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EFECTOS ECONÓMICOS DEL COVID-19

Golpe gigantesco al sector de la aviación civil
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Golpe gigantesco al sector de la aviación civil

· El Covid-19, peor que un nuevo 11-S en el sector de la aviación civil

By José Luis Barceló Mezquita
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lunes 20 de abril de 2020, 09:21h

La aviación civil mundial está padeciendo unas consecuencias catastróficas por efecto de la parálisis global de movilidad en viajes de negocios y turismo. De acuerdo con las tendencias de crecimiento que manejan actores relevantes como la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) o la asociación de pilotos de SkyTeam, la tendencia puede enfriar los crecimientos globales por muchos meses, muy por encima de los de la cuarentena y confinamiento. Muchos analistas creen que nos enfrentamos a unas consecuencias más perniciosas que los que produjeron los atentados del 11-S contra las Twin Towers en Nueva York, en 2001, cuyos efectos tardaron años en ser superados por la industria. De acuerdo con los datos facilitados por el director general de la IATA, Alexandre de Juniac, nos enfrentamos a la “hora más oscura de la aviación”, con un desplome del 14 por ciento en el tráfico aéreo mundial. Según ésta organización, se estima que las pérdidas mundiales serán de más de 110.000 millones de dólares, lo cual rebasa con mucho cualquier catástrofe que se haya presentado en el transporte aéreo en la historia de esta actividad a nivel mundial.

Entre las decisiones más inmediatas apoyadas por los gobiernos han estado las de recortar las rutas, frecuencias y empleados, lo que está impactando en el crecimiento del tráfico aéreo que ya venía estando muy afectado por la desaceleración económica global desde el crash del 2008.

En España, un país que vive del turismo y de la movilidad global, esta crisis puede impactar muy gravemente en el crecimiento de su PIB y en su desarrollo futuro. De hecho España es un país que ha girado parte de sus fortalezas económicas desde la antigua industria basada en astilleros o altos hornos, hacia los sectores de servicios y hostelero. Lo cierto es que el flujo del tráfico aéreo en España, uno de los principales destinos turísticos de Europa, se ha visto obstruido y paralizado por el agresivo avance de la pandemia de coronavirus que azota al planeta.

A finales del año 2029 José Luis Ábalos, hoy ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana de España pero por aquellas fechas ministro de Fomento en funciones, viajó a la localidad canadiense de Montreal para tomar parte en la 40 Asamblea de la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI) con la intención de lograr que España aumentara su peso en el organismo dependiente de la ONU acorde con su posición como "principal operador aeroportuario del mundo”.

Para España el sector de la aviación civil es crucial en su economía. Los datos reflejan que España gestiona el desplazamiento de 280 millones de pasajeros al año, atravesando sus numerosos aeropuertos. España recibió el año pasado 83,7 millones de turistas y logró su séptimo récord consecutivo, con un gasto de los visitantes que creció un 2,82% y rebasó los 92.200 millones de euros, un 1,08% más que un año antes, según fuentes del Instituto Nacional de Industria (INE).

En 2019 el incremento de tráfico en los aeropuertos españoles fue generalizado. En España, el tráfico aéreo se encuentra muy concentrado en los dos principales aeropuertos: Madrid y Barcelona, que conjuntamente supusieron el 41,6% del total de movimientos de pasajeros en los aeropuertos españoles en 2019.

En 2019 se movieron en los aeropuertos españoles un total de 275,4 millones de pasajeros, lo que supuso un incremento del 4,4% respecto al año anterior, manteniéndose la tendencia positiva en el crecimiento del movimiento de pasajeros que se viene registrando desde noviembre de 2013, tras el desastre provocado por el crash del 2008. Las operaciones crecieron un 2,8% en relación al 2018 y durante este periodo se realizaron un total de 2,37 millones de operaciones, creciendo la carga en el tráfico comercial un 5,7%, comparándolo con 2018. Madrid, Cataluña y Canarias continuaron siendo las regiones españolas con mayor movimiento de pasajeros, representando el 58% del total del tráfico en el año 2019.

