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ANÁLISIS DE MFS INVESTMENT MANAGEMENT

Preparémonos para una profunda recesión

Preparémonos para una profunda recesión

  • No podemos predecir el ritmo de recuperación hasta que sepamos la profundidad del agujero económico

jueves 26 de marzo de 2020, 12:38h
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Aun con los estímulos fiscales y los pagos de transferencias gubernamentales en marcha, las rentas familiares se desplomarán a buen seguro y es probable que el consumo caiga en saco roto. No podemos predecir el ritmo de recuperación hasta que sepamos la profundidad del agujero económico. Ya vaticinábamos que habría volatilidad. Además, pese a la gravedad de la pandemia, somos muy optimistas respecto de las oportunidades de inversión que están por venir.

Puede que el impacto del coronavirus se traduzca en la destrucción más precipitada de la actividad económica en la historia de Estados Unidos. Las cifras económicas de marzo, abril y, quizás, mayo probablemente se revelarán nefastas. El desempleo en Estados Unidos presenta todas las papeletas de dispararse y podría eclipsar el punto álgido de la crisis financiera mundial.

Los datos preliminares relativos a las solicitudes de subsidios de desempleo iniciales ya estánponiendo de manifiesto las perturbaciones venideras. Aun con los estímulos fiscales y los pagos de transferencias gubernamentales en marcha, las rentas familiares se desplomarán a buen seguro y es probable que el consumo caiga en saco roto. A pesar de los créditos fiscales, la disponibilidad de financiación muy barata y el aplazamiento de otros gastos empresariales, muchas pequeñas y medianas empresas pueden verse muy castigadas.

A nuestro parecer, no estamos ante una situación similar al 11-S, en la que la gente volvió enseguida a montarse en aviones, alojarse en hoteles, trabajar y salir de compras.

Por poner un ejemplo, al menos 40 firmas han cerrado sus tiendas minoristas, una lista que seguramente se engrosará. Muchas de ellas podrían no sobrevivir. Siendo justos, muchas no deberían haber llegado tan lejos para empezar, y el virus sencillamente constituye el catalizador de su extinción. Resulta irónico que se precise una pandemia para que desaparezcan empresas «zombie».

Seguramente, la vida retornará a la normalidad en unos pocos meses, aunque podría llevar más tiempo. Sin embargo, reviste cierta dificultad cuantificar la magnitud de los estragos que se habrán producido entre ahora y entonces. No podemos predecir el ritmo de recuperación hasta que sepamos la profundidad del agujero económico.

Ahora bien, se puede sacar algo tremendamente positivo de todo esto. Es posible que la mejor referencia a este hecho sea la que uno de los líderes del sector tecnológico en Estados Unidos, Tim Dittmer, hizo en la reunión del sector que tuvo lugar el miércoles, y que abrió con una de las muchas grandes citas de Andy Grove, exconsejero delegado de Intel: «Las crisis destruyen a las malas empresas. Las buenas empresas sobreviven a ellas. Y las grandes empresas mejoran con ellas.» Todas las reuniones sectoriales se están desarrollando en torno a esta máxima.

Ya vaticinábamos que habría volatilidad. Los activos de riesgo se recuperarán, pero no sucederá lo mismo con los «zombies». La recuperación podría llevar más tiempo que en anteriores ocasiones y, de ser así, no pasa nada, porque anticipamos cierto nivel de distorsiones en la etapa final de un ciclo largo y agotado. Además, pese a la gravedad de la pandemia, somos muy optimistas respecto de las oportunidades de inversión que están por venir.

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