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SEGÚN EL FMI, ESPAÑA NO PODRÁ CUMPLIR LAS EXIGENCIAS DEL DÉFICIT HASTA AL MENOS 2016

La relatividad de la crisis financiera

La relatividad de la crisis financiera

Por Esteban Beaskoa Estévez, Asociado de EFPA España

martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
Albert Einstein dijo una vez: “No podemos pretender que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”. Desde luego que Einstein era un genio y que sus reflexiones podrían incluso utilizarse en clases de motivación y liderazgo, pero está claro que el entender de este físico es “relativo” y que todos estaríamos bastante más tranquilos sin la incertidumbre y la inestabilidad que la crisis provoca.


Aún así, ya que estamos en faena, no podemos seguir llevando a cabo una gestión ineficaz y de goteo para salir de la recesión. La confusión económica que reina en España debe disolverse con medidas de fondo para que la confianza se restablezca. Las promesas del presidente del BCE, Mario Draghi, serán materializadas en parte en compra de deuda de países periféricos, pero deben servir, además, para frenar el pánico vivido en el mercado de deuda soberana y en el mercado de renta variable. Hay que empezar a llevar a cabo medidas estructurales que aboguen por evitar que la situación actual siga como un auténtico calvario económico.

El FMI, en su último informe de perspectivas económicas globales, no ha planteado un escenario muy positivo para la economía española. Establece una contracción del PIB para 2013 del 1,5%, bastante lejos de la previsión del 0,5% del ejecutivo de Mariano Rajoy. Además, el organismo señala que España no cumplirá con las exigencias del déficit hasta 2016.

Desde luego que el crecimiento económico está condenado durante los próximos años a convertirse en una auténtica carrera de obstáculos, y más si las medidas de aumento del IVA y reducción del estado del bienestar, que se han establecido recientemente por imposición de Bruselas, sólo ayudan a la reducción del consumo privado, que supone en torno a un 60% del PIB.

Es fácil de pronosticar para la situación actual, y como bien indica la curva de Laffer, no todo aumento de impuestos genera una mayor recaudación. España tiene que tratar de equilibrar su balanza de gastos con otro tipo de ajustes adicionales, saliendo del espejismo de ingresos derivado del boom inmobiliario que vivió la Administración Pública hace unos años, empezando a reducir de una vez el número de cargos públicos y trabajando de forma conjunta por dotar a Europa, no sólo de la unión monetaria ya existente, sino también de una unión fiscal y bancaria.

Tenemos que ser conscientes de que el riesgo de la supervivencia del euro sigue acechando y que, por mucho que el BCE arrime el hombro comprando deuda o diseñando próximos modelos de intervención, las reformas estructurales han de empezar a ser tomadas por los países ya que son la verdadera esencia para la consecución de la confianza y del ansiado crecimiento económico.

Retomando las reflexiones de Einstein, y adecuando un poco su teoría de la relatividad a la situación actual, para determinar la velocidad de la solución a esta crisis, hay que tomar como referencia el verdadero eje de los problemas. Y mientras tomemos otros puntos de referencia, la velocidad no será la misma y, por tanto, estaremos sometidos a otro planteamiento.
  • Esteban Beaskoa Estévez es Asociado de EFPA España
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