Unas cifras muy jugosas que colocan además a algunas compañías españolas como uno de los principales pivotes de su mercado de viajeros: de las 152 compañías que operaron en mayo de 2019, hace ahora justo un año, Ryanair, Vueling, Iberia y Air Europa fueron las únicas que transportaron más de un millón de pasajeros. Estas compañías captaron, junto con Easyjet, la mitad del tráfico total. Nada que ver con lo que acontece ahora, con un mercado global paralizado por los efectos del Covid-19.

Fuertemente estacional, el sector del turismo en España genera en torno al 70% de sus ingresos anuales con la campaña de verano, entre junio y octubre, el 15% en fines de semana y puentes y alrededor de otro 15% en Semana Santa, que comienza este domingo 5 de abril y se prolonga hasta el 12 de abril. La campaña de verano también está en juego, y de hecho se han cancelado muchas reservas. De momento, la caída de las reservas de Semana Santa pone en peligro en torno a ese 15% de la facturación anual del sector a nivel nacional, que observa también un descenso significativo de las prerreservas para el verano, según fuentes del sector. Según datos de la Confederación Española de Hoteles, las reservas han caído entre un 20 y un 30% e incluso en determinadas zonas han llegado al 40%, especialmente en las regiones más turísticas.

Hasta hace pocas semanas todo apuntaba bien. El mes de febrero no se estaba comportando inicialmente mal, hasta la llegada del Covid-19, de hecho, un total de 4,4 millones de turistas internacionales visitaron España durante el mes de febrero, lo que supuso un aumento del 1% con respecto al mismo mes de 2019, según los datos de la encuesta Frontur publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Las últimas cifras disponibles de la coyuntura de las compañías en el mercado aéreo correspondientes al mes de mayo de 2019 y que publica la Dirección General de Aviación Civil de España indican que el el número de pasajeros en vuelos comerciales en el mercado aéreo español creció un 3,1%, hasta alcanzar los 20,9 millones de viajeros en mayo de 2019, siendo transportados por un número de 152 compañías. De acuerdo con la misma fuente, las rutas domésticas fueron operadas por 15 compañías que transportaron 3,7 millones de pasajeros, 76 aerolíneas conectaron con destinos de la Unión Europea, 14,1 millones de viajeros, y 92 lo hicieron con el resto del mundo, 3,1 millones de pasajeros.

Pero a lo lejos ya se adelantaban problemas. Algunos expertos pronosticaron a tiempo que las cosas podrían no seguir el mismo camino en los meses sucesivos, como Emilio González, profesor de Economía de Icade, quien a principios del mes de febrero ya avisaba en una entrevista en el diario El País que ‘está por ver si seguimos batiendo récord de llegadas’. Para este profesor de economía la caída de Thomas Cook, que afectó especialmente al turismo británico con destino a las islas Canarias, venía afectando pero no tanto como se había pronosticado, y destacaba que el problema era qué iba a pasar durante 2020, destacando que ‘existe incertidumbre con el Brexit y también con China, ya que la crisis del coronavirus puede provocar miedo a viajar. Además hay incertidumbre sobre si la alerta sanitaria va a acelerar el enfriamiento de la economía. Esto sería una tormenta perfecta, ya que si hay menos poder adquisitivo se reduce la movilidad de los turistas’, afirmaba. Efectivamente, la tormenta perfecta llegó casi sin darnos tiempo para prepararnos.

Los últimos datos apuntan a que el tráfico de pasajeros en los aeropuertos españoles se ha reducido un 97% por la crisis sanitaria y los sectores hostelero, industria aérea y aviación civil están buscando mantener los niveles de liquidez y solvencia con el objetivo de garantizar la operatividad de su infraestructura. Tan solo Reino Unido y Alemania, las dos grandes potencias emisoras turísticas y de viajeros del viejo continente, sufrirán un impacto mayor que España.

Los datos ya están sobre la mesa. De acuerdo con las previsiones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el transporte aéreo en España sufrirá este año uno de los mayores impactos de la crisis del coronavirus en Europa, concretamente, 93,7 millones menos de pasajeros, lo que se traduce en una pérdida de ingresos de 11.850 millones de euros, arriesgando 750.000 empleos y 49.400 millones de euros en contribución a la economía española en su PIB.

