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Comentario a la obra de Thomas Piketti "Capital e ideología"

Comentario a la obra de Thomas Piketti 'Capital e ideología'
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· Por Gabriel Cortina

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Thomas Piketty es presentado como uno de los grandes referentes de la economía mundial, pero creo que no es cierto. Más bien sería como uno de los autores que buscan soluciones para el socialismo del siglo XXI, la versión económica de la socialdemocracia. La tesis que presenta son una serie de propuestas para lo que él denomina como "socialismo participativo", y en este aspecto me parece que su último ensayo es de interés y debe ser tenido en cuenta. "Capital e ideología" presenta una historia razonada de los regímenes desigualitarios, desde las antiguas sociedades esclavistas trifuncionales (clero, nobleza, pueblo llano), hasta las modernas sociedades poscoloniales, denominadas como hipercapitalistas.


El fondo del análisis es ideológico y tiene como criterio el eje igualdad-desigualdad. Busca comprender cómo las sociedades se organizan institucionalmente para abordar las relaciones entre grupos sociales, las relaciones de propiedad y las fronteras territoriales. Es un volumen enorme, dividido en cuatro partes y diecisiete capítulos. Lo más interesante es la última parte, titulada "Repensar el conflicto político", especialmente el capítulo 17, donde se detallan los elementos para lograr el socialismo participativo. Las reflexiones de la Conclusión deben ser tenidas en cuenta para comprender la narrativa del debate político, social y económico.

Piketty es director de investigación en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS), profesor en la Paris School of Economics, de la que fue su primer director, y co-director de la World Inequality Database (WID.world). Partiendo de experiencias históricas conocidas, en su último ensayo muestra que es posible superar el actual sistema capitalista y trazar lo que podrían ser las bases de un nuevo socialismo que aborde los actuales problemas globales, de una nueva perspectiva igualitaria de alcance universal, basada en la propiedad social, en la educación y en compartir el conocimiento y el poder. También aborda la democracia y las fronteras, y de cómo es posible superar la organización actual de la economía mundial en beneficio de un sistema democrático transnacional basado en tres pilares: la justicia social, fiscal y climática. n todo ello declara de antemano que no hay respuestas perfectamente satisfactorias y convincentes a cuestiones de tal complejidad. Sin embargo, si son las movilizaciones sociales y políticas, y las experiencias concretas las que permiten un cambio histórico, habrá que pensar por qué razón allá donde se ha instalado el socialismo no se han logrado los niveles deseados de igualdad. Si las ideologías siguen desempeñando un papel central, debería tenerse en cuenta el criterio realista de los hechos y de las realidades objetivas que la experiencia política demuestra: la tendencia del socialismo es generar un paternalismo de Estado no una sociedad más justa. En este aspecto, creo que reducir el tamaño y las funciones del Estado promoviendo la subsidiariedad económica, social y política, y fundar las políticas sociales en su célula básica, que es la familia, podrían ser dos criterios a tener en cuenta. Además, en una sociedad donde el relativismo se ha convertido en punto de partida del debate ideológico, con el triunfo de la postverdad, se hace imposible construir una justicia como participación y como deliberación, pues al final gana no el que tiene razón, sino el más fuerte y el más poderoso. Y creo que es, precisamente la puesta en marcha de la subsidiariedad y la economía de mercado (que no capitalismo) lo que permite generar desarrollo.

En "Capital e ideología" se buscan alternativas al capitalismo y a la propiedad privada, bajo la comprensión de la propiedad justa. Quizás el debate debería centrarse en la economía financiera y en los efectos de construir un sistema sobre la deuda y el crédito sin límites. Piketty habla de la necesaria evolución de un sistema jurídico y fiscal mediante dos medidas: instituir una verdadera propiedad social del capital, con una mejor distribución del poder en las empresas, y con la introducción de un principio de propiedad temporal del capital, en el marco de un impuesto altamente progresivo sobre los grandes patrimonios que permita la financiación de una dotación universal de capital y circulación permanente de riqueza. La fiscalidad progresiva sería de la propiedad, la herencia y la renta. Socialismo e impuestos parecen ser dos amigos inseparables.
"Igualdad democrática" es la fórmula propuesta que busca alcanzar la democracia justa mediante una revisión de la financiación de la vida pública y la democracia electoral. El objetivo ideal sería una democracia "participativa e igualitaria". Pero la realidad demuestra que la obsesión por la igualdad es un mito con graves consecuencias, como se ha demostrado en el fracaso de la educación y de la economía socialista. De nuevo la importancia de los conceptos, de la ideología política. Creo que subsidiariedad, equidad (no igualdad) y garantizar una sana separación de poderes es lo que fortalece un Estado de Derecho, lo que permite un desarrollo integral y asegura las condiciones para lograr esa justicia social tan deseada, que no se sabe igualitarista sino responsable y solidaria, y que no es fruto de un paternalismo o una imposición estatal, tan tentado a ampliar poder y tamaño con las promesas electorales. El malestar democrático contemporáneo y el auge de los populismos deberían de tener estos tres temas en cuenta y reflexionar sobre los efectos de empoderar el conocimiento económico con respecto a otras ciencias sociales y su influencia en la esfera cívica y política. El auge de la burocracia -el tamaño creciente de la Administración pública- y una fe mesiánica en la técnica -tecnócratas- completarían las causas de ese malestar.

De todas formas, el mérito de Thomas Piketti es tratar de mostrar que es posible -como él mismo afirma- movilizar métodos y materiales de las diferentes ciencias sociales para analizar la historia de los regímenes desigualitarios, en sus dimensiones social, económica, política e intelectual; es decir, devolver la relevancia del papel cívico y político de las ciencias sociales al servicio del debate público y la confrontación democrática.


Ficha técnica:
"Capitalismo e ideología"
Thomas Piketty
Editorial Deusto
1247 Páginas
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