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Sanciones laborales y faltas de los trabajadores: ¿qué debes saber?

Sanciones laborales y faltas de los trabajadores: ¿qué debes saber?
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· Cuando hablamos de faltas y sanciones laborales nos referimos al incumplimiento de las obligaciones laborales y a las penalizaciones que pueden imponer las empresas a sus trabajadores derivadas de dichos incumplimientos y ejerciendo el derecho de la potestad disciplinaria con la que cuentan

sábado 09 de octubre de 2021, 09:36h
Además, también son faltas las infracciones cometidas por la empresa. A continuación te contamos todo lo que debes saber sobre las sanciones laborales y las faltas de los trabajadores, que aparecen reguladas en el Estatuto de los Trabajadores y en los convenios colectivos. En este punto, debemos tener en cuenta que se deben seguir procedimientos específicos, y que los trabajadores tienen derecho a impugnar las sanciones.

Cuál es el marco legal de las sanciones

En primer lugar, la potestad disciplinaria de la empresa está regulada en el Estatuto de los Trabajadores, concretamente en el artículo 20. En el 54 se detallan los incumplimientos contractuales, en el 58 las faltas en el trabajo y en el 60 las prescripciones. Además, la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social también defina las faltas de la empresa en materia de salud e higiene laboral, así como su graduación.

Grados de faltas y de sanciones de los trabajadores

Por norma general, los convenios colectivos cuentan con tres grados o categorías de faltas de los trabajadores: las leves, las graves y las muy graves. Por ejemplo, si analizamos una inasistencia al trabajo o una impuntualidad, estaremos hablando de una falta que puede ser leve, grave o muy grave. Teniendo en cuenta el Estatuto de los Trabajadores, los empleadores tienen la potestad disciplinaria de poder verificar el estado de salud del trabajador que está alegando enfermedad para poder justificar una ausencia.

De esta manera, continuando con el ejemplo de las ausencias a impuntualidades, más de 15 minutos de impuntualidades sumadas en un mes sería una falta leve, más de treinta minutos una falta grave, como leemos aquí, y faltar dos días al año sin justificación alguna sería una falta muy grave.

A partir de aquí, las sanciones podrían variar dependiendo de la gravedad de la falta. De esta manera podríamos encontrarnos con amonestaciones verbales o escritas, con días de suspensión de empleo y sueldo, con inhabilitaciones para ascensos, con traslados e incluso con despidos disciplinarios.

Qué límites tienen las sanciones

Por otro lado, es importante tener en cuenta que el Estatuto de los Trabajadores y los Convenios Colectivos establecen algunos límites a las sanciones de los trabajadores. De esta manera, las sanciones no pueden consistir en una reducción de los períodos vacacionales o del descanso de los trabajadores, así como tampoco en ningún tipo de multa.

Asimismo, tampoco es posible sancionar a un trabajador dos ves por el mismo hecho, pero sí es posible hacer recaer la misma sanción en un trabajador si un hecho se repite. Es importante valorar que es posible establecer efectos acumulativos. Además, las sanciones tienen que guardar relación con las faltas siempre. La imposición de sanciones por faltas graves o por faltas muy graves requerirá del cumplimiento de formalidades parecidas a las del despido. Si un trabajador sancionado es afiliado sindical, la sanción tendrá que ser comunicada al sindicato.

Si se va a sancionar a un trabajador aforado que sea delegado o representante de un sindicato, la sanción se tendrá que imponer de manera formal con un procedimiento que vaya a permitir al trabajador impugnarla. Del mismo modo, si se trata de una falta muy grave habrá que informar al Comité de Empresa.

Cuando prescriben las faltas laborales

Por otro lado, según el artículo 60 del Estatuto de los Trabajadores, debemos tener en cuenta los plazos de prescripción que presentamos a continuación: una falta caducará si un empresario no ha realizado ninguna sanción. Las faltas leves caducan a los 10 días de haber tenido lugar, las faltas graves a los 20 días y las faltas muy graves a los 60 días desde el momento en que la empresa tiene conocimiento de que se ha cometido la falta, así como también a los seis meses de que esta haya tenido lugar.

El procedimiento sancionatorio

También es importante tener en cuenta que el Estatuto de los Trabajadores no prevé ningún tipo de procedimiento sancionatorio en concreto. En cambio sí incluye que la valoración de las sanciones y faltas impuestas serán siempre revisables ante la jurisdicción social.

De esta manera, como nos han explicado desde el portal CompramosBien, sin hacer consideraciones sobre las faltas leves, se determina que las faltas graves y las faltas muy graves requerirán de comunicación escrita a los trabajadores, siempre dejando constancia de la fecha y de los hechos que motivan dicha sanción.

A partir de aquí, los trabajadores cuentan con un plazo concreto de 20 días hábiles para poder impugnar la sanción: Antes de esto se debe presentar la papeleta de conciliación laboral para conseguir llegar a un acuerdo que evite el juicio. De esta manera, si un empresario no se presenta o si el resultado de la conciliación no resulta satisfactorio, será posible iniciar el proceso judicial.

Finalmente, es posible que esto resulte en una sentencia judicial en la que se confirme o se revoque dicha sanción, tanto de forma parcial como de forma total, así como que se declare nula. A no ser que se trate de una sanción por una falta muy grave, este proceso finalizará aquí, ya que este tipo de sentencias no se pueden recurrir.

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