulten en un aumento de la productividad de las empresas y de los trabajadores, así como en el impulso de medidas para incentivar la natalidad, la formación de familias y el ahorro privado. Lamentablemente, no hay perspectivas de que esto vaya a suceder en el momento presente, teniendo en cuenta la paralización institucional y la mediocridad de los líderes políticos actuales.

Mientras esperamos soluciones de gran envergadura, la sostenibilidad de este esquema de bienestar pensado para la población pasiva va a requerir expoliar fiscalmente a la población activa, sobre todo a los trabajadores más jóvenes, que son ya una minoría social cada vez más precaria. La crisis demográfica y la baja natalidad abren la posibilidad de que se genere una “lucha intergeneracional” en la que se cuestionarán las bases y los desequilibrios de un sistema de seguridad social que sigue un esquema muy similar al de una estafa piramidal.

El problema de lo que está sucediendo en España es un problema de dirección política y gestión pública. No hay estadistas ni líderes que miren al largo plazo. Estamos inmersos en electoralismos y cortoplacismos, a golpe de encuestas y sondeos demoscópicos. La desidia en trazar una agenda reformista tras las turbulencias de la última crisis se ha traducido en un conjunto de oportunidades perdidas. La vulnerabilidad e insostenibilidad de las cuentas públicas nos indican que no estamos preparados para afrontar adecuadamente no sólo otra época de turbulencias económicas internacionales sino nuestra propia supervivencia colectiva como país con las garantías financieras suficientes.

La pésima partitocracia al frente del Estado no ha sabido configurar un modelo de bienestar duradero ni capaz de reformarse flexiblemente en función de las necesidades específicas de la sociedad y de su evolución demográfica. España afronta un contexto de desaceleración económica con posibles perspectivas de recesión europea e interna en el horizonte sin un plan a largo plazo de reformas estructurales ni la voluntad política de hacerlas. La sociedad española debe reexaminar de dónde viene y adónde va. Regresemos a la realidad y preguntémonos urgentemente qué futuro queremos.

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