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EL AUMENTO MÁS ACUSADO DE LA DÉCADA

La oferta de empleo se ha incrementado un 13,1% en el último año

Los servicios lideran la oferta de empleo, pero desciende su aportación
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Los servicios lideran la oferta de empleo, pero desciende su aportación

  • El 56,4% de las ofertas de empleo generadas en nuestro país pertenece a actividades que se agrupan en el sector servicio

martes 09 de octubre de 2018, 13:22h
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El portal de trabajo Infoempleo y el Grupo Adecco han presentado esta mañana en Madrid la XXI edición del Informe Infoempleo Adecco: Oferta y demanda de empleo en España, una completa radiografía de la situación del empleo en nuestro país a través del análisis de las ofertas de trabajo generadas en el último año, desde la distribución del empleo por comunidades autónomas, sectores o áreas funcionales hasta salarios, idiomas o formación más demandada por las empresas.

La presentación de dicho estudio ha contado con la participación de Jorge Guelbenzu, director general de Infoempleo, quien ha asegurado que “es un año positivo porque el mercado laboral está consolidando el crecimiento de la economía. Además, empiezan a dar la cara algunos sectores que estaban apalancados en España. Sectores como la construcción, que empieza a tener un crecimiento sostenido y que viene empujado por la creación de vivienda nueva, principalmente”.

Sobre las demandas de las empresas en nuestro país, Guelbenzu señalaba que “la experiencia es fundamental de cara a la búsqueda de empleo. El 80,5% de las ofertas lo exige, por lo que se trata de un valor crucial. Evidentemente, esa experiencia es mucho mayor en las ofertas para cargos directivos.”

Pero no solo la experiencia es importante. En palabras del director general de Infoempleo, “también demandan formación, especialmente universitaria, con un 40,5% de las ofertas. Sin embargo, en el último año se ha constatado un hecho que ya veníamos anunciando con anterioridad. La Formación Profesional ya acapara 4 de cada 10 ofertas de empleo y se consolida como un valor de futuro. Esta demanda creciente contrasta con los bajos salarios que se ofrecen a los profesionales con esta formación”.

Sobre el empleo en el extranjero, aseguraba que “antes solo exportábamos profesionales no cualificados, ahora se demandan profesionales cualificados, de ahí que el salario ofertado en las ofertas en el extranjero sea casi el doble del ofertado en España”.

“Existen problemas a la hora de cubrir determinadas vacantes. Hay mucha más oferta de empleo que antes, pero también hay más oferta de empleo cualificada y faltan profesionales en este sentido. Los trabajadores ahora son menos fieles a las empresas porque ha finalizado la crisis y ha aumentado la rotación laboral”.

Por último, Jorge Guelbenzu se preguntaba “¿qué retos va a afrontar el mercado laboral? Lo primero, la forma de trabajar está cambiando por la digitalización y la automatización del trabajo, un reto al que deben hacer frente empresas y candidatos; El envejecimiento de la población es un hecho y las empresas deben estar más comprometidas con estos profesionales y adaptar sus plantillas a esta pirámide poblacional que tenemos; La conciliación es una demanda que requiere que las empresas desarrollen sus políticas de conciliación y las administraciones también deben ser una parte activa en el proceso de conciliación”.

Santiago Soler, secretario general del Grupo Adecco, por su parte, ha señalado que “detrás de los buenos datos hay otras tendencias que señalan hacia dónde va el empleo y que son llamadas de atención. Estamos en tiempos de cambios muy profundos que están afectando a trabajadores, empresas y ciudadanos en general. La globalización, la demografía (no solo aquí, sino en los países del Este, de Asia), los nuevos modelos de producción, las cadenas globales del suministro… están cambiando el mundo del trabajo. En España hablamos de desempleo, de paro juvenil, de precariedad… porque siempre duplicamos las tasas medias de Europa. Y ahora cabe preguntarnos, ¿estamos preparados para los cambios? Ahora las cosas pasan muy rápido y lo hacen de forma asimétrica. La Inteligencia Artificial, la robótica, las bases de datos, las redes sociales o las criptomonedas están también modificando el mundo del empleo. Hay nuevos perfiles, nuevas profesiones, nuevas relaciones laborales, nuevas habilidades que se exigen a los trabajadores… Quizá por ello, la mitad de las empresas tienen dificultades para cubrir puestos y una parte de ellos, de hecho, se queda sin cubrir. Es la paradoja de la elevada tasa de desempleo y, por otro lado, la falta de profesionales”.

