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EL MOMENTO DECISIVO

Tiempo de acuerdos posibles y pragmáticos

Tiempo de acuerdos posibles y pragmáticos

· Por Enrique Miguel Sánchez Motos, Administrador Civil del Estado

By Enrique Sánchez Motos
lunes 27 de junio de 2016, 17:02h
Las recientes elecciones, en el contexto de una España necesitada de impulso y de una Europa sensibilizada por el resultado del Brexit, exigen acuerdos posibles y estables. No cabe pensar en otro periodo de interinidad política y en nuevas elecciones. La ciudadanía española haría pagar muy caro a quienes la llevaran a esa tesitura. El mensaje general de los resultados electorales indica que los españoles anhelan una España que camine por una senda de progreso y estabilidad económica con un importante contenido social pero con pragmatismo y sin aventuras ni temeridades. Todo ello hay que abordarlo teniendo en cuenta el poder de cada partido y al mismo tiempo definiendo en qué concretar la política de ese nuevo periodo. Los pactos de Gobierno numéricamente posibles son los siguientes. Un pacto PP-PSOE con un total de 222 diputados. Un pacto de PP-PSOE-Cc con 254 diputados. Un pacto PP-Cc con 169 diputados y la abstención del PSOE y un pacto PSOE-Podemos-ERC-CDC-PNV-Bildu con 180 diputados.



De todos ellos cabe descartar el último porque llevaría al PSOE a unas posiciones tan radicales que le resultarían inasumibles. Restan por tanto el pacto PP-PSOE, que probablemente no resulte factible por la radicalidad que ha esgrimido Pedro Sánchez ante la persona de Rajoy, y el pacto PP-PSOE-Cc en el que la presencia de Rivera podría servir de suavizante ante la tensión Rajoy-Sánchez que, no obstante, será muy difícil de superar si, como es presumible, el presidente natural fuera Rajoy, dado el gran avance de su partido.

Queda otro pacto posible, aunque sin mayoría absoluta, que sería el Pacto PP-Cc con la abstención del PSOE, lo que le permitiría a Sánchez pasar a un segundo plano vigilante y a la espera pero sin comprometerse en la acción de gobierno.

Ahora bien, queda por definir lo importante, el punto clave el qué hacer como eje de la política del futuro gobierno. El mensaje es claro tenemos una deuda pública, que acaba de superar al PIB, y un servicio anual, intereses más amortizaciones de unos 125.000 millones de euros, cifra que se aproxima a los 135.000 millones de euros previstos para atender a los pagos de los casi 9.500.000 de pensionistas. Por ello no se pueden pretender alegrías que incrementen la deuda, salvo en actuaciones debidamente priorizadas que atiendan a necesidad básicas o que impulsen la economía.

Un eje clave de la política del nuevo gobierno será la creación de empleo realista y productivo. Esa es indiscutiblemente la política social más importante. No cabe pensar en que los nuevos empleos, necesarios para los 4,7 millones de parados provengan del sector público. Deben provenir del sector privado que es donde se ubica el 83% del empleo total. Por ello lo razonable es entender que el grueso de la creación de empleo deberá provenir del sector privado. Ello requiere fomentar el emprendimiento, es decir la creación de empresas y para ello hay que recordar la realidad española: tenemos 3.150.000 empresas de las cuales tres millones tienen menos de 9 empleados, y de esos tres millones hay un millón setecientos mil empresas sin asalariados es decir con un mero autónomo al frente. Pensemos que si cada una de esos tres millones de empresas pudiese contratar a un asalariado a tiempo pleno o parcial el problema del paro habría quedado reducido de forma radical.

Por ello es absolutamente necesario ayudar a los autónomos con exenciones impositivas, subvenciones e incluso con unas normas de contratación laboral y seguridad social más flexibles que las que se apliquen a las restantes 150.000 empresas de más de 9 asalariados (y, ¡ojo que de éstas sólo 60.000 tienen más de 20 asalariados!)

Por otra parte hay que conceder especial atención al elevado paro juvenil desarrollando el proyecto de Garantía Juvenil, que cuenta con fondos europeos e incrementarlo con los fondos nacionales que fueran necesarios. Igualmente hay que atender con realismo y siempre de forma estimulante a los parados de larga duración o en determinados sectores específicos.

Todo ello provocara un aumento de la deuda pública pero en estos casos quedaría justificada. Y no solo ahí. También hay otros posibles planes de gasto público como la reforestación y el mantenimiento de los bosques que generan riqueza y mucho empleo. Igualmente cabe una cierta inversión en infraestructuras pero limitada a aquellas realmente productivas, en particular a los planes hidrológicos integradores de toda España tales como el paralizado trasvase del Ebro, que desde su desembocadura, en época invernal, podría llevar los grandes excesos de agua que se vierten al Mediterráneo a las sedientas tierras de Alicante, Murcia y Almería.

En paralelo a todo ello, en temas políticos, frecuentemente cargados de intereses partidistas o de ideología, los partidos del pacto, y los que lo apoyaran con su abstención, deberían adoptar un perfil bajo, promoviendo acuerdos en principios básicos, siempre teniendo en cuenta, en todos los proyectos, el balance coste resultado lo que requiere previsiones realistas y medición de costes y resultados. Todas estas medidas se basan en razonamientos de sentido común que la gran mayoría entiende y que posiblemente se encuentras detrás de los cambios de voto que se han producido en las recientes elecciones. Ha llegado el momento del YES, WE CAN, el tiempo de lo posible, de lo esencial, del entendimiento.


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