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¿INTENCIONES SOLO ROMÁNTICAS?

Aire fresco, y romántico, de la Societat Civil Catalana

Aire fresco, y romántico, de la Societat Civil Catalana

Por José Luis Heras Celemín

martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
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En un territorio hostil para los no independentistas, donde el Barça es el elemento más pernicioso desde el punto de vista político. Hace unos días ha aparecido en escena la Societat Civil Catalana (SCC), que se fundó hace 4 meses por 72 personas que pertenecen a ambien-tes catalanes varios: universitario, empresarial, periodismo, judicatura, sanita-rio, y algunos otros en los que se mueven las llamadas profesiones liberales. Con la pretensión, dicen, de “contribuir y facilitar la concienciación y moviliza-ción de las personas que en Cataluña consideran positivo el mantenimiento de un vínculo sólido con el resto de España y Europa”.


Ayer, la SCC fue invitada por la Asociación para la Defensa de la Transición (ADT), que preside el Teniente General Cassinello, a compartir almuerzo y ofrecer información de lo que a priori aparece como un intento romántico de un grupo de catalanes que parecen convencidos de que “aún están a tiempo de escribir la historia de Cataluña e impedir que otros la escriban sin ellos”.

Antes de oírles, a alguno de los asociados le dio por traducir el título del catalán al castellano: Sociedad Civil Catalana. Y, con el diccionario a mano, precisar conceptos: Sociedad, o “agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida”. Civil: “Perteneciente a los ciudadanos”. Y Catalana: “Perteneciente o relativo a Cataluña”.

Una vez presentados y cedida la palabra, a Josep Ramón Bosch, que así se llama el Presidente de SCC, empezó a manar lo que parecía ser la esencia de la sociedad: Una pasión contenida, a veces desbordada, que en la voz de un hombre joven iba apareciendo en forma de asertos, datos, conven-cimientos y sentimientos con apariencia de románticos que se iba mostrando sin estridencias, y con el fluir de los que creen en su derecho a expresarse sabiendo que lo que dicen es auténtico:
  • Lo que la Generalitat está haciendo no es un proceso con legitimidad democrática. Porque no es verdad que Cataluña esté luchando por su libertad, que esté en juego su derecho a decidir, o que la mayoría de los catalanes quieran la independencia. Por el contrario, la realidad se está manipulando por los independentistas con las intenciones que todos sabemos.
  • Tampoco es un proceso transparente y honesto. Porque cuando se pretende la secesión, no es honesto usar fondos públicos para contar medias verdades y hurtar un verdadero debate sobre la secesión y sus efectos.
  • No es un proceso justificado porque los argumentos que se usan están manipulados o son falsos. Los “derechos históricos” que se aducen no responden a la verdad porque Cataluña no fue sojuzgada por España, sino que el inexistente agravio es fruto de la tergiversación. La realidad fue una guerra europea con derechos dinásticos en juego, no un agravio de España a la Corona de Aragón a la que pertenecía Cataluña. Los “agravios fiscales” retuercen la verdad con manipulaciones de datos. La Sentencia del Tribunal Constitucional, que se está vendiendo como una limitación de la independencia catalana, lo que de hecho ha establecido es la mayor cota de autodeterminación de la historia y de todos los territorios de la Unión Europea. La “Política de recortes del Gobierno Central”, “La falta de inversión en infraestructuras” y “Las agresiones a la Lengua Catalana” son, como lo demás, manipulaciones interesadas de instituciones que están financiadas con medios públicos.

Entre las ideas y frases, apareció algo una con un valor fonético confuso y con una carga sentimental muy grave: “Somatén”. El orador se estaba refiriendo al “Estamos a tiempo”, pero el fonema apareció. Y con él la imagen de una institución catalana histórica: Un cuerpo de gente armada, que no pertenece al ejército, que se reúne a toque de campana (o de teléfono móvil) para perseguir a los criminales (¿independentistas?) o defenderse del enemigo (¿el separatismo?)

El orador intentó suavizar el término aclarando la traducción, pero la idea quedó perenne, mezclada entre las afrentas que los no independentistas sufren en Cataluña, los menosprecios a su condición hechos en medios de comunicación financiados con fondos públicos, las disputas entre miembros de una misma familia por su posición frente a los rupturistas, e incluso los escraches y afrentas personales que las fuerzas del orden (¿orden?) atienden como atienden.

Después, sin rebajar el tono, algunos temas puntuales: El Valle de Arán frente al independentismo. La situación política de la quinta provincia catalana (delta del Ebro). El sentimiento de pesar de aficionados al fútbol (también culés) al ver convertido al Barça en el elemento político catalán más pernicioso, convertido en el “buque insignia” del independentismo. El rayo de esperanza que puede significar Felipe VI para Cataluña. La trascendencia de lo programado por CIU y ERC para el 9 de noviembre. La importancia de la educación a los niños catalanes. Los programas de acción de la SCC. Y lo también importante porque “la pela es la pela” en Cataluña y en cualquier sitio: ¿Cuál es el Presupuesto que maneja la SCC? y ¿Quién financia a este grupo de catalanes que apetecen del afecto de todos pero que saben que el futuro de Cataluña depende de España pero también, y muy principalmente, de los catalanes?

Habló de la no existencia, ni conveniencia, de 20 o 2.000 personas coti-zando 12.000 euros cada uno. Que era preferible una realidad de 12.000 ciu-dadanos aportando cada uno lo que pueda.
  • Y hasta ahí puedo llegar a decir. – terminó Bosch.

Al terminar, al repasar lo dicho por la SCC, al contrastarlo con la realidad de una “aldea global” en la que Cataluña es sólo una parte ínfima de la realidad española y europea, algo aparece difuso en una lontananza no tan lejana: Un conjunto de interrogantes que, aunque en sordina y en la esquina inferior de esta página, pueden ser esbozados:

¿Quién puede y debe financiar intenciones y proyectos como los que defiende la SCC? ¿Los 20 o 200 grandes: Los lobby económicos que operan en Europa, España y Cataluña. Botín-Banco de Santander, el BBV, Fainé-Caixa, Banco de Sabadell, Bankia…?. ¿12.000 ciudadanos o más? ¿El Banco Central Europeo y/o el Banco de España, entidades europeas, españolas y/o catalanas que evitarían así el problema/dilema catalán), o… ¿Todos a la vez?

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