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REPORTAJE:::>>>> ZANGO, EL CONTRASTE DE LA MISERIA

Explota la burbuja angoleña

Zango es el resumen por antonomasia de la ineficacia del gobierno angoleño. Una urbanización que lleva diez años sin finalizarse y que supuso el desalojo de miles de familias que hoy viven en la indigencia.  (Foto José Luis Barceló, copyright 2015)
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Zango es el resumen por antonomasia de la ineficacia del gobierno angoleño. Una urbanización que lleva diez años sin finalizarse y que supuso el desalojo de miles de familias que hoy viven en la indigencia. (Foto José Luis Barceló, copyright 2015)

Por José Luis Barceló (Enviado especial a Angola)

sábado 28 de marzo de 2015, 09:43h
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A pocos kilómetros de Luanda se levanta Zango, la Seseña angoleña, un barrio artificial de pisos prefabricados que pretendió ser símbolo de identidad del progreso que traía al país el desarrollismo del petróleo. En Angola el origen de los negocios siempre permanece en el misterio, pero se sabe que fueron compañías chinas las que emprendieron la urbanización de Zango, un barrio en la periferia de Luanda que ha quedado como la viva estampa del fracaso de la burbuja inmobiliaria angoleña. Al borde de una autopista cuyo ramal central está aún excavado, se levantan miles de chabolas de chapa en las que habitan las personas, familias enteras, que hace diez años fueron desalojadas de los terrenos en los que hoy se levanta Zango. Edificios a terminar conviven entre chabolas de chapa metálica –un cocedero insalubre-, y algunas otras, las primeras que se construyeron, que están habitadas y que cuentan con ajardinamientos y vigilancia privada.

Frente a estos bloques de hormigón sin terminar, se levanta un suburbio de chabolas de chapa que aloja defensa de miles de familias a lo largo de 8 kilómetros de una carretera también sin terminar. (Foto José Luis Barceló, copyright 2015)
Frente a estos bloques de hormigón sin terminar, se levanta un suburbio de chabolas de chapa que aloja defensa de miles de familias a lo largo de 8 kilómetros de una carretera también sin terminar. (Foto José Luis Barceló, copyright 2015)




A los habitantes de las chabolas les prometieron que una parte de la urbanización iba para vivienda protegida, pero llevan diez años viviendo sin agua corriente, sin energía eléctrica o sin saneamientos. Sus necesidades las hacen en lata que arrojan luego a las charcas que se forman en la excavación central de la autopista. O en los montones de basura que jamás se recoge. En la época de lluvias, las enormes zanjas de la autopista que tienen varios metros de profundidad y que costaron una fortuna, se inundan y los chavales las utilizan como improvisadas piscinas donde zambulirse, entre montones de basura –“lixo”, en portugués-, perros hambrientos y mujeres cocinando en plena calle. Una reedición de la vida tradicional pero con todos los inconvenientes del ambiente urbano y ninguna de sus ventajas.

Los accesos a Zango, la parte urbanizada y las chabolas que conviven en frente, están jalonadas de pequeños puestos de venta ambulante, mercados de fruta y comercios de todo tipo, entre los que deambulan las “zungueriras”, mujeres jóvenes que cargan con las mercancías sobre sus cabezas mientras llevan a sus hijos a la espalda. -“Las zungueriras no suelen sobrepasar los 40 años de vida: andan cada día hasta cincuenta kilómetros para llevar a vender sus cosas”-, afirma Isabel.

Mientras, las motocicletas inundan el tránsito rodado, muchas de ellas utilizadas como improvisados taxis en los que la gente se transporta de una a otra parte, en un ir y venir interminable, como queriendo huir hacia ningún lado de una miseria que lo inunda todo. Pese a las fracasadas campañas institucionales, los motociclistas no suelen llevar casco sobre la moto, y los frecuentes accidentes suelen dejar secuelas permanentes y, muchas veces, mortales.
  • “Se habían proyectado varias fases de esta urbanización, hasta un Zango VI, pero todo ha quedado paralizado”, asegura Luis, quien continúa confirmando la peor de las sospechas: -“Las chabolas de lata jalonan todos los kilómetros del proyecto de autopista”-. Viven miles de familias, la mayor parte sin censar, aunque llama la atención la existencia de una “oficina” del MPLA (Movimento Popular de Libertaçao de Angola) , el partido del gobierno, ubicada en medio de una de las zonas marginales. Una bandera enhiesta recuerda sobre los chabolistas la fuerza del partido que lleva casi cuarenta años en el poder sin apearse ni un ápice. Ni consentir tampoco que el pueblo se le parte. La bandera del partido del gobierno, en medio de aquella miseria, lo recuerda de manera indeleble.

Zango simboliza a la vez el fracaso de las políticas sociales del gobierno angoleño, pero también de un proyecto de desarrollo económico vinculado excesivamente a la explotación del petróleo por compañía extranjeras, a las que se acusa demasiado a menudo de corromper al Gobierno que lidera José Eduardo dos Santos, presidente de la República de Angola desde 1979. Demasiado tiempo para corregir los errores. Demasiado tiempo incluso para reconocerlos.


Las zungueiras, como se conoce a las mujeres que transportan mercancías sobre su cabeza a lo largo de kilómetros, muchas veces con sus hijos a cuestas, parten en muchos casos de los arrabales de Zango. (Foto José Luis Barceló, copyright 2015)
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Las zungueiras, como se conoce a las mujeres que transportan mercancías sobre su cabeza a lo largo de kilómetros, muchas veces con sus hijos a cuestas, parten en muchos casos de los arrabales de Zango. (Foto José Luis Barceló, copyright 2015)
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