Y es que al final, todos estos avances tecnológicos que revolucionan nuestra manera de ver las cosas no perduran porque se usen a nivel macroeconómico, sino porque logran adaptarse hasta convertirse en un producto accesible para el ciudadano de a pie. Por suerte, las criptomonedas poco a poco van calando en los hábitos de consumo de una población cada vez más despierta y concienciada con la seguridad y la privacidad. En este sentido, la tecnología blockchain en la que se basan estas criptomonedas como, por ejemplo, Ripple, permite transacciones de usuario a usuario sin necesidad de terceros. Todo un paradigma que ha dejado el plano conceptual para convertirse en una realidad atractiva para muchos.
En cualquier caso, seas inversor o seas usuario siempre es útil conocer el cambio XRP – USD o el de cualquier otra criptomoneda del mercado que utilices frecuentemente. Porque, aunque ahora disponemos de amplia información, en el pasado, una de las mayores quejas de los usuarios respecto a las criptomonedas era la relativa dificultad para manipularlas y poder realizar transacciones comerciales al mismo nivel que con el dinero convencional. Afortunadamente, desde hace unos años el propio mercado de la criptomoneda se ha encargado de fomentar la proliferación de compañías que se han dedicado a crear servicios, herramientas y aplicaciones que hacen que la manipulación de criptomoneda ya no sea un problema logístico.
En 2014 BRD se convirtió en la primera cartera virtual en dar el salto oficial a las plataformas iOS y Android en forma de aplicación. Desde entonces el mercado se ha plagado de opciones cómodas y atractivas que han acelerado sobremanera la adopción de estas nuevas tecnologías blockchain entre usuarios de todo tipo. Las criptomonedas han dejado de ser una divisa para early adopters a medida que se ha ido universalizando. Y el mayor ejemplo de ello es palpable en la reacción de las principales entidades financieras.
Hitos como el del pasado marzo, cuando Ripple lanzó su primera aplicación bancaria bajo el nombre de Xumm, han hecho que las que hasta ahora han tenido el monopolio sobre el control de nuestro dinero se pongan nerviosas. Tanto es el temor de las entidades bancarias españolas hacia este nuevo modelo blockchain que la increíble unión de estas para crear Bizum en 2016, no fue nada más que un órdago en una guerra que saben que pueden perder si no se ponen las pilas.
Y hacen bien en jugar a la defensiva, porque a efectos prácticos, Xumm ofrece los mismos servicios que un banco tradicional usando XRP como divisa. La gran diferencia se encuentra en que cualquier transacción se realiza sin intermediarios. Una intermediación de la que llevan viviendo las entidades bancarias convencionales durante décadas.