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13 de noviembre de 2019, 11:58:40
Análisis y Opinión

¿TENEMOS DESTINO COMO ESPECIE?


Ser humano

· Por Lorenzo Soriano

By Lorenzo Soriano

No es que esté especialmente pesimista, ni que el nihilismo crónico me haya invadido, no, pero a veces me hago una reflexión profunda, que nunca hasta ahora me he sabido contestar. ¿Para qué fue creado el ser humano? ¿Qué función cumple en la naturaleza o, si algunos prefieren, en la Creación? Los animales, todos y nosotros pertenecemos a un grupo, una especie y dentro de ella a varias razas que están diseñados para cosas concretas. Esto es, cumplen funciones concretas dentro del complicadísimo engranaje de la naturaleza. Todo está interconectado: el aleteo de la mariposa que provoca el tornado 10.000 millas lejos.



Los insectos, por ejemplo, son alimento de muchas especies, aves sobre todo o plantígrados. Producen miel y cera, construyen, horadan y ventilan, hacen llegar al agua más abajo de la superficie, llevan polen, crean la base de las flores y las frutas, limpian, barren, eliminan materia muerta putrefacta y un millón de actividades más.
Las aves, los invertebrados, los proboscidios, los marsupiales, los... hasta el ornitorrinco, y no digamos el castor, que hace puentes y presas. Y los que comen semillas y las defecan lejos y las hacen crecer con abono en lugares distintos, repoblando, dando vida nueva, colaborando, cooperando.
Y las fieras, los carnívoros, los controladores de poblaciones que crecen desmedidas, los depredadores. De vivos y de muertos, hienas, buitres, chacales, gusanos, cucarachas, babosas. Miles de especies dedicadas todas a hacer actividades que propician la vida del planeta y la colaboración entre especies.
El ser humano es el depredador supremo, y no tiene más enemigo que él mismo. Se autocontrola con guerras, asesinatos y accidentes. Y algún virus o bacteria también.
La aparición de la espada fue impresionante, pero la de las armas de fuego y las ametralladoras cambiaron muchas cosas en este mundo.
No servimos de comida, no servimos para mejorar nada, o mejoramos un 10% de lo que estropeamos. Necesitamos mucho espacio, mucha agua, mucho aire, mucho alimento, mucho fuego, muchos animales,
mucho adorno, mucho material, mineral, fósil, sólido, líquido, gaseoso. Nos cuidamos, evitamos la muerte, alargamos la edad de vida, inventamos artilugios, pero que en sí nada favorecen al planeta ni a otras especies. No colaboramos. Al contrario. El transporte aéreo, por ejemplo, gasta oxígeno, combustibles no renovables, emite CO2, exige materiales raros, aleaciones complicadas, titanio, selenio, radio, rodio, cesio, berilio.
Usamos cementos, aceros, hierros, desmontamos montañas, contaminamos mares y océanos. Coches, máquinas, plásticos, residuos, basuras, deshechos radiactivos.
Nos creemos algo, y no somos nada, nefastos, atrevidos, bárbaros, depredadores.
La conclusión, se la dejo a Vds. La moraleja bien clara que está. La solución, complicada.
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