Pero los estados además tienen o pueden ,tener representación,en materias socio económicas y culturales ,que ya no puede ser la misma, en los estados plurales como el Estado Español, cuya Constitución posibilita en el artículo 148, un amplio elenco de materias, que pueden ser asumidas y de hecho lo han sido ,por las Comunidades Autónomas. Entre esa gran variedad, están algunas de gran interés, como el turismo y el fomento del desarrollo económico. Otras son de valor social, como el fomento de la cultura, la investigación y la enseñanza de la lengua propia.
Todo esto y lo demás previsto en el artículo 148, está pues protegido constitucionalmente.
Pues bien, en estas materias la representación exterior para defensa de esos intereses, ha de ser ineludiblemente autonómica. El estado por su carácter plural y neutral, difícilmente puede ser el promotor de intereses a veces antagónicos y competitivos entre sí. Me voy a referir a 3 cuestiones, el turismo, las lenguas y las inversiones extranjeras.
En turismo, sin perjuicio de poder ofrecer el estado una visión global de España, es clara la diversidad de ofertas exteriores en a veces clara competencia, entre sí de las distintas zonas de turismo de sol y playa, peninsulares e insulares o de ofertas rurales interiores o culturales.
De otro lado, las pluralidad de lenguas españoles, solo puede ser promovida por las diversas comunidades, sin que nadie tenga el monopolio del idioma, que no puede ser ninguno, ni siquiera el castellano, (también conocido como español ), pues no es el propio genuino de todas las comunidades, aunque si sea oficial a nivel del estado. Tan español es o debe ser el castellano, como lo son el vasco, el gallego el catalán y el valenciano y sus distintas variantes territoriales.
Y la última cuestión es la relativa a las inversiones extranjeras, que también requieren reclamo autonomico, aunque en este campo es más fácil que puedan haber actuaciones conjuntas, a nivel general o de algunas comunidades coordinadas por un interés común, como podría ser en infraestructuras, por ejemplo el corredor del Mediterráneo.
La pluralidad de España, exige asumir ese reto, del esfuerzo e de las distintas comunidades, para defender sus intereses, en el exterior, lo que conllevará antes o después, reformas a nivel estatal y o estatutario, para incorporar los diferentes planteamientos de las autonomías, en las relaciones exteriores a nivel de la Unión Europea o extra comunitario.
Por ahí puede ir algún punto de encuentro en el conflicto catalán.