En los últimos cinco años ha comenzado una nueva era en Uzbekistán. Se ha producido un cambio radical en la actitud del país hacia la religión y su papel e importancia en la vida social y espiritual. La tolerancia es un principio democrático fundamental que exige tolerancia hacia el estilo de vida, el comportamiento, los sentimientos, las opiniones, las ideas y las creencias de las personas de diferentes grupos étnicos, y se afirma cada vez más no sólo a nivel estatal sino también a nivel interpersonal e intergrupal.
El Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, ha subrayado en repetidas ocasiones la necesidad de un modo secular de desarrollar la sociedad, teniendo en cuenta las tradiciones centenarias y creando todas las condiciones para la coexistencia pacífica de las religiones, y está aplicando con mucho éxito el concepto de humanismo universal en el país. Y esto, en cierta medida, se está convirtiendo en la fuerza espiritual del nuevo Uzbekistán y está dando forma a una cultura política fundamentalmente nueva en el país.
Uno de los resultados tangibles del trabajo es la adopción en diciembre de 2018 por parte de la Asamblea General de la ONU de una resolución especial sobre "Educación y tolerancia religiosa", que fue la aplicación práctica de la iniciativa del presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, planteada en la 72ª sesión del máximo órgano de esta organización.
La resolución no sólo recibió el apoyo unánime de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, sino que fue adoptada con el copatrocinio de más de 50 países, lo que demuestra el alto reconocimiento de la comunidad internacional a la relevancia y oportunidad de la iniciativa del Presidente de Uzbekistán.
El documento pretende "promover la tolerancia y el respeto mutuo, garantizar la libertad religiosa, proteger los derechos de los creyentes y evitar su discriminación".
El documento también acoge con satisfacción todas las iniciativas internacionales, regionales y nacionales destinadas a promover la armonía interreligiosa, intercultural e interconfesional y a combatir la discriminación de las personas por motivos de religión o creencias.
Uzbekistán ha puesto en marcha mecanismos distintivos para la reactivación de los valores nacionales y religiosos, el estudio y la promoción del rico patrimonio científico y espiritual de los grandes antepasados y el fortalecimiento de la tolerancia religiosa en la sociedad: están en funcionamiento el Centro de Civilización Islámica y los centros internacionales de investigación Imán Bujari, Imán Termizi e Imán Maturidi.
De conformidad con la legislación adoptada para seguir mejorando la labor del Comité de Asuntos Religiosos, dependiente del Consejo de Ministros, se ha creado un nuevo Consejo de Asuntos Religiosos, órgano consultivo público adscrito al Comité, que incluye a representantes de todas las confesiones religiosas que operan en Uzbekistán.
Se ha creado un departamento para el trabajo con las mujeres en la Comisión de Asuntos Religiosos y se ha creado el puesto de vicepresidente encargado de esta área de trabajo. Se ha creado un grupo de divulgación nacional para coordinar la labor espiritual y educativa entre las mujeres.
Para garantizar la armonía interétnica e interconfesional en la sociedad, Uzbekistán ha establecido un marco legislativo que prevé el respeto de los derechos e intereses legítimos de todos los ciudadanos.
En la actualidad, Uzbekistán cuenta con un total de 2330 organizaciones religiosas que representan 16 confesiones religiosas. De ellas, 2139 son organizaciones musulmanas, lo que supone el 92% del total.
También hay 174 organizaciones cristianas en Uzbekistán, ocho comunidades judías, seis comunidades bahá'ís, una sociedad krishna y un templo budista, así como una Sociedad Bíblica interconfesional de Uzbekistán.
Uzbekistán ha registrado recientemente 91 organizaciones religiosas, entre ellas dos escuelas islámicas superiores y una secundaria especializada en Bujara, Samarcanda y Termez, 71 mezquitas y 17 iglesias.
Junto con otras organizaciones de la sociedad civil del país, las organizaciones religiosas participan activamente en la labor espiritual y educativa, contribuyendo de forma significativa a mejorar la espiritualidad de la sociedad y a fomentar entre los jóvenes fuertes convicciones basadas en el patriotismo, y la tolerancia interconfesional e interétnica.
La política religiosa en Uzbekistán se basa en los principios del carácter laico del Estado y del trato tolerante e igualitario de todas las religiones. Representantes de varias naciones y grupos étnicos que profesan el islam, el cristianismo, el budismo, el judaísmo y otras religiones realizan aquí sus actividades en igualdad de condiciones.
Se han creado todas las condiciones para que los seguidores de cada religión puedan practicar libremente y sin obstáculos su religión. Los creyentes rezan libremente en mezquitas, iglesias, sinagogas, ayunan y hacen peregrinaciones. Las organizaciones religiosas tienen derecho a poseer territorio, publicar literatura, formar a sus ministros religiosos y organizar peregrinaciones a lugares sagrados.
La libertad de religión garantizada por la legislación nacional uzbeka ha creado todas las condiciones necesarias para satisfacer las necesidades religiosas de todos los ciudadanos de 138 nacionalidades y grupos étnicos.
Uzbekistán cumple sistemáticamente y con rigor sus obligaciones internacionales en materia de libertad religiosa en el marco de los tratados internacionales de derechos humanos. El país se ha adherido a más de 70 instrumentos internacionales básicos en este ámbito, lo que ha contribuido a la creación de un sistema eficaz de protección de los derechos humanos en Uzbekistán.
La política de Uzbekistán en materia de religión, destinada a reforzar el diálogo interconfesional y la tolerancia religiosa en la sociedad, es un importante factor de estabilidad y seguridad. Las reformas a gran escala llevadas a cabo en el país son una clara prueba del compromiso inquebrantable del Presidente con el principio "todo en nombre del individuo, en nombre de su futuro".