El secretario general del Grupo Adecco hablaba del impacto de la tecnología y afirmaba que “afecta a todos los ámbitos. Se cree que la tecnología impactará en los puestos rutinarios, pero yo me decanto más por los puestos intermedios. Nunca ha habido tanto empleo como hoy, nunca tanto asalariado. Sin embargo, los países que más incorporan la tecnología, tienen menor tasa de paro. Habrá sustitución de puestos, es cierto, pero se generarán muchos más. Para ello, hay que adaptar el modelo formativo porque hay un GAP que debemos reducir con un reciclaje permanente porque a todos nos va a afectar. Muchos de los oficios que existen hoy, hace tiempo no existían, como el de Community manager. En unos años ocurrirá lo mismo. Existirán puestos que ahora no existen y con un modelo de evolución mucho más rápido. Hay una clave en todos los nuevos oficios: las habilidades del siglo XXI”.

Para finalizar, Santiago Soler aseguraba que “tenemos muchos retos por delante en un mundo mucho más diverso, más flexible, sin fronteras, donde los modelos laborales clásicos se irán diluyendo en un entorno cada vez más competitivo. Tenemos grandes oportunidades por delante, pero también grandes desafíos: la desigualdad, el desempleo y la valorización en un mundo asimétrico. Es por ello que es fundamental insistir en la anticipación, la innovación y la formación porque las personas seguirán siendo la gran apuesta de las empresas por mucha tecnología que haya”.

Yolanda Valdeolivas García, Secretaria de Empleo, ha sido la encargada de clausurar la jornada, y ha concluido que “este informe viene haciendo un análisis de una cuestión que necesita ser analizada de manera rigurosa, exhaustiva para plantear alternativas y soluciones a los problemas que tenemos. Se derivan algunas conclusiones positivas y otras no tanto. La buena noticia es que la oferta de empleo en España crece, lo que viene a demostrar que llevamos cinco ejercicios consecutivos de crecimiento. Este dato no oculta otros elementos no tan favorables y que valoramos de forma radicalmente negativa. Está creciendo el número de afiliaciones a la seguridad, datos positivos si nos centramos en datos cualitativos, pero el empleo que se ofrece no es de calidad y no se puede considerar un trabajo digno, un trabajo decente. Somos conscientes de que es una realidad a la que hay que poner remedio. Somos conscientes de que gran parte del empleo creado es temporal, no indefinido. Esas personas no pueden planificar un proyecto de vida a largo plazo y esos empleos no están llamados a consolidarse a largo plazo”.

Como parte de su trabajo para solventar esos problemas del mercado laboral, Valdeolivas ponía de empleo su Plan Directivo: “El Ministerio ha venido actuando en el remedio de estas patologías, como el plan director por un trabajo digno, que ya ha dado sus primeros pasos que ya han dado sus primeros frutos. Ha conseguido sacar a la luz a un numeroso grupo de trabajadores que no eran indefinidos pero que deberían serlo: falsos autónomos, becarios que realmente tenían relaciones laborales, temporalidad fraudulenta… Y todo ello no solo favorece a trabajadores, sino también a las empresas que cumplen con la normativa laboral. Vamos de la mano del trabajo digno y de la competitividad leal entre las empresas. Somos conscientes de que hay que hacer mucha tarea. Hemos acostumbrado a dar por inevitables muchas consecuencias que hoy conforman una patología prácticamente crónica. Que nuestra economía es estacional y que es inevitable la temporalidad. Hay una cultura social de abuso de la temporalidad, de la parcialidad, de los recovecos que deja el mercado laboral para huir de la normativa laboral”.

