Juan Antonio Zuriarraín es economista.
ANÁLISIS DEL EXPERTO
Juan Antonio Zuriarrain | Martes 21 de octubre de 2014
Lamentable es el acuