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ESTO, VOTANDO, NO SE ARREGLA

Objetivo: el Palau de la Generalitat

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· Por Sara López Martos, Experta en Organización de Eventos Institucionales, Congresos y Presentaciones Corporativas

domingo 28 de marzo de 2021, 10:16h
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El pasado 14 de febrero se celebraron elecciones autonómicas y en Cataluña seguimos inmersos en el proceso que, en teoría, nos llevará a elegir nuevo President, o no tan nuevo si tenemos en cuenta las elevadas probabilidades de que salga elegido el actual Presidente en funciones, Pere Aragonés. Lo cierto es que ya hemos recorrido la mitad del camino y esperemos que al final Cataluña contemos con un Presidente que pueda aportar, a ser posible, algo más de estabilidad a un panorama político muy quebradizo, tanto aquí como en el resto de España. Hoy me gustaría dedicar mi artículo al proceso ya cumplido haciendo especial hincapié en el nombramiento del President de la Generalitat.

La primera fecha importante dentro del calendario catalán fue el 14 F, día en el que se elegía la composición del Parlamento autonómico catalán. Los resultados no podían ser más paradójicos e incluso para algunos votantes hasta frustrante: los votos daban como vencedor a Salvador Illa, del PSC, pero parece difícil que el líder de los socialistas catalanes tenga ni tan siquiera la opción de presentar su candidatura. La clave está en las coaliciones que acaben cuajando, aunque parece que no sabremos el resultado hasta el último momento como sucedió con el nombramiento del Presidente del Parlamento que se alcanzó el acuerdo cuando se cumplía el plazo de los 20 días contados a partir de la celebración de las elecciones convocadas por el Presidente de la Generalitat.

La segunda fecha de nuestro proceso fue el 12 de marzo, cuando se hizo público el nombramiento de Laura Borrás como Presidenta del Parlamento catalán y se nombraron a los miembros de la Mesa del Parlamento, los órganos de gobierno unipersonal y colegiados del Parlamento. El nombramiento del Presidente/a de la Asamblea catalana era para muchos un punto clave para conocer hacia dónde se encauzaría este proceso. Conociendo ya la orientación política de la Presidenta del Parlamento son muchos los que se aventuran a afirmar que Pere Aragonés alcanzará la Presidencia de la Generalitat, dejando sin opciones a Salvador Illa. Esta creencia se fundamenta en el procedimiento que se debe seguir para nombrar al Presidente de la Generalitat que me gustaría detallar a continuación.

La tercera y última fecha destacada es el 26 de marzo, día de inicio del proceso de investidura del Presidente de la Generalitat. El artículo 4 de la ya mencionada ley 13/2008, establece que dentro de los 10 días siguientes a la constitución de la legislatura la Presidenta del Parlamento, una vez haya consultado a los representantes de los partidos y grupos políticos con representación parlamentaria, deberá de proponer a un candidato o candidatos a la Presidencia. Esto denota el importante papel que tiene Laura Borrás en este proceso ya que es la encargada de aceptar o denegar las candidaturas que se presenten en principio tomando como criterio el apoyo que tendrán los candidatos en la Cámara.

Laura Borrás ya ha iniciado los contactos con los representantes pero cada vez parece más remota la posibilidad de que acepte -en algún momento del proceso parlamentario- la candidatura del socialista Salvador Illa. Esto no significa que su contrincante, Pere Aragonés lo vaya a tener fácil ya que deberá contar con el apoyo de grupos políticos que en el pasado han tenido fuertes diferencias. Hasta ahora se baraja la coalición que incluya a ERC, Junts per Catalunya y la CUP, la cual alcanzaría la mayoría absoluta en la Cámara. Sin embargo, a día de hoy la CUP ha firmado un preacuerdo, que no es definitivo, para apoyar la candidatura de Pere Aragonés y Junts per Catalunya ha anunciado su abstención en primera votación, tras la decisión adoptada por la dirección del partido. En consecuencia, el candidato Aragonés sólo contará con el apoyo parlamentario adicional de la CUP, lo que conllevará la convocatoria de un segundo debate de investidura con la consiguiente nueva votación.