La Secretaria, además, se centraba en los grupos de personas más vulnerables ante el desempleo: “Hay dos importantes grupos que son los jóvenes y los parados de larga duración, que lo son fundamentalmente por razones de edad y que impiden su reincorporación al mercado de trabajo, evitándonos aprovecharnos de una experiencia, de una capacidad de adaptación a los nuevos retos inmejorable y que solo encuentran protección en las políticas pasivas de desempleo. El problema es que el mercado les ha expulsado. Las políticas de género en el empleo es también una de las prioridades del ministerio y del Gobierno en general. Este otro colectivo que también sufre las consecuencias de la crisis económica. Es intolerable que un estado pueda permitirse tasas de desempleo juvenil del 30%, 40% y que incluso llegan al 50% en algunas franjas de edad. Hay que hacer un plan de choque por el empleo joven, de calidad. Tenemos que romper la brecha de la experiencia porque los jóvenes deben tener acceso a una primera experiencia laboral e incorporarse después en un régimen de igualdad”.

“En definitiva” concluía, “tenemos que recuperar la causa de los contratos temporales, porque es evidente que las empresas a veces necesitan trabajadores temporales. No son malos por ser temporales sino cuando son precarios, cuando existe brecha entre temporales e indefinidos con diferentes condiciones. Hay otro gran reto en nuestro mercado de trabajo: la negociación colectiva, el mejor instrumento de redistribución de paz social. Hay que recuperar la capacidad de autorregulación de los agentes sociales”.

Sobre el Informe Infoempleo Adecco

Las fuentes utilizadas para realizar el Informe Infoempleo Adecco son las ofertas de empleo publicadas por las empresas en la web www.infoempleo.com y en www.adecco.es, más de 9.000 encuestas a empresas y candidatos y un análisis cualitativo de los principales indicadores objetivos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. En total, se han analizado 334.972 ofertas de empleo en las que se ofrecían 1.077.228 vacantes.

Del estudio cabe destacar el elevado incremento de la oferta de empleo que ha tenido lugar en el último año, un 13,13%, la mayor subida de la última década. Además, este aumento permite encadenar cinco años consecutivos de crecimiento desde el punto de inflexión marcado en 2013.

6 de cada 10 ofertas se publican en Madrid, Cataluña y País Vasco

La Comunidad de Madrid mantiene su liderazgo como principal generadora de oferta de empleo en España, acaparando el 26,36% de la oferta total, tres décimas más que el año anterior. Le siguen Cataluña y País Vasco, que se mantienen estables y suman el 22,33% y el 12,23% del conjunto de oferta, respectivamente.

El peso de los sectores y las actividades económicas que conllevan, sumados al tamaño de las comunidades, son los factores que más influyen en la distribución geográfica del empleo en España. Así, aquellas comunidades con un mayor número de provincias y/o de sectores pueden presentar variaciones en la demanda de empleo en función del tipo de actividad profesional y del peso de la misma en el conjunto de la oferta nacional.

Andalucía mantiene la cuarta posición, a la que cayó en 2015, pero sigue perdiendo peso y se queda en el 8,29%, un punto porcentual menos que el registrado en el ejercicio anterior y que la acerca a la Comunidad Valenciana, quinta en el ranking, con el 7,1% de la oferta.

Uno de los principales rasgos que determinan la distribución regional del empleo es su nivel de concentración. En este sentido, en el último año se refuerza la tendencia a la concentración geográfica de la oferta alrededor de las comunidades con mayor potencial empresarial e industrial.

Las tres comunidades que encabezan la tabla aglutinan seis de cada diez ofertas de empleo (60,92%). Les siguen Andalucía y la Comunidad Valenciana, que, sumando su aportación a las tres primeras, derivan en la concentración del 76,3% de la oferta nacional en solo cinco regiones. El 23,7% restante se reparte entre las otras 12 comunidades autónomas más Ceuta y Melilla.

Las regiones que ocupan la parte alta del ranking son los grandes motores del desarrollo económico de nuestro país y vuelven a demostrar que su potencial empresarial e industrial está muy por encima del de las demás comunidades autónomas, evidenciando la polarización de la actividad económica y del empleo en España.

