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ESTAR AL DÍA DE LAS TENDENCIAS...

La difícil elección entre una lámina de museo de Vermeer, un plátano pegado con cinta o la tele de plasma

Jorge Llopis Planas es Critico de Arte (AECA) y Presidente de CEPTAPA.
Jorge Llopis Planas es Critico de Arte (AECA) y Presidente de CEPTAPA.

· Por Jorge Llopis Planas, Critico de Arte (AECA), Presidente de CEPTAPA

martes 14 de enero de 2020, 19:04h
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Hemos complicado tanto al ciudadano que ha dejado de decidir por si mismo que le gusta o no. Ni si quiera si le gusta el arte. Otros deciden por él.

Hace años que sostengo que el coleccionismo de arte es una actividad minoritaria, prácticamente inexistente en nuestro país. La clase media-media de este país todavía considera el coleccionismo de arte como una afición y ocupación de “otros” estamentos sociales de nuestra sociedad alejados de la realidad cotidiana: O la ociosa aristocracia o los meta pensadores de chiringuito subvencionado; En todos los casos una visiones que poco tiene que ver o empatizan con el ciudadano medio.

Más vale permitirles seguir viviendo de la mordida propagandística totalitaria institucional, la llamada “Cultura”, no sea que les dé por pensar de verdad

Los Meta-pensadores que después de releer a Adorno, Benjamin, Barthes o Foucault y algún resumen de los Documenta Kassel creen que ellos y sólo ellos tienen las claves para entender o explicar el arte moderno y los demás somos tontos por no comprender porque un plátano pegado con celo a un lienzo o un vaso de agua medio lleno-medio vacío, no es arte…Más vale dejarles para lo que están: Permitirles seguir viviendo de la mordida propagandística totalitaria institucional que es la llamada “Cultura”, que de todos somos criaturas del Señor y tenemos que comer y de paso ligarse a algún/alguna “gafa pasta” en la Casa Encendida explicando el gran arcano del Cubo Blanco, no sea que les de por pensar de verdad.

Por otro lado , el nuevo Espacio Habitacional de la clase media-media es otra de las causas de la agonía del coleccionismo. La afición media del españolito de a píe por el arte empieza por lo que recibe en herencia o le regalan y termina en lo que compra “de relleno” en la tienda de muebles suecos de turno para decorar con prisas el nuevo apartamento o Espacio Habitacional. En cierto modo es lógico: La compra compulsiva de estanterías, librerías, vitrinas y sofases de nombres impronunciables, así como la obsesión por las pantallas de plasma descomunales condenadas a priori por la Obsolescencia Programada y absurdas islas culinarias , dejan poco espacio para el arte en nuestras paredes. El arte ha quedado arrinconado o desplazado por la decoración pura y dura. ¡Ojo!: Librerías que no sirven para su cometido natural, ya que en este país la lectura es la otra asignatura pendiente y los libros abundan por su ausencia y se llenan con fotografías y algún souvenir del viaje de su vida a Vietnam o Costa de Marfil.

Los nuevos gurús del arte son los interioristas o diseñadores de interior.

Los decoradores de toda la vida, para entendernos.

Reconozco que lo del espacio es importante. Por ejemplo, hoy por hoy me debato que espacio necesito para poder tener la obra mediana de una artista abstracta que se caracteriza por el empleo de la luz a través de tonalidades puras tan barrocas como Amarillo de India. Es una obra que necesita su espacio y luz apropiada para sumergirte en ella. Andaba yo en la exposición de marras con estas cuitas tan solemnes (o snobs) cuando oigo: “En una pared pintada de albero- melocotón al lado de la kitchenet o en el distribuidor queda fenomenal. Es tendencia…” ¿Cómo no me había dado cuenta?. Los nuevos gurús del arte son los interioristas o diseñadores de interior. Los decoradores de toda la vida, para entendernos. Por lo visto el arte doméstico es eso: Un elemento decorativo más en consonancia con la tapicería del sofá “X”, la lámpara “Y” del techo, la forma de los platos “Z“ de la mesa, además por supuesto del color albero-melocotón o lima-mint de la pared del baño. Y si hay sitio además ponemos una foto parecida a las de Christo o un cuadro “de esos”.

Entre no pasar por imbéciles y no “estar al día” de las tendencias, la amenaza de sentirse excluido en esta sociedad hace olvidar que la experiencia artística es individual y personal

Me preocupa que el debate sobre el arte se dirima entre el EspacioTabacalera o los clubs de emprendores y networking el día que montan exposiciones. En uno te sientes como un imbécil si preguntas que tiene que ver Micky Mouse, Vermeer y Greta Thumberg en un urinario de Duchamp y en los otros tienes que escabullirte para que no te hagan un presupuesto para que te expliquen lo necesario del papel pintado Vintage, su relación con las chicas de Jordi Labanda y como te sientes y expresas en tu Cocoon. Y claro, entre no pasar por imbéciles y no estar al día de las tendencias, la amenaza de sentirse excluido en esta sociedad no hace olvidar que la experiencia artística es individual y personal, incluso que el arte no sea tan fundamental en la vida de todos los individuos del planeta mundial.

Poco o nada voy a exposiciones. Cada vez menos y dependiendo de lo que tenga esa noche en la nevera para cenar.

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