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DISTINGUIRSE DE LA COMPETENCIA

Propósito del nuevo año: mejorar la comunicación

Propósito del nuevo año: mejorar la comunicación

· Por Sara López Martos, Licenciada en Economía por la Universidad de Barcelona (UB) y Bridgewater College, Virginia (EEUU), Master en Protocolo, Organización de Eventos y Gestión de Congresos y asesora Experta en Organización de Eventos Institucionales, Congresos y Presentaciones Corporativas

lunes 07 de enero de 2019, 11:28h
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Siempre que pienso en la palabra información me viene a la cabeza la frase “la información es poder” de Francis Bacon. El mundo en el que nos movemos se caracteriza por la excesiva información ya que todo está al alcance de un click. Del mismo modo, la revolución tecnológica ha llevado a una sobreexposición no sólo personal sino también empresarial. Dicha sobreexposición lleva a la necesidad de cuidar al máximo lo que se dice y también cómo se transmite ese mensaje. Hoy me gustaría dedicar mi artículo a las Relaciones públicas en las empresas. La comunicación es para toda empresa fundamental si desea no sólo atraer a nuevos clientes, inversores y accionistas sino también para fidelizar a los ya existentes. En el fondo la forma escogida por la empresa para transmitir sus mensajes y comunicarse determinará su imagen. Dicho de otro modo, la comunicación y la imagen corporativa son dos caras de la misma moneda. De ahí la importancia de mantener una coherencia entre la imagen que se desea transmitir y la forma de comunicarse de esa empresa.
Propósito del nuevo año: mejorar la comunicación

Es importante no perder de vista que una vez el público objetivo se ha formado una opinión sobre una empresa es francamente difícil cambiar esa impresión. De ahí la importancia de crear una estrategia de comunicación ab initio y mantener una coherencia con esa estrategia.

Toda política de comunicación debe contar con unos objetivos claros y concisos. Lo primero que debe decidir la empresa es con qué valores desea identificarse y su forma de comunicar deberá de ser coherente con esos valores. De lo contrario, el público objetivo no acabará de entender el mensaje. La siguiente decisión que deberá tomar la empresa es qué objetivo u objetivos se desean conseguir con la estrategia de comunicación. Una vez fijados los valores y los objetivos de esa estrategia es el momento de decidir a qué público objetivo se desea llegar. Esta decisión es fundamental ya que determinará qué herramientas o canales se utilizarán para esa comunicación.

Los canales de comunicación han crecido exponencialmente. Hemos pasado de la publicación de artículos o publicidad en las revistas y periódicos o incluso las cuñas publicitarias en la televisión y la radio a la utilización de nuevas herramientas como Linkedin, twitter, Facebook o Instagram, por citar los más conocidos. ¿Os suenan? Seguro que muchos de vosotros habéis tenido que hacer cursos para poneros al día de estas nuevas tecnologías. Lo cierto es que cada una de estas redes sociales tiene sus peculiaridades y tienen un público objetivo muy definido.

Al hablar de público objetivo la tendencia es pensar en cliente potencial pero pensad en grande. Ese público objetivo no es sólo el cliente final, también están los inversores, los bancos, analistas, intermediarios financieros y la prensa, por citar a unos pocos. Si a esta diversidad de público objetivo le añadimos la gran variedad de canales de comunicación y la sobreexposición mencionada anteriormente nos encontramos con la importancia de mantener una comunicación constante y coherente con la forma de trabajar de la empresa y con sus valores. Actualmente, la empresa no puede ni tan siquiera plantearse ocultar información o incluso mentir.

Los mensajes emitidos por la empresa deben de ser de calidad y estar dotados de contenido para así generar credibilidad y confianza. Debe establecerse y cuidar la conexión con la Opinión pública. Son muchos los que piensan que el objetivo primordial de toda estrategia de comunicación es la de persuadir a su público objetivo para que actúe siempre en beneficio de la empresa o para que adquiera sus productos o servicios. En este punto me gustaría hacer una matización: el objetivo de la comunicación es el de persuadir pero nunca el de manipular. De ahí la importancia de la veracidad de la información transmitida.

Tomando la afirmación de Francis Bacon de “la información es poder”, actualmente ese poder es bidireccional. En las sociedades democráticas los medios de comunicación y los gobiernos ya no ostentan el monopolio de la información. Nos encontramos en la era del homo goggle donde internet y las redes sociales marcan las reglas del juego y permiten un acceso a la información ilimitado. En este punto nos podemos encontrar con una realidad paralela en la que “mucha información no produce conocimiento” tal y como decía Heráclito. Lo que puede plantear un nuevo problema: ¿cómo discernir la información real de la ficticia?

Por un lado, es importante enseñar a los individuos desde edades tempranas a hacer un buen uso de la información. Deben de aprender a discernir la información importante de la superficial o incluso falsa. Deben aprender a gestionar el enorme monto de información a la que tienen acceso y del mismo modo, deben aprender a utilizar adecuadamente las herramientas tecnológicas a su alcance. Pensad que muchos jóvenes de la generación Z se van a encontrar con muchos problemas a la hora de encontrar un trabajo debido a su sobreexposición en las redes. Sin embargo, éste es un tema que merece ser tratado en otro momento con más detalle.

Una comunicación exitosa es aquella en la que los mensajes transmitidos sean captados y retenidos. De este modo, la empresa sólo tiene que transmitir el mismo mensaje a través de diferentes canales para generar credibilidad. La palabra clave es coherencia. Del mismo modo, la empresa debe de mostrar una gran versatilidad y adaptabilidad a un entorno tecnológico en continua evolución. Actualmente, muchas empresas son conscientes de esa revolución tecnológica y de la necesidad de cambiar su forma de comunicarse para poder llegar a un nuevo público objetivo. Si la empresa desea buscar un engagement es importante que mantenga una información constante y fluida con su público objetivo. Pensad que la gente no desea saber lo bien que va la empresa. Es importante mantener un canal de comunicación abierto en ambos sentidos para de este modo dar espacio a las inquietudes que las sujetos puedan tener con respecto a la empresa y dar respuesta a esas inquietudes. Los mensajes deben de ser claros y concisos y sobre todo veraces. De este modo la política de comunicación empresarial obtendrá los resultados esperados.

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