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LA VERDAD POR DELANTE

¿Miserables hasta en la distracción?

¿Miserables hasta en la distracción?

· Por Enrique Calvet

lunes 09 de marzo de 2020, 08:51h
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Sabido es que gran parte de las energías de este Gobierno, una vez cogido los medios de comunicación principales por las gónadas económicas o por la infiltración de sectarios, es distraer al personal. Es decir, al votante medio, que para nada tiene por qué dedicarse a la política y está desprotegido frente a la desinformación y la intoxicación. Utilizamos la palabra distraer en su acepción más genuina que resumiríamos como el hecho de derivar arteramente la atención y el interés del receptor de los temas torales y fundamentales que están deteriorando su vida para dirigirla hacia asuntos pasajeros, morbosos, a veces frívolos, circunstanciales y puntuales.

A veces le ayudan circunstancias inesperadas, como el caso del Delcygate, que provocó gran morbo sobre el pobre chivo expiatorio Ábalos sin que nadie delatara las gravísimas consecuencias que supone para los españoles el cambio de política nacional frente a Maduro y Venezuela, que es lo realmente trascendente. Pero otras “distracciones” están largamente preparadas, fabricadas y eficazmente utilizadas. Por el momento que escribimos, debemos afirmar inmediatamente que la nueva gripe que asuela el planeta NO entra dentro de las distracciones y que es más que legítima la preocupación de todos los españoles por ese tema en los que le puede ir hasta la vida. De hecho, en este tema el Gobierno no está sabiendo como distraer, ya que su penosa información aumenta preocupación y alarma.

En cambio, el modelo perfecto de distracción y alienación del personal es, como ejemplo del momento, la estrambótica y penosa Ley de libertad sexual y el show patético organizado para el ocho de marzo. No son capaces de parar el destrozo ni feministas serias como Lidia Falcón ni Camille Poglio, de cuyo feminismo bebí y apoyé. Pero el sarao organizado con esa Ley de vergüenza ajena distrae de la marcha de los españoles hacia la indignidad y la desaparición de las desigualdades brutales e indignas acarreadas por el letal desarrollo de las Autonomías, del hecho de que no se sabe como evitar que España tenga estructuralmente, con mucho, el mayor paro estructural de occidente, de que la Educación en España se haya convertido en un arma de destrucción masiva, etc…

Pues lo que queríamos afirmar hoy es que, hasta en buscar “distracciones”, o temas puntuales, no universales ni esencialmente condicionantes del futuro de una inmensa mayoría de españoles, la actitud de Gobierno y medios, en general, es también miserable.

Y nos referimos a un hecho vomitivo muy concreto: el estupro impune a la que se someten en España menores tutelados por la Administración del Estado desde hace lustros. Hoy se sabe de Baleares, y ya veremos. Pero con las Islas Baleares basta. Resulta que en España menores de 13 años, legítimamente apartadas de sus familias por desprotección, para ejercer oficialmente la protección por parte del Estado, son utilizadas para prostitución impunemente. Se sabe que hay atestados policiales desde el año 2008, se sabe que se han remitido datos a las fiscalías. Y no hay nadie acusado ni detenido. Ya sea por negligencia, dejación criminal del deber, colaboración involuntaria, ¿complicidad? nadie ha sido responsabilizado. Y la cosa sigue. Y la cosa sigue impune. Crímenes abyectos contra menores.

En cualquier democracia seria, ello estaría en primera plana día tras día, y el Gobierno rendiría cuentas día sí y otro también. Pero eso se considera una “distracción “ de lo “esencial” , la Ley de libertad sexual, por ejemplo. Y se tapa. Un perfecto ejemplo de repugnante inmoralidad. Me río de la corrupción económica frente a este horror. Dicho desde mis valores irrenunciables del centro izquierda no totalitario.

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