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EXQUISITEZ Y TRADICIÓN EN UNO DE LOS IMPRESCINDIBLES DE MADRID

Otra vez en Charolés

La terraza de El Charolés es una delicia en verano.
La terraza de El Charolés es una delicia en verano.

Por José Luis Barceló

By José Luis Barceló Mezquita
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jlbarceloelmundofinancierocom/9/9/27
martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
El restaurante El Charolés, ubicado en pleno centro de San Lorenzo de El Escorial, fue durante muchísimo tiempo considerado uno de los mejores restaurantes de Madrid y aún hoy nos sorprende con su carta, no muy excesiva, pero en la que sobresalen exquisiteces inigualables y que no podremos encontrar en ningún otro lugar, así como su extensa carta de vinos, con algunos caldos que ya no existen ni siquiera en las bodegas originales. Un lugar recomendable para apasionados por el buen comer.
El cocido de El Charolés es de los más reconocidos de Madrid.
El cocido de El Charolés es de los más reconocidos de Madrid.

Si se quiere saber lo que es buena cocina en Madrid, al estilo tradicional, uno no puede dejar de conocer el restaurante El Charolés, en pleno centro histórico de San Lorenzo de El Escorial. Fue durante muchísimo tiempo considerado uno de los mejores restaurantes de Madrid y tuve la suerte de conocerlo y degustarlo con mi padre, quizás allá por los años 1982 a 1991, éste último, el año de su fallecimiento. Mi padre fue un gran gourmet pero también un gran gourmand, y del que aprendí que una de las pocas cosas buenas que podemos hacer a lo largo de una semana cualquiera, es comer, y si es compartiéndolo, mejor que mejor. Un almuerzo en buena compañía es prácticamente lo único que retendremos como recuerdo de una semana insulsa de las 55 de que se compone el año.

Así que considero El Charolés como uno de esos lugares excelentes en los que cabe disfrutar de la comida y de la bebida, y es un lugar, sin duda, donde cabe esperar que se va a quedar bien. Otra cuestión que me atrae de El Charolés son los cuidados postres, elaborados para personas que aprecian el “dessert” como una parte indisociable de una comida o una cena y no como un simple punto y final.

El Charolés se ha hecho on el tiempo, además, con parte de otro de los restaurantes claves de Sal Lorenzo de El Escorial, el que antiguamente era “El Doblón de Oro”, hoy conocido como la “Taberna del Corcho”, y lugar absolutamente recomendable, sobre todo su terraza ahora que llega, por fin, el buen tiempo.

En El Charolés se come de todo. Mi última visita ha sido a finales de marzo, y pedimos un revuelto de erizos y el pastel de verduras con langosta. Ambos excelentes y, algo que resaltar, como si los hubiéramos hecho en casa: ingredientes de primera calidad y fresquísimos.

Pedimos el vino de la casa, que es un Cune Reserva realmente bueno y apto para todos los platos. Mi comensal pidió la confit de pato azulón; yo, de tendencias bastante carnívoras, opté por el “charolés”, que lo sirven con sal semigorda –casi como si fueras escamitas de sal-, y unas patatas saboyardas estupendas, que van con su cremita suave.

Aunque la carta da para mucho. Entre los entrantes podemos optar por las croquetas de cigalas o de carabineros ya que las suelen intercalar, callos a la madrileña, paté de ato, foie asado, chistorras de Navarra, crujientes y jugosas, cecina leonesa de Astorga, con unos pimientos de acompañamiento o ensalada de pimientos asados con bacalao y ajitos fritos.

Entre los platos principales, podemos decidirnos por lenguado de roca, rodaballo salvaje, carrillada de ternera a la pimienta rosada, o el inevitable cocido que muchos consideran uno de los mejores de la Comunidad de Madrid y que merece una crónica a parte, dedicada solo al cocido. Por cierto, recomendable.

Finalmente los postres, como digo, para mi principales. No entiendo restaurante bueno sin repostería decente y El Charolés la tiene porque es como la que nos gusta a todos comer en casa. Es decir, no son “dulces cualesquiera”. Destacan en este apartado la bomba de chocolate con su crujiente de helado, imprescindible para los chocolateros, las natillas caseras, los fresones naturales con crema de yogur, el sorbete de pera, imprescindible en un restaurante donde no se para de comer, o el tocinillo del cielo, también uno de los mejores de Madrid.

Una nota hay que ponerla a la elaboración en la cocina, bastante difícil para este tipo de comidas. Mis notas altas van sobre todo a la frescura de los alimentos, a la elaboración de todo en su punto, y a la inexistencia de ingredientes extraños o desconocidos. Su terracita es de las mejores de San Lorenzo -quitando las de la plaza del Ayuntamiento-, porque se agradece mucho en verano el callejón discreto y fresco sobre el que tienden un toldo y la excelente atención en las mesas.

Al final de la comida te sirven un moscatel riquísimo un unos bombones. Y la cuenta, que sale entre 55 y 65 euros por comensal de media. Otra cosa que me gusta de El Charolés es que tiene criterio gastronómico, no te ponen las cosas al tuntún en la carta, como hacen muchos restaurantes para rellenar. Digamos que la inspiración es afrancesada, tradicional, aunque con una inevitable inclinación a lo madrileño que domina finalmente la mesa. Y todo esto no sería posible sin la magistral mano del artífice de todo ello, Manuel Míguez, que lleva en El Charolés desde su fundación allá por 1977.
  • Donde está:
  • Calle Floridablanca, 24
  • 28200 San Lorenzo de El Escorial
  • Teléfono:918 90 59 75 (conviene reservar; tiene acuerdo con aparcamiento próximo)

Uno de los platos clásicos de este restaurante, el 'charolés' con carne de la mejor calidad y patatas a la saboyarda.
Uno de los platos clásicos de este restaurante, el "charolés" con carne de la mejor calidad y patatas a la saboyarda.
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