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CHINA INTRODUCE NUEVAS FORMAS EN LOS PROTOCOLOS DE RELACIÓN

¿Se acercan vientos de cambio?

¿Se acercan vientos de cambio?

· Por Sara López Martos, Licenciada en Economía por la Universidad de Barcelona (UB) y Bridgewater College, Virginia (EEUU), Master en Protocolo, Organización de Eventos y Gestión de Congresos y asesora Experta en Organización de Eventos Institucionales, Congresos y Presentaciones Corporativas

martes 17 de septiembre de 2019, 09:24h
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El pasado 30 de agosto tuvo lugar la ceremonia de inauguración de la Copa Mundial de Baloncesto de la FIBA 2019. Esta nueva edición ha tenido como flamante anfitriona la República Popular China que sin duda ha estado a la altura de las expectativas creadas. El Gigante Asiático no deja de dar muestras de que está preparado para ser reconocido como nueva gran potencia dentro de un tablero en el que se están cambiando las reglas del juego. Aprovechando el discurso pronunciado por el señor Gou Zhongwen, Presidente del Comité Organizador de la Copa del Mundo de Baloncesto y Director de la Administración de Deportes del Estado chino, durante la ceremonia de inauguración de la Copa Mundial, me gustaría tratar el tema de la política exterior de China.

Si tuviera que escoger la parte más significativa del discurso de Gou Zhongwen me quedaría sin duda con su descripción del modelo ideológico chino describiéndolo como un “pensamiento socialista de peculiaridades chinas de la nueva época del Xi Jinping”. Al escuchar esta definición me asaltaron varias dudas: ¿A qué nueva época se refiere? Es más, ¿China ha creado un nuevo modelo ideológico? La respuesta es clara: China no ha abandonado para nada su ideal comunista. Sin embargo, ahora defiende un comunismo ligado más al principio de igualdad. Dentro de este nuevo modelo el Estado-partido se ha erigido como pieza central reuniendo bajo su figura las aspiraciones de grandeza que comparte una inmensa mayoría de la población en ámbitos como la economía, la cultura y la diplomacia.

China ha pasado de querer ser reconocida por el resto del mundo a querer ser respetada y para ello ha recurrido a varias estrategias como el denominado sueño chino (Zhongguo Meng), expresión acuñada por Xi Jinping, en el 2013 y la nueva ruta de la seda conocida como One Belt, One Road (Una Franja, Una Ruta) también dada a conocer por el Presidente chino a finales del 2013. Quisiera desarrollar estas iniciativas por separado a pesar de que ambas estrategias están íntimamente relacionadas y ambas buscan el único objetivo de conseguir un papel central en las relaciones internacionales fomentando su imagen de Estado responsable no intervencionista en el marco de un mundo en armonía.

Cuando el Presidente chino pronunció por primera vez la expresión “sueño chino” muchos pensaron en el famoso sueño americano y su eslogan del The American Way of Life. Sin embargo, ¿son los dos sueños iguales? Lo cierto es que hablamos de dos sueños diferentes aunque el objetivo final sí que puede considerarse que es el mismo: Jugar un papel central en el tablero mundial. Sin embargo, mientras que el sueño americano se basa en la defensa de la democracia liberal haciendo especial hincapié en los derechos políticos y la participación civil por su parte, el sueño chino se desarrolla bajo la estela del comunismo y teniendo como protagonista indiscutible el Estado- partido.

El Gigante Asiático desea convertirse en una potencia económica, con influencia a nivel político y en el mundo de la diplomacia. Desea exportar su cultura e incrementar el interés por sus tradiciones e historia más allá de sus fronteras. Así mismo, China desea alcanzar la armonía desde el punto de vista de la cohesión social y para ello ha tirado de su larga tradición de eslóganes creando uno nuevo que engloba este sueño chino: la Bella China (Meili Zhongguo)

Por su parte, la inicitiva One Belt, One Road (OBOR), conocida como la nueva ruta de la seda china, fue presentada al mundo por el Presidente chino, Xi Jinping a finales del 2013. Dicha iniciativa se compone de dos proyectos: una ruta marítima y otra terrestre que pretenden conectar China con Europa a través del Sudeste Asiático, Asia Central y Oriente Medio. Esta Iniciativa en principio culminará en el 2049 y conociendo la tenacidad y nivel de compromiso de la sociedad china estoy segura de que se cumplirán los plazos marcados para hacer realidad esta nueva Ruta de la seda.

Para poder aplicar su proyecto de la nueva Ruta de la seda China a la hora de definir su política exterior ha querido situarse en un punto intermedio entre el principio de democracia liberal y el consenso de Washington de Estados Unidos y la democracia soberana de Rusia. De este modo China ha intentado presentarse con la etiqueta de Estado responsable para justificar así su presencia en otros países y las inversiones realizadas fuera de sus fronteras. China esgrime la expresión de “auge pacífico” al hablar de su política exterior con el objetivo de proyectar una imagen de Estado comprometido, respetado y tolerante en sus relaciones con otros países

Todo esto se traduce en la voluntad de China de tener una mayor influencia y protagonismo en el tablero mundial siempre respetando los diferentes sistemas sociales y las tradiciones culturales y por tanto aplicando el principio de no injerencia en la política interna de los países en los que ya está presente o a los que desea llegar. China apuesta por el denominado poder blando, expresión acuñada por Joseph Nye. Para ello recurre a su diplomacia, a los intercambios culturales y a las inversiones en infraestructuras con el objetivo de ampliar su influencia económica y política.

Para concluir me gustaría destacar el objetivo final de China de ser considerado como una potencia de primer orden con un papel central en el tablero mundial. Para ello ha querido definir su propio modelo alejándose de este modo de otras potencias. De ahí su esfuerzo por estar presente en regiones de África, Latinoamérica, conocida como el patio trasero de Estados Unidos y Asia Central, el patio trasero de Rusia. Todo ello sin entrar en conflicto con las grandes potencias. Se están cambiando las reglas del juego teniendo en cuenta que en Asia se juega el go (weiqi), juego en el que nada está escrito, el tablero está vacío cuando empieza el juego. Lo más importante es la posición de uno en relación a las del otro. Este juego se trata más de influencias que de confrontaciones directas. Es la diplomacia de Zhang Qian, pionero de los viajes a través de Eurasia. Bajo este nuevo telón de fondo, ¿Estarán preparadas el resto de potencias para jugar con estas nuevas reglas?

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