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UNA CATALUÑA QUE SE QUEDA SIN NADA

Un síntoma en Cataluña, Messi
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Un síntoma en Cataluña, Messi

· Por José Luis Heras Celemín

By José Luis Heras Celemín
lunes 09 de agosto de 2021, 10:23h
"Hemos recibido una herencia nefasta, no teníamos margen. Quiero decir que hemos recibido una herencia mala". "Las normas de la Liga marcan unas limitaciones y no tenemos margen salarial". "Messi es libre desde hoy: ya no es jugador del F.C. Barcelona", declaraba Laporta sobre el divorcio Barça-Messi. En el último contrato, se acordó pagar a Messi 555.237.619€ en cuatro años, más 69.000.000€ por no salir del club: 138.809.404,75€ por temporada. La ída del argentino ha producido efectos. Unos sentimentales, "Nada volverá a ser lo mismo", decía Piqué, ejemplo del pesar culé, ante las cámaras de TV. Otros insesibles, "Agüero se plantea salir del Barcelona". Y otros ásperos, "La mejor noticia para el Barça", titulaba Sostres en ABC, para seguir: "Messi era un argentino pobre y contrahecho, llorica, con un increíble talento y una absoluta falta de destino... hasta que por suerte para el fútbol, y para el Barça, la tiranía de este chico ha saltado por los aires". A la vez, elogios al futbolista con un pero ajeno a él: No pudo realzar su carrera profesional en el Real Madrid.



Messi se va del Barça y defiende sus intereses y los de su familia. Su salida es lo que la prensa alemana ha definido como "un desborde de gastos". Pero hay algo ajeno al fútbol, económico y más importante que el dinero, que conviene tener en cuenta: El 'Síntoma Messi'. Un indicio que evidencia dos hechos: La economía del F.C. Barcelona, o el desborde de gastos que ve la prensa alemana en un club de fútbol que se autodefine como algo más que un club. Y el paralelismo de la realidad de esa entidad catalana, algo más que un club, con el entorno nacional de una España, en la que está Cataluña, que decide cómo se organiza el Estado hasta extremos tan lógicos y normales como la Liga de Fútbol, que marca las normas que usaba como disculpa para la pérdida de Messi el presidente Laporta.

Si nos ocupamos de la economía del F.C. Barcelona, hay poco que rascar, sólo ver: Su directiva actual ha recibido una herencia nefasta sin margen para maniobrar en asuntos salariales, según Laporta. Lleva tiempo trapicheando y mendigando a sus futbolistas rebajas en sus sueldos. Y todo indica que, si no está próxima una declaración de quiebra, tiene problemas para mantener el ritmo que llevaba. En esta situación, Laporta dixit, no puede someterse a la eventualidad de hipotecar su futuro durante el medio siglo que cita y teme. O, lo que es lo mismo, con Messi, gastándose en él lo que se ha pagado, a pesar de él o enfrentándose por él, el Barça ha gastado más de lo que debía y podía. En consecuencia, el más que un club, por lo descubierto con el 'Síntoma Messi', se convierte en algo que hay que repensar, tocando y modificando los sentimientos culés hasta la situación que ellos decidan. Triste, porque, viendo el 'Síntoma Messi', el Barça ha de reestructuranse, repensarse y acomodarse al sentimiento de todos, culés o no.
Aparcado lo deportivo con el respeto debido, o regalado, es momento de ver el 'Síntoma Messi', con sus motivos y efectos, en una realidad catalana con trazas parecidas a las que denunciaba Laporta.

Veámoslo: Cataluña, como el Barça, ha gastado más de lo que podía y debía. El Barça ha tratado de usar a socios y 'compradores del fútbol Messi', ha trapicheado con jugadores, e intenta ordeñar la ubre de la Liga Española, que es un bien nacional, insolidaria y en su beneficio. El motivo pudo ser, fue, el uso y disfrute del juego Messi, que ganaba partidos y colocaba el prestigio culé en cotas altas. Los directivos catalanes, que dirigen la política autonómica o local, dirigidos desde la Generalitat de Catalunya, en una mezcolanza variopinta de figuras de ocasión o perennes, independistas de pelajes varios e intereses encontrados (a veces ocultos), tras la aparición del 'Síntoma Messi', aparecen en la foto en una situación parecida a la del Barça y con unos motivos similares. ERC, Junts per Catalunya, CUP, ECP-PEC - al alimón o por separado, según convenga - tratan de usar a los consumidores del afecto catalán, trapichean con los que se ponen a tiro (ojo gobiernos débiles, como el de Sánchez), intercambiando favores entre ellos; y ordeñan las ubres (nacionales o no) que encuentran disponibles.

Detectado el 'Síntoma Messi', el Barça ha encontrado solución: Messi, agotado y viejo, a la calle. Fuera. Pero Messi es solo un jugador de fútbol que importa al Barça, menos a Cataluña y no demasiado al resto de España. El que esté aquí, o no, es irrelevante. No lo es que, a través de él o por su marcha, en España se descubra el presagio asociado a su nombre: Un síntoma en Cataluña, Messi.

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