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ESPECIAL BREXIT:::>>> ENTRE TODOS SE LUCHÓ CONTRA EL TOTALITARISMO MARXISTA

El Brexit también es una oportunidad

· Por Enrique Miguel Sánchez Motos, Administrador Civil del Estado

By Enrique Sánchez Motos
sábado 25 de junio de 2016, 09:30h
Enrique Sánchez Motos
Enrique Sánchez Motos
La salida de un socio importante de una empresa siempre es una crisis, pero toda crisis, pensemos en la llamada crisis del parto, puede dar lugar al nacimiento de algo nuevo más fuerte y mejor pensado. No cabe ignorar que el socio que se va, Gran Bretaña, si es que eso llega a materializarse, es un socio importante con PIB de 2.600.000 millones de euros, es decir casi dos veces y media el de España, una Deuda Pública del 90% de su PIB mientras que España acaba de superar el 100% del PIB y una tasa de desempleo muy baja 5% frente al 20% de España, todo ello utilizando como fuente datosmacro.com 2015. En cuanto al gasto público, Gran Bretaña, que es un país muy centralizado aparece con un 44% sobre el PIB lo mismo que España. (Los datos de España se refieren sólo a los Gastos No Financieros del Estado, CC.AA y Entidades locales, ya que si se incluyeran los gastos las operaciones financieras, los activos financieros y sobre todo la amortización de préstamos financieros la cifra alcanzaría el 57% del nuestro PIB).


También es importante en lo político por ser cuna de la democracia moderna y en lo que económico pues siendo el país donde está enterrado Marx también supo, a la vez, enterrar el marxismo. Gran Bretaña, por otra parte, es un socio especial de la Unión Europea pues ante muchas normas acuerdos europeos goza de un status especial diferente y más ventajoso y hay otros acuerdos, como el de Schengen de control de fronteras, a los que simplemente Gran Bretaña no se ha adherido.

No cabe ignorar que dado que el referéndum celebrado es meramente consultivo, la salida de la Unión pudiera no llegar a consumarse si el actual Gobierno y Parlamento británico no lo promueven. No obstante, si no lo hicieran la democracia británica quedaría muy malparada por lo que lo previsible es que se produzca en breve una nueva convocatoria de elecciones.

Sin embargo podría darse la paradoja que la mayoría de los futuros parlamentarios fueran europeístas, tema ante el cual tendrán que posicionarse durante la campaña electoral, en cuyo caso cabria considerar que el referéndum consultivo quedaba sustituido por los nuevos resultados electorales del Parlamento, que vendrían a sustituir el Brexit por la permanencia en la Unión Europea.

En todo caso, el actual resultado del referéndum es un hecho real y su posible plasmación en el Brexit también podría llegar a serlo. Ante esa realidad, y/o posible hipótesis, hay que plantearse el futuro constructivamente considerando la situación que se ha producido como una oportunidad ya que, los hechos, los resultados del referéndum están ahí.

La decisión de la mayoría de los ciudadanos británicos, con un alto índice de participación, debe inducir a la Unión Europea a reflexionar sobre los posibles errores en que haya incurrido, y reconducirlos por vía de Reglamentos y Directivas y si fuera necesario también el propio Tratado, cuya última revisión se realizó en Lisboa en el 2007.

Un tema clave a abordar será el reforzamiento del sistema financiero europeo, precisando los requisitos y las implicaciones de adoptar el euro como moneda nacional (actualmente nueve países de la Unión Europea están fuera del euro, entre ellos Gran Bretaña). Las políticas económicas de cada país con sus implicaciones financieras, en particular sobre la Deuda Pública, deberán ser rediseñadas dentro de unos parámetros generales básicos que establezca la Unión Europea.

El objetivo teórico de que la Deuda no supere el 60% del PIB en el 2020, sólo lo cumplen actualmente once países de la Unión (Polonia, Chequia, Eslovaquia, Suecia, Dinamarca, Rumania, Bulgaria, Letonia, Estonia, Lituania y Luxemburgo) de los cuales una gran mayoría son pequeños países de la antigua Europa del Este. Todos los demás países de la UE exceden ampliamente ese límite (la propia Alemania alcanza el 72%, Francia el 96%, Irlanda 94%) y en particular hay seis cuya Deuda Pública es superior al PIB (Grecia 175%, Italia 134%, Portugal 130%, Chipre 112%, Bélgica 105%, y España 100,3%).

Las políticas económicas integradoras deberán ser impulsadas pero el corre-corre económico-financiero, sin previsión ni control suficiente nos está llevando a la catástrofe y a rechazar la idea de una Europa Unida.

Tema crucial que crea también mucha insatisfacción es el tema de la inmigración porque hay una situación que parece ser la de que cada país se apañe, lo cual perjudica principalmente a los países frontera (Grecia, Italia, España) y porque después terminan llegando al resto de países, todo lo cual va a exigir revisar el tema de Shengen (de facto ya se está haciendo) y sobre todo consensuar políticas comunes, que llevarán aparejada la obligación para los inmigrantes de integrase en la cultura europea y respetar los valores europeos de igualdad de género, libertad, etc. De hecho ya hay países de la Unión Europea que han dicho que no se siente capaces de integrar a inmigrantes islámicos. Por tanto es un tema a abordar para buscar una solución constructiva.

Otro tema también será el principio de libre circulación de trabajadores que se abrió para ser libre circulación de personas pero que cuando eso se transforma en campamentos en los centros de las ciudades de personas que no se quieren integrar provoca graves tensiones. Este tema debe también abordarse para evitar que el principio general de libre circulación se vea perjudicado por un inadecuado uso del mismo.

En suma, el Brexit, llegue o no a materializarse es una oportunidad para impulsar el inicio de una reflexión rápida pero serena, que evite el crecimiento del radicalismo y que de verdad consolide e integre a Europa y podamos ser un modelo de referencia para el mundo.

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