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ENCARAR LA COYUNTURA NEGATIVA

Ley concursal: medio para la gestión de crisis

Ley concursal: medio para la gestión de crisis

· ¿Se puede evitar un concurso de acreedores?

sábado 09 de marzo de 2019, 09:31h
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Por diferentes factores algunas empresas pueden eventualmente presentar un estado de quiebra económica. Los ingresos pueden volverse menores, las expectativas de negocio no se cumplen o la oferta sobrepasa la demanda, en estos casos la empresa puede verse en dificultades para realizar los pagos a sus acreedores. Situaciones similares suelen presentarse con miembros civiles, y por diferentes motivos encontrarse en una situación compleja para pagar sus deudas. Para estos casos, existe en España la Ley Concursal, que expone un conjunto de normas, que regulan el procedimiento de convocatoria de deudores. Esta ley expone diferentes formas que permiten a los deudores solucionar sus problemas financieros, y por ello es un instrumento de suma utilidad para una gestión de crisis.

Encarar la coyuntura negativa

Cuando se trata de problemas económicos en una empresa, la asesoría es un punto muy importante, porque en ella se vinculan asuntos económicos, legales y morales. La gestión de crisis en una empresa debe llevarse en conjunto con abogados y economistas expertos en reestructuración financiera. Estos expertos asesores no deben limitarse a la consultoría, sino que deben involucrarse en labores ejecutivas que disminuyan el impacto negativo de la situación de crisis.

Para solucionar una crisis financiera personal o en una empresa, no deben aplicarse actuaciones prediseñadas, dado que cada situación es única y responde a factores particulares que deben ser abordados de manera oportuna y particular. Este es el caso en el que la consultoría debe ser personalizada y los planes de recuperación diseñados según la situación.

Existen principios fundamentales que deben aplicarse para manejar una crisis empresarial de manera adecuada, son principios morales que ofrecen un inicio de reestructuración más cómodo. En primer lugar, se expone la aceptación del problema y el reconocimiento de la crisis financiera; en segundo lugar se habla de asumir la responsabilidad del estado financiero actual, siendo este paso el inicio para identificar las acciones que llevaron a producir la crisis.

El personal de la empresa debe comprender que llevan consigo parte de las finanzas de otras personas, y que éstas estarán interesadas en conocer cómo se desarrolla la situación problemática. Tanto puede ser el interés de los acreedores, que ellos pueden ser quienes propongan la intervención de la empresa por medio de un concurso de acreedores.

Implicaciones de un concurso de acreedores

El concurso o convocatoria de acreedores es una figura que es posible que produzca cierta incomodidad a los empresarios, ya que es una propuesta que surge ante la aparición de una crisis financiera que hace insolvente a la empresa. Las implicaciones que afronta la empresa una vez se aplica un concurso de acreedores causan miedo y pensamientos negativos en torno a la pérdida de la compañía. Para aliviar estos pensamientos e ideas peyorativas, aquí se exponen las principales líneas que guían este tipo de concurso acreedores.

¿Qué significa un concurso de acreedores?

El concurso de acreedores es un proceso judicial en el que se llevan a cabo acciones que le permitan a la empresa o individuo solucionar sus problemas de liquidez y pagar las deudas ante sus acreedores. Aunque algunas de las medidas son el paso de autoridad de la empresa, el objetivo de este procedimiento es buscar la viabilidad de ésta antes que su disolución.

Las etapas de un concurso de acreedores guardan una secuencia que puede enumerarse en cuatro pasos principales:

  1. Presentación y organización de documentos e informes que muestren el estado actual de la sociedad o persona insolvente.
  2. Solicitud del concurso, también llamada convocatoria. En esta segunda fase se establece cuál será la función del administrador de la empresa, y se incluye el balance del patrimonio y deudas. Con estas pruebas, documentos e informes, se puede conocer plenamente el estado financiero de la empresa.
  3. Negociación con los acreedores. Éste es el instante en que se decide si vale la pena trabajar para conservar la sociedad o si lo más conveniente es proceder a su disolución.
  4. Evaluación del trabajo del administrador. Este último paso consiste en la verificación del papel que este agente jugó en los procesos que desembocaron en la crisis. En este punto, es posible que el concurso sea calificado como fortuito o culpable.

Tipos de concurso

Hay dos tipos de concurso de acreedores. Esta tipología se establece de acuerdo con las personas que solicitan el concurso. Si son los acreedores quienes solicitan el concurso, se conoce el proceso como concurso necesario, pero si son los propios administradores quienes exponen la situación de la empresa y consideran necesario optar por un concurso, se conoce como voluntario.

El tipo particular de concurso de acreedores voluntario presenta ciertas ventajas y condiciones para ser llevado a cabo. Por ejemplo, los administradores tienen un tiempo límite de dos meses para exponer la situación de insolvencia de la empresa. Si este plazo se incumple, y los administradores no exponen la situación, podrían producirse cargos judiciales y acusaciones de estafa.

Este tipo de concurso le permite a la empresa crear sus propias negociaciones con los acreedores. Mantener el control de su administración y la calificación de concurso voluntario ejerce cierta influencia en la decisión del juez, al calificar el concurso como fortuito o culpable.

Optar por un concurso voluntario es la mejor decisión, porque si se prueba que el administrador tenía conocimiento acerca del estado financiero deficitario de la empresa y no informó a los acreedores, es posible que se vea expuesto a una suspensión por parte del consejo de administración por un período de entre 2 y 15 años.

¿Cómo evitar un concurso de acreedores?

Existe un paso previo que puede darse antes de aplicar por completo un concurso. Se trata de un preconcurso de acreedores, con el que es posible conciliar con los acreedores para pagar las deudas y mantener la empresa en desarrollo. El objetivo es ganar tiempo y encontrar la forma de solucionar el problema de deuda sin caer en un concurso de acreedores.

La principal ventaja de este procedimiento es que el administrador puede conservar sus funciones y responsabilidades, sin tener que ceder éstas a una figura impuesta, como sucede en el concurso. Este procedimiento está amparado y establecido por la Ley Concursal, de manera que no se incurre en ningún acto ilícito.

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