La última estimación de la IATA, publicada el jueves 2 de abril, prevé unas pérdidas de ingresos por parte de las compañías aéreas europeas en este año de unos 76.000 millones de dólares y apunta a que la demanda de pasajeros supondrá una caída del 46% respecto a 2019. Ese descenso pone en riesgo unos 5,6 millones de empleos y 344.724 millones de euros del PIB.

La drástica caída de la demanda por el riesgo de contagio del coronavirus, agravada por las restricciones operativas casi generalizadas en todo el mundo, comienza además a traducirse en suspensiones de empleo en distintas aerolíneas para reducir costes ante la fuerte disminución de ingresos, en un sector clave para el desarrollo tecnológico y económico del entorno de la Unión Europea.

Tras los anuncios de Air Europa y Norwegian, Iberia ha comunicado este viernes 3 de abril a los sindicatos de la empresa que presentará un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Su socia británica British Airways (BA), ambas en el conglomerado de compañías IAG, alertó de que, debido al impacto de la pandemia, "no puede sostener su nivel de empleo" y "se perderán puestos de trabajo", sea de forma temporal o a largo plazo. Una medida similar se espera de las otras aerolíneas del International Airlines Group (IAG), Vueling y Aer Lingus. En el caso de Level, la mayoría de sus destinos en América están cerrados a vuelos procedentes de España.

Los archipiélagos españoles, aislados

Un caso peculiar es el que viven las islas Baleares, un archipiélago español que ha quedado aislado para frenar el Covid-19. Una compañía, Air Europa, mantiene un "puente aéreo de crisis" entre las islas Baleares ofreciendo conexiones entre Mallorca-Menorca y Mallorca-Ibiza con las aeronaves al 50% de capacidad.

En otro archipiélago español, Canarias, Binter es la compañía que se ha quedado como único operador aéreo. La Dirección General de Aviación Civil, que depende del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, ha adjudicado a Binter el contrato para la prestación de los servicios mínimos durante el estado de alarma por 368.000 euros, según la resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). La aerolínea canaria será la encargada de operar las seis rutas en que se han fijado los servicios mínimos hasta las 00.00 horas del próximo día 12. Eso como mínimo, ya que la resolución del Ministerio que dirige José Luis Ábalos explicita que la encomienda finaliza cuando lo haga el estado de alarma, que todo parece se prolongará más allá del día 12. La resolución de Aviación Civil especifica que Binter solo pondrá a la venta la mitad de los billetes, de modo que la aeronave nunca sobrepase el 50% de su capacidad.

Un impacto sobre las compañías que puede entenderse más como un servicio público de emergencia que como un negocio de aviación civil.

Fabricantes de aeronaves y transporte militar

Pero no solo afecta a las compañías aéreas que transportan pasajeros, también a los fabricantes de aeronaves. Por ejemplo, Airbus, la gran corporación aeronáutica europea, baraja recortar el 40% sus aviones estrella, el A320 y el A350, tras eliminar el dividendo y asegurar liquidez por 30.000 millones, ante la debacle de las aerolíneas. Otras compañías proveedoras en España como Aernnova, Aciturri, ITP o MTorres van a ser duramente impactadas. La familia A320 incluye cuatro modelos diferentes (A318, 319, 320 y 321) y se produce en Toulouse (Francia), Hamburgo (Alemania), Tianjin (China) y Mobile (Alabama, EEUU).

La industria aeronáutica española, que empezó 2020 con el golpe de digerir el ajuste de costes de su principal cliente, Airbus, en el área de Defensa, tiene que encarar ahora otro grave problema. Esta vez en el negocio de aviación civil. Y sumados ambos, no es exagerado definir la situación como la más grave en el sector en su siglo de historia en España. Airbus está barajando un drástico recorte de producción del que es su avión estrella superventas: la familia A320, que acapara cuatro de cada cinco aeronaves de su lista de pedidos a cierre de febrero. El ajuste duraría seis meses como mínimo.