Por detrás de estas cinco autonomías se sitúa Castilla y León, que concentra el 4,7% de las ofertas de empleo. Le siguen Galicia (3,5%), Aragón (3%), Castilla-La Mancha (2,3%), Navarra (1,7%) y Canarias (1,7%).

Con una aportación inferior al 1,5% se encuentran Cantabria (1,5%), Baleares (1,4%), la Región de Murcia (1,3%) y Asturias (1%).

En último lugar se sitúan las comunidades de La Rioja (0,9%) y Extremadura (0,6%) y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con un 0,05% cada una.

Solo Madrid y Barcelona acumulan casi la mitad de las ofertas

Con respecto a la distribución provincial, Madrid (26,36%) y Barcelona (19,1%) siguen siendo las provincias que más ofertas de empleo aportan al conjunto nacional: un 45,5% del total nacional. Es decir, casi la mitad de las ofertas que se publicaron en el último año hacía referencia a un puesto de trabajo en Madrid o en Barcelona.

Vizcaya se sitúa tercera (5,7%), seguida de Guipúzcoa (4,2%) y Valencia (4,1%). También se encuentran entre las provincias que más contribuyen a la oferta total Málaga, con un 2,7%, Zaragoza, con un 2,6%, Álava, con un 2,3% y Sevilla, con un 2,1%.

Por el contrario, Ceuta y Melilla son, de nuevo, las que suman un menor número de ofertas de empleo, con un 0,05% sobre el total cada una. Les siguen Zamora, Soria, Ávila, Huesca y Cuenca, con menos del 0,2% cada una de ellas.

Entre un 0,2% y un 0,3% del total de ofertas se sitúan Teruel, Lugo, Huelva, Cáceres y Segovia.

El Índice de Especialización Regional (IER)

El grado de especialización regional se determina por el número de sectores que concentran la mayor parte de la oferta de empleo. Se dice que existe una elevada especialización regional cuando en una misma zona geográfica un número reducido de sectores concentran la mayor parte de la oferta. La existencia de un número elevado de sectores, por el contrario, determina una baja especialización regional.

Para cuantificar el peso de los sectores de una región, el Informe Infoempleo Adecco utiliza el Indicador de Especialización Regional (IER), donde se sitúa la concentración del conjunto de España como valor de referencia cero. Un valor superior a cero indicará especialización superior a la media, mientras que un valor negativo muestra una mayor dispersión sectorial de la oferta.

Durante el último año, las comunidades autónomas de mayor especialización han sido Navarra (0,28), Castilla-La Mancha (0,21), País Vasco (0,15) y Castilla y León (0,11), todas ellas con valores superiores a la media y por encima de 0,1.

Por detrás de ellas y con un IER superior a cero, la Región de Murcia (0,09), Cantabria (0,08), Asturias (0,07), Galicia (0,07), la Comunidad de Madrid (0,03), la Comunidad Valenciana (0,02) y, por último, Extremadura, con un valor de cero.

Por el contrario, las autonomías con menor especialización y, por tanto, mayor dispersión sectorial de sus ofertas de empleo son Cataluña (-0,24), Baleares (-0,22) y Canarias (-0,22).

También por debajo de la media se sitúan las regiones de La Rioja (-0,17), Andalucía (-0,15) y Aragón (-0,03).

Los servicios lideran la oferta de empleo, pero desciende su aportación

Durante el último año, más de la mitad de las ofertas de empleo (56,4%) generadas en nuestro país pertenecían a alguna de las actividades que se agrupan en el sector servicios. El dato, aunque inferior al cosechado en el ejercicio anterior (57,8%), ratifica un año más el papel del sector terciario como principal motor de creación de empleo en España. Hostelería y turismo (11,6%), con un ascenso de cuatro puntos, se mantiene como la actividad con mayor volumen de ofertas en España y aumenta la distancia con respecto al resto de sectores.

