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¿ES APLICABLE AÚN EL ARTÍCULO 155?

Ahora sí, ahora no

Ahora sí, ahora no

· Por Enrique Sánchez Motos, Administrador Civil del Estado

By Enrique Sánchez Motos
miércoles 13 de septiembre de 2017, 08:52h
La acción política me recuerda un chiste de Jaimito que mi hijo, que entonces tenía 6 o 7 años, nos contó al regresar del cole: El papá le decía a Jaimito “ponte detrás del coche y dime si funciona el intermitente”. Y Jaimito lo hizo y decía: “Papá. Ahora sí. Ahora no. Ahora sí, ahora no”. Contado desde su ingenuidad e inocencia era un chiste tierno y gracioso. No obstante, si lo aplicamos por analogía a la vida política, puede ser irritante y a veces trágico. No cabe negar que muchas veces las decisiones políticas vienen condicionadas por el hecho de no tener mayorías absolutas lo que obliga a aplicar medidas negociadas que no son las que el partido de Gobierno querría. Pero tampoco cabe ignorar que muchas veces las medidas políticas vienen condicionadas por el deseo de mantenerse o alcanzar el poder, lo cual muchas veces lleva a tomar, con propósitos electoralistas, medidas de perfil bajo, incluso aun teniendo mayoría absoluta.

Sobre el tema de Cataluña se critica a Rajoy por no haber adoptado ya medidas más claras frente a la Generalitat que se salta la Constitución y que reitera que va a seguir haciéndolo. Sin embargo Rajoy cuenta con un gran atenuante: es el Presidente y debe mostrar un mayor grado de prudencia. Pero ¿y los partidos constitucionalistas de la oposición, PSOE y Cs? ¿Qué han propuesto en concreto? El único que ha hablado con voz clara y firme ha sido un partido menor, Vox, que claramente se ha pronunciado a favor de la aplicación del artículo 155.

A los articulistas les ocurre muchas veces lo mismo. Caen en el ahora sí, ahora no. No quieren significarse demasiado. En un reciente artículo de 2000 palabras, el catedrático de Derecho Administrativo, Santiago Muñoz Machado, ha dicho cosas tan claras como las siguientes a)“los levantamientos orquestados desde los gobiernos locales han sido un mal endémico en nuestra Historia constitucional” b) “a la Constitución le faltan algunas piezas esenciales para que el reparto del poder territorial que regula funcione bien y esté garantizada la lealtad, la estabilidad” c) La mayor evidencia de que nuestra Constitución incurre en defectos serios es que el Estado se haya sentido inerme para corregir de forma inmediata el incumplimiento sistemático de la legalidad y la paulatina creación, de facto, de un Estado catalán, d) No es menos grave que las decisiones de estos días pasados supongan también la voladura del Estatuto de Autonomía.

La lectura de esas frases parecía llevar a suponer que el articulista iba a proponer medidas firmes que dieran a la Constitución las piezas que le faltan a efectos de corregir el sistemático incumplimiento de la legalidad y el hecho de que la Generalitat, al incumplirlo ha ocasionado la voladura del propio Estatuto de Autonomía de Cataluña. Sin embargo, después del ahora sí, ha venido el ahora no del señor Muñoz Machado.

Comienza señalando las críticas hacen “un reproche general contra la organización territorial decidida en 1978 que se considera, a veces con manifiesta falta de sentido, la causante de todo el desbarajuste” lo cual es contradictorio con su afirmación anterior pues han sido justamente las normas organizativas territoriales de la Constitución las que han dado lugar a la crítica situación actual. Además añade que “Hay que tener cuidado con no añadir tensiones porque no parece sensato aprovechar los desafueros de la mayoría del Parlamento catalán para pretender que se cambie entero un elemento esencial de nuestro sistema político que está ya consolidado” lo cual ante la dramática situación a que se ha llegado no parece una medida eficaz. No se puede mantener el sistema que nos ha traído hasta esta situación. El nivel de tensión actual es ya excesivo. Hay que plantearse si es necesario proceder a un cambio del marco constitucional del Estado de las Autonomías que garantice la libertad y la igualdad y promueva la convivencia pacífica de todos los españoles.

