Se trata de una competición que en buena medida ha tomado una dimensión internacional por acaparar de forma creciente el mejor talento del mundo (no sólo de los EE.UU.), por ganar visibilidad en sus trasmisiones alrededor del mundo, y por el auge de las casas de apuestas online y los pronósticos de la NBA, que concitan la atención de millones de personas durante toda la temporada.
Una estrategia de expansión global
A nivel de transmisión del evento deportivo, en los últimos años la NBA ha hecho especial hincapié en tornarse masivo a nivel global. Desde la expansión al continente asiático a principios de siglo, apoyado en buena parte por el hecho que el gigante Yao Ming jugaba para los Houston Rockets, la NBA ha apostado por un crecimiento sostenido y orgánico fuera de fronteras. Para ello, ha desarrollado de manera regular campamentos y pretemporadas en países tan distantes como México, India y China. En Europa, antes de la pandemia se jugaba de forma regular un partido al año en Londres, experiencia que debió suspenderse a razón de la pandemia pero que seguramente retorne en el futuro cercano.
Los partidos de la temporada regular y postemporada se transmiten para más de 200 países, en más de 30 idiomas, a través de canales de televisión como también a partir de aplicaciones para dispositivos móviles. A diferencia de lo que ocurría a principios de siglo donde, con suerte, se transmitía un partido semanalmente para Europa, actualmente prácticamente todos los encuentros televisados en los EE.UU. están a disposición de la audiencia mundial.
El talento extranjero domina la liga
La globalización del deporte ha tenido profundos efectos en la composición de los planteles de los equipos de la NBA. A los casos salientes de años atrás como Pau Gasol, Emanuel Ginobili o Dirk Nowitzki, ha continuado el éxito de un creciente número de jugadores nacidos fuera de los EE.UU. De hecho, en la actual temporada, de los ocho mayores candidatos a MVP, la mitad son extranjeros: Joel Embiid (Camerún), Giannis Antetokounmpo (Grecia), Nikola Jokic (Serbia), Luka Doncic (Eslovenia).
Este fenómeno es complejo y multifactorial, pero se aduce como principales razones el hecho que los jugadores europeos se enfrentan a la alta competencia desde una edad más temprana que los estadounidenses (el caso de Doncic, jugando contra adultos desde su adolescencia, es paradigmático en este sentido), las diferencias físicas de algunos jugadores europeos frente a sus pares norteamericanos en una liga que parece favorecer más el small ball (predominancia de jugadores comparativamente más pequeños y ágiles por sobre los pivots altos y corpulentos), y un general cambio de paradigma respecto al estereotipo que se mantenía en relación a los jugadores no-americanos.
Los jugadores europeos, además, tienden a llegar a la NBA con fundamentos del baloncesto incorporados desde su formación (disparo, manejo de balón, pase y defensa), lo cual no siempre es el caso a nivel de juveniles en los EE.UU. donde tiende a predominar el factor atlético por sobre el técnico. Al igualarse los físicos en la NBA, los europeos sacan ventaja por su solidez técnica e inteligencia situacional. No en vano Doncic sacudió el status quo de la NBA cuando declaró que, increíblemente, le parecía mucho más fácil anotar en la NBA que en la liga española.
El futuro es global
La tendencia de internacionalización del mercado parece estar asegurada, particularmente en un mundo post-pandemia. La NBA ha abrazado la comunicación a través de redes sociales como Twitter e Instagram de una forma mucho más natural que el caso de otras disciplinas, en parte por su esencia urbana y juvenil, pero también por una visión estratégica desde la dirigencia de la liga al identificar a la interactividad como un motor de progreso para la difusión del deporte.
Asimismo, en un escenario donde la figura dominante de Lebron James en el baloncesto norteamericano empieza a perder paulatinamente su sitial de privilegio, existe un espacio creciente para las figuras extranjeras como los referidos Jokic, Embiid, Doncic y Antentokounmpo.
Expansión cultural, presencia en redes y exportación de partidos a otros continentes parecen ser componentes de la receta para asegurar el crecimiento de la NBA para los próximos años.