La debacle que está viviendo el sector mundial de aerolíneas está llevando a estas a posponer, cuando no anular, como ha ocurrido con un pedido de 75 aviones 737 MAX de Boeing, encargos de aeronaves. La mitad de la flota mundial de aviones aproximadamente está aterrizada de manera forzosa ante los cierres de fronteras y las draconianas medidas de confinamiento derivadas de la pandemia del coronavirus. En este contexto, Airbus estaría estudiando reducir la producción mensual de los distintos modelos que conforman la familia A320 hasta un 40%, desde 60 unidades al entorno de las 35 y las acciones del grupo se han desplomado un 19% en la semana, hasta los 39 euros.

Airbus tiene actualmente sus fábricas cerradas en España ya que este sector no ha sido considerado esencial por parte del Gobierno español en el real decreto de hibernación de la economía aprobado el domingo pasado. Airbus emplea en España a 12.500 personas y el sector auxiliar que le da servicio suma casi 40.000 trabajadores más. Madrid, Andalucía y País Vasco concentran la mayoría de la actividad.

Fuentes industriales del sector aeronáutico español temen que la reapertura de las fábricas tras Semana Santa, si finalmente se produce, venga seguida de despidos temporales debido a esta reducción de la carga de trabajo civil. Las fábricas de Airbus en Illescas (Toledo) y Getafe (Madrid) son las que más participan en la actividad de aviación civil. El plan de ajuste de la actividad de Defensa, que representa más de dos tercios del negocio del grupo en España, incluía ya, antes del golpe del coronavirus, el despido o recolocación de 630 trabajadores. Es el segundo en esta rama de actividad en los dos últimos años ante la falta de pedidos de los aviones A400M o C295, aviones de transporte militar.

Soluciones a medida de una crisis global

¿Qué se puede hacer para resolver la situación? Tanto cadenas hoteleras como compañías aéreas o fabricantes de aeronaves se fijan ahora en los apoyos de gobiernos e instituciones, siguiendo la estela del resto de las corporaciones empresariales.

El consejero delegado de Mapa Group, Alberto Díaz, explica que las entradas de turistas internacionales "se han caído" y están al 20% de sus niveles habituales en esta época del año, especialmente los procedentes de países de Asia como China, Corea del Sur, Malasia o Singapur, pero también las procedentes de Latinoamérica y los movimientos europeos.

El Gobierno ha puesto en marcha medidas de apoyo para empresas y autónomos, entre ellas un sistema de bonos para abordar las devoluciones de los productos cancelados.

La federación de agencias de viajes Fetave ve insuficientes estas medidas, que no podrán evitar el colapso de la industria turística española y pide un plan de rescate de 15.000 millones de euros.

Desde Fetave alertan de las catastróficas consecuencias de una eventual quiebra generalizada del sector por la necesidad de reembolsar automáticamente los importes de los billetes aéreos, noches de hotel, espectáculos y otros productos turísticos y culturales suspendidos o aplazados.

Aunque valoran la iniciativa, las agencias de viajes consideran que no soluciona el "gravísimo" problema, al que se enfrenta todo el sector turístico, y más particularmente, las agencias de viaje, y que únicamente permite a estas ganar tiempo para encontrar fórmulas que flexibilicen las devoluciones de todos los productos turísticos que hayan comercializado.

De ahí que reclamen un plan de rescate del sector para autónomos, pymes y no pymes, con una línea de avales públicos del 90% con no menos de 15.000 millones de euros (de los 100.000 comprometidos por el Ejecutivo).

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) aporta además cifras para alertar de la catástrofe que supondría la quiebra de las compañías aéreas. Busca con ello que los gobiernos pongan en marcha “planes de acción con carácter urgente” para proporcionar ayuda financiera a las aerolíneas, uhh sector clave de crecimiento global, tanto económico como tecnológico.

“Los gobiernos deben reconocer la importancia vital del transporte aéreo, y su apoyo se necesita con urgencia”, subraya el director general y CEO de IATA, Alexandre de Juniac. Una acción decidida por parte de los Estados miembros contribuiría a garantizar la supervivencia de “las aerolíneas financieramente viables”, lo que “evitaría un daño económico todavía más amplio”, añade.

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