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LA TORMENTA PERFECTA

“Libres e iguales”, ¿manifiesto para la esperanza?

Por Enrique Calvet

martes 21 de octubre de 2014, 14:31h
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Enrique Calvet
Enrique Calvet
En días recientes, han explosionado dos acontecimientos que deberían marcar un antes y un después en la agonía actual de la democracia española, o de sus valores democráticos. Son de índole muy distinta, pero, finalmente, convergentes (nunca mejor dicho) en dos dinámicas esenciales: la recuperación de la verdad y del Estado de Derecho. El menos trascendente ha sido el desenmascaramiento del “sistema Pujol”, el ex honorable moralista. Se deberán sacar lecciones de este siniestro personaje, que alguna luminaria nombró “español del año” en pleno apogeo de su taimada labor destructiva del bien común. Se nos ocurren, al menos, tres: 1/ Lo que está detrás, desde 1978, del secesionismo catalán sub-pirenaico, es la avidez de una oligarquía por apropiarse de poder y dinero impunemente. Para lo cual ha necesitado intimidar, manipular, mentir, clientelizar, engañar y violentar sin sangre a los votantes regionales. Y les hemos dejado cómplicemente. 2/ El impedir funcionar el Estado de Derecho siempre perjudica a la convivencia democrática. Todos sabíamos lo que el ex honorable hacía. Desde Banca Catalana. ¡Qué error mirar para otro lado! 3/ Como Al Capone, parece que serán sus entretelas fiscales repugnantes las que le saquen las vergüenzas. Pero no se olvide que, como Al Capone, el daño destructivo que este individuo, y su sistema, han perpetrado contra el bien común de los españoles todos, contra la democracia, la libertad y la prosperidad, está siendo enorme. Incluidos, por supuesto, para mis parientes, los catalanes citeriores.
Pero más rico en esperanzas y en potencialidad es el otro acontecimiento reciente que les mentaba al principio: el nacimiento del manifiesto “libres e iguales”. Porque incorpora, al menos, dos novedades o actualizaciones, a nivel de sociedad civil. En primer lugar, el manifiesto va al grano de lo primordial que debe preocupar a la sociedad española, desmontando todas las maniobras de confusión, mendacidad y camuflaje del politiqueo. Expresa que lo que está en juego son los valores de convivencia democrática y los valores de libertad, igualdad y fraternidad entre todos los españoles. Es importantísimo enfocar y cercar bien lo que nos estamos jugando. Ser libres e iguales, la esencia de la convivencia democrática. Ni regateos económicos, ni identidades colectivas, ni imposibles balanzas fiscales, ni diadas festivas a lo Nuremberg, ni lenguas poco utilizadas, ni optimización de la descentralización.

Lo que está en juego es la posibilidad de los españoles de vivir en una democracia respetando sus valores esenciales: libertad, igualdad, fraternidad. Y todo ello, basado en la verdad y la educación. Han habido otros manifiestos, todos meritorios, y, sin duda esa filosofía impregna la razón de ser de dos Partidos minoritarios como C’s y UPyD. Pero estos últimos plantean esa lucha desde la dinámica partidista, y es su obligación, lo que les hace mezclar este objetivo con otros y mantener un discurso más complejo. El manifiesto tiene la ventaja de estar río arriba de los Partidos (y complementar otras luchas, no obstaculizar) y hacer restallar objetivo transversal por excelencia aglutinador de la sociedad civil: recuperar el ser y vivir como ciudadanos libres e iguales, no aceptar nunca más españoles con derechos civiles distintos, ni cacicatos, ni discriminaciones por etnia o territorio. Y punto.

La segunda gran aportación, por ser breve, de “Libres e iguales” es su contundente exigencia de la restauración del Estado de Derecho y aplicación de la Ley en todo el territorio de España, y ello rechazando la manipulación y el manoseo obsceno de la preciosa palabra “diálogo”. Abiertamente se expone a los españoles que quieran luchar por su futuro y el de sus hijos que el diálogo, un instrumento valiosísimo y frágil, no puede ser prostituido y ser utilizado para no cumplir, o en vez de cumplir, las normas que nos hemos dado en democracia. Negociar entre caciques que se reparten poder por encima de las leyes que nos hemos dado mayoritariamente no es democrático, y si para eso se llega a corromper políticamente el poder judicial, ni les cuento. Bienvenido todo el diálogo del mundo, pero dentro de la Ley cumplida, porque así será diálogo entre personas que busquen nuestro bien común, no su destrucción. El primer deber democrático del Gobierno de España, deber muy superior al de cualquier gobierno regional, es defender y proteger la libertad e igualdad en derechos de los españoles todos. Y después hablamos todo lo que haga falta.

En definitiva, el manifiesto “Libres e iguales” (¡Qué maravilla de proclama!) es un llamamiento a la sociedad civil para coger su destino en mano para salvar los principios básicos de su convivencia ciudadana y de sus derechos civiles básicos. ¡Ojalá la sociedad esté menos cloroformizada, aletargada y confusa de lo que nos tememos y recoja el guante! ¡Ojalá haya un antes y un después en este mes de julio de 2014, el año de la mentira para algunos, para la recuperación de la libertad y la igualdad! ¡Calla corazón, que me pierdes…!

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  • “Libres e iguales”, ¿manifiesto para la esperanza?

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    680 | Antonio - 19/08/2014 @ 08:41:38 (GMT+1)
    Los que no han sufrido de cerca el pujolismo (e imitadores) durante casi 30 años no pueden entender hasta que punto están deformadas las mentes y la escala de valores de los que han votado todo este tiempo a los partidos nacionalistas en Cataluña. De creerse portadores de más derechos y privilegios que el resto se ven relegados a simples seguidores de un presunto delincuente, y esto es demasiado para ser aceptado. Por ahora, la mayoría está en estado de colapso mental.
    623 | Alberto Sanz - 29/07/2014 @ 12:10:37 (GMT+1)
    Como muy bien dice el articulista, no prostituyamos la palabra dialogo porque parece que si uno no está de acuerdo con los planteamientos del otro (aunque se justifiquen intelectualmente) ya no se dialoga. Es decir conmigo o contra mi. Ojala consigamos una España de ciudadanos libres e iguales que puedan dialogar desde el absoluto respeto a la Ley y al Estado de Derecho

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