Por si no fuera suficiente, el articulista, que había señalado que el Gobierno español ha advertido a la Generalitat de que aplicaría de forma contundente la legalidad, reconoce que “los posibles afectados por las acciones penales ya iniciadas anuncian que desconocerán las condenas. También se ha reiterado que no se acatarán las decisiones que está tomando el Tribunal Constitucional” Sin embargo aunque cree que “no cabe dudar de que (las decisiones judiciales) se ejecutarán en el Estado de Derecho español” no parece entender que para hacerlo tanto con las decisiones penales como con las incumplidas STS, será necesario tomar el control de muchas instituciones de la Generalitat que de forma directa o indirecta han participado en este desaguisado.

El Govern de la Generalitat al exceder los límites de su Estatuto y las normas de la Constitución de todos los españoles, ha hecho urgente e imprescindible tomar las decisiones necesarias para primero hacer cumplir las normas a la Generalitat mediante el uso de todos los mecanismos que la Constitución contempla y, segundo, para abrir paso a un proceso urgente de armonización en aplicación del artículo 150.3 de la Constitución que permite al Estado podrá dictar leyes que establezcan los principios necesarios para armonizar las disposiciones normativas de las Comunidades Autónomas, aun en el caso de materias atribuidas a la competencia de éstas, cuando así lo exija el interés general.

En este sentido cabe hacer referencia al ex Ministro Josep Pique que ha señalado que “es partidario recentralizar la educación con unos contenidos mínimos para crear una conciencia nacional de España”. También es conocido el revuelo que ha creado el que editoriales de libros de texto hayan denunciado la locura e ineficiencia de haber llegado a elaborar hasta 25 versiones diferentes para una misma asignatura y un mismo curso, por las exigencias de las autonomías. Pero ¿cómo lograr esa conciencia nacional que pide Piqué y evitar esa locura y despilfarro editorial en el marco legal actual? Tan solo mediante la aplicación del 150.3 sería posible.

Hay, además que evitar que puedan repetirse en el futuro situaciones similares a la que ha provocado Cataluña, lo cual exige una reforma concreta y serena de la Constitución que reafirme el ser integrador español y que tenga en cuenta lo que, con sabia ironía, dice el catalán Albert Boadella respecto a los llamados hechos diferenciales. ¿Qué otro país europeo tolera que sus regiones abran “pseudoembajadas” en otros países? ¿Qué país permite que se actúe para marginar a quienes utilizan la lengua regional para discriminar y excluir a quienes optan por utilizar la lengua nacional común? ¿Cómo permitir que en el siglo XXI la lengua autonómica pueda ser un factor de enfrentamiento cuando la Europa de los 27 ha optado por usar el inglés como lengua franca? ¿Cómo frenar el gasto público derivado de la descoordinación entre las autonomías? ¿Cómo puede desarrollarse la industria, los servicios y el comercio si se crean fronteras normativas entre las Autonomías?

El problema creado por la Generalitat marca un punto de no retorno. No puede volver a ocurrir en el futuro. No hay excusas. La situación es realmente grave. Hay que frenar la descomposición de España. Hay que crear un marco de convivencia y de solidaridad basado en el respeto pleno a la ley. Todo problema es también una oportunidad. Si la ley de leyes que tenemos y su desarrollo posterior han dado lugar a este desvarío, hay que plantearse la necesidad de realizar los cambios que sean necesarios y someterlos a referéndum al pueblo español. Si no hay consenso habrá que plantearse la necesidad de unas nuevas elecciones generales. Ha llegado el momento del ahora sí, ahora también. No ha lugar a medias tintas. Va en ello nuestro futuro.

Ahora sí, ahora no
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