Industria registra durante el último año un comportamiento muy similar al cosechado en 2016, haciéndose con el 26,5% del global de ofertas. Los mayores aumentos porcentuales se dan en la industria farmacéutica, que experimenta un fuerte impulso durante el periodo analizado, pasando de aportarle un 2,1% de la oferta al sector industrial en 2016 (0,56% al conjunto nacional) a un 4,8% en este último año (1,25% nacional); en la industria alimentaria y tabacalera, que gana 0,6 p.p. y llega hasta el 2,7% del total nacional; y en otras actividades industriales, que se mantiene en primera posición de la tabla con el 6,6% de la oferta, 1,2 p.p. más que en 2016.

El macro-sector TIC ha mantenido su capacidad de aportación a la oferta de empleo durante 2017, pasando de un 12,5% en 2016 al 12,76% actual, aunque algunos de los subsectores que lo conforman se han comportado de forma desigual: mientras consultoría TIC gana peso específico en el macro-sector (+7 p.p.) y supera el 15% de las ofertas (2% del conjunto nacional), Internet cede cuatro puntos en el reparto de la oferta en el macro-sector, colocándose en cuarta posición con el 10,2% (1,3% nacional).

La construcción vuelve a ganar oferta de empleo, pasando de generar el 2,3% de las ofertas de empleo en 2016 al 3,7% actual. El parón producido en el sector durante los últimos años comienza a quedar atrás, especialmente en la oferta de empleo generada por el sector de edificación residencial y creación de vivienda nueva, que sube hasta el 3,53%. Obras públicas, en cambio, no repunta (0,14%).

Las actividades relacionadas con la agricultura, la pesca y la minería suben ligeramente su volumen de oferta de empleo, sumando el 0,73% al conjunto de ofertas, frente al 0,54% de 2016.

Por áreas funcionales, el área comercial vuelve a liderar la generación de oferta de empleo en España haciéndose con el 39,5% del total. Producción registra una caída de casi cuatro puntos, quedándose con el 30,8% de las ofertas, mientras el área tecnológica e informática incrementan su contribución a la oferta: ganan tres puntos hasta el 11,7%.

El área de compras, logística y transporte experimenta un crecimiento importante hasta situarse en el 10,7% del total de ofertas. Le siguen la de administrativos y secretariado (7,3%) y administración de empresas (6,6%), aunque con aumentos más moderados.

Por el contrario, las áreas que menos aporte realizan al conjunto de la oferta de empleo son la de diseño y maquetación, que solo aglutina el 0,6% de las ofertas, seguida del área legal (1%), la de marketing, comunicación y contenidos (2,5%), RR.HH. (3,1%), calidad, PRL, I+D+i y medio ambiente (3,9%) y atención al cliente (4,9%).

La titulación universitaria y la de FP ya alcanzan la misma demanda

Un mercado laboral en plena transformación como el actual necesita profesionales preparados y con las aptitudes adecuadas para desarrollar sus carreras en un escenario cambiante. En este contexto, la universidad parece ser parada obligatoria para gran parte de los candidatos que aspiren a encontrar un empleo.

Los titulados universitarios siguen siendo los candidatos más demandados por las empresas en sus ofertas de empleo. Durante el último año, el 40,5% de las ofertas han recogido entre sus requisitos que el candidato cuente, como mínimo, con una titulación universitaria; una cifra que aumenta hasta el 49% si sólo tenemos en cuenta las ofertas en las que se solicita contar con formación cualificada (Formación Profesional y/o Titulación Universitaria).

En 2017, las titulaciones más demandadas por las empresas han sido Administración y Dirección de Empresas, Ingeniería Informática, Ingeniería Industrial, Administración de Empresas y Derecho y Comercio y Marketing.

El empleo dirigido a titulados de Formación Profesional ha evolucionado de forma muy positiva durante el último año. De hecho, prácticamente ha alcanzado a los titulados universitarios. En total, un 40,3% de la oferta de trabajo en nuestro país va dirigida expresamente a candidatos con esta formación, ocho puntos más que en 2017 y solo 0,2 p.p. menos que la titulación universitaria. Por familias profesionales, Administración y Gestión e Informática y Comunicaciones son las más demandadas por las empresas

Cuatro de cada diez ofertas de empleo publicadas en 2017 han recogido entre sus requisitos que los candidatos cuenten, como mínimo, con un título de Formación Profesional, un porcentaje que se divide de forma desigual entre Técnico Superior y Técnico Medio. Tomando como referencia el global de la oferta de empleo, las titulaciones de Grado Medio de FP han sido demandadas en el 14,8% de las ofertas, dos puntos porcentuales más que hace un año. Las titulaciones de Grado Superior ven también aumentar su demanda en más de cinco puntos; de un 20,1% en 2016 suben hasta el 25,5% actual.