Según marca la legislación, cuando la Presidencia del Parlament proponga finalmente al candidato, éste deberá presentar ante el Pleno del Parlamento su programa de gobierno y solicitar la confianza de la Cámara. Finalizado el debate del programa en cuestión será el momento de someterlo a votación. Para que salga adelante y por tanto, que el candidato salga elegido Presidente de la Generalitat, el programa deberá de ser aprobado por mayoría absoluta. Si el candidato no consigue esta mayoría, dos días después se llevará a cabo un segundo debate sobre el programa de gobierno que deberá ser votado y en esta ocasión se requerirá sólo una mayoría simple para su aprobación. De no alcanzar en esta segunda vuelta la mayoría requerida, la Presidenta del Parlamento deberá proponer a otro candidato y así sucesivamente.

En el hipotético caso que la Presidenta proponga a Pere Aragonés y éste no logre sacar adelante su programa político, ¿Propondrá Laura Borrás a Salvador Illa? En un principio no resulta una opción tan descabellada si tenemos en cuenta que el candidato socialista fue el que consiguió más votos en las elecciones y el que se ha quedado, de momento, fuera de la carrera hacia la presidencia por una cuestión de apoyos tal y como afirmó en una entrevista el dirigente de ERC Oriol Junqueras. Parece ser que al final saldrá adelante la coalición de izquierdas y soberanista. Sin embargo, ¿será estable el nuevo gobierno resultante de esta coalición? ¿Lograrán sus integrantes aparcar sus diferencias? Francamente, lo veo difícil y más si tenemos en cuenta que las coaliciones entre partidos para llegar al gobierno suelen resultar inestables.

Es importante tener en cuenta que la Presidenta de la Cámara no tiene una prerrogativa ilimitada en el proceso de investidura con lo que si transcurridos 2 meses desde la primera votación de investidura ningún candidato ha resultado elegido, la Cámara se disolverá automáticamente y el Presidente de la Generalitat en funciones deberá convocar nuevas elecciones que se producirían entre los 40 y 60 días desde la convocatoria. ¿Es realista este escenario? Considero que es poco probable, pero no imposible. Del mismo modo, en su momento ya se especuló con esta posibilidad y según los expertos Junts per Cataluña sin duda sería el mayor beneficiado si se volvieran a repetir las elecciones. Sinceramente, espero que no lleguemos a este extremo. ¿Será por esta razón que al final Junts per Catalunya está poniendo las cosas más difíciles a Pere Aragonés?

Si ustedes me lo permiten, me gustaría hacer mi propia quiniela intentando acertar el resultado del proceso de investidura. Ahí va mi pronóstico: tras no lograr el apoyo parlamentario preceptivo en primera votación, Laura Borrás propondrá de nuevo como President a Pere Aragonés quién contará finalmente con el apoyo conjunto de ERC, Junts per Catalunya y la CUP, alcanzando así la mayoría absoluta en el Parlamento. El programa del candidato será aprobado en segunda vuelta y por lo tanto será investido Presidente de la Generalitat. Salvador Illa no logrará presentar su candidatura y se alzará como líder del grupo de la oposición. Ergo, no será necesaria una nueva convocatoria de elecciones. De cumplirse mi pronóstico lo que más me preocupa es la estabilidad de las alianzas forjadas o más bien forzadas. Hay demasiados temas en la mesa y no sé hasta qué punto las prioridades de los representantes políticos coinciden con las de los ciudadanos de a pie. Considero que la clave es favorecer en todo momento un diálogo abierto en el que impere el respeto, el reconocimiento de todas las partes y la flexibilidad para aceptar otros puntos de vista.

Del mismo modo, me preocupa la inestabilidad del panorama político en todo el territorio nacional en el que parece estar de moda eso de utilizar la moción de censura como instrumento de oposición. ¿Realmente nuestro sistema democrático no cuenta con otros instrumentos aparte de la moción de censura para exigir responsabilidades a los gobernantes? ¿Puede Cataluña verse envuelta en una moción de censura? Personalmente yo no hablaría tanto de tablero, palabra que se viene repitiendo en los últimos días al hablar de los últimos movimientos vividos en la política. Cuando pienso en un tablero me viene a la mente un tablero de ajedrez, en el que se enfrentan dos contrincantes y para mí esta imagen no se ajusta a la realidad política. Más bien es un cubo de Rubik en el que hay múltiples actores y donde cualquier movimiento descuadra todo el patrón. De nuevo, no es malo que haya desaparecido esa bipolaridad siempre y cuando se mantenga un diálogo fluido entre todas las fuerzas políticas y que tengan como prioridad el bienestar de la sociedad en su conjunto. De lo contrario, la desafección y el desánimo aumentará entre la población.

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