El 1,72% de las ofertas de empleo reúne entre sus requisitos mínimos que los candidatos cuenten con estudios de postgrado. Una cifra que alcanza el 38,9% cuando se trata de ofertas dirigidas a titulados universitarios, en las que las empresas no siempre lo incluyen como condición indispensable, pero reconocen valorar muy positivamente que el candidato se haya especializado con formación de postgrado.

Teniendo en cuenta el tipo de titulación universitaria y el grado de experiencia del candidato, los estudios de postgrado sirven para diferentes fines. Por un lado, este tipo de formación puede ser la única vía de acceso a determinadas profesiones que, por su naturaleza o por imperativo legal, requieren contar con un título específico de máster para poder ejercer; es lo que sucede con la abogacía, la enseñanza en ciertos niveles, la arquitectura, determinadas ingenierías, etc. En otras, la formación de postgrado constituye un elemento impulsor e incluso acelerador de la trayectoria profesional de cualquier candidato.

El escenario global en el que nos movemos, la internacionalización empresarial y la creciente circulación de trabajadores entre países han hecho que las compañías se decanten cada vez más por contar con equipos multiculturales. Una tendencia que está contribuyendo a aumentar la demanda de idiomas en el conjunto de la oferta de empleo.

Así, el porcentaje de ofertas en las que se requiere contar con algún idioma extranjero ha ascendido hasta el 34,84% durante 2017, una décima más que en el ejercicio anterior.

Inglés repite, un año más, como el idioma más demandado por las empresas en nuestro país. La lengua que domina el mundo de los negocios se mantiene como requisito imprescindible en el 93,7% de las ofertas en las que se solicita algún idioma.

Además de la formación, demostrar cierta experiencia en el sector es un requisito casi indispensable a la hora de optar a un puesto de trabajo. Durante el último año, el requisito de experiencia profesional ha mantenido su presencia en la oferta de empleo en valores similares –aunque con un ligero repunte- a los cosechados en el ejercicio anterior, pasando de aparecer en el 79,55% de la oferta en 2016 al 80,5% en este último año.

Por su parte, el criterio de edad también se mantiene estable, recogiéndose de forma explícita en un 25,75% de las ofertas. Su valor promedio, que se sitúa en torno a los 33 años (32,84), se ha mantenido en valores similares a los exigidos en el periodo anterior.

Empleo en el extranjero y movilidad laboral

Sobre el conjunto de ofertas de empleo generadas y difundidas en España durante el último año, aquellas destinadas a encontrar candidatos para cubrir un puesto de trabajo en el extranjero suponen el 0,72% del total, lo que supone un incremento interanual del 2,09%.

Algunos países contribuyen de forma más importante que otros al conjunto de la oferta de empleo para trabajar en el extranjero. Es el caso de los países europeos, de donde procede el 84% de la oferta, diez puntos más que hace un año, siendo los que más volumen generan Gran Bretaña (19,5%), Alemania (15,3%), Holanda (12,2%), Francia (6,5%) y Bélgica (5,4%). El Magreb, Latinoamérica y Oriente Medio ocupan también un lugar destacado en el ranking de oferta internacional.

Por otro lado, siete de cada diez profesionales estarían dispuestos a cambiar de residencia dentro de nuestras fronteras por motivos laborales. Sin embargo, si el traslado implica un cambio de país, el número de profesionales dispuestos a dar el salto se reduce de forma considerable: solo el 46,4% de los encuestados reconocen estar dispuestos a mudarse de país por un puesto de trabajo. Un dato que, aunque alejado de la población dispuesta a moverse por una oportunidad profesional en territorio nacional, ha aumentado casi tres p.p. en tan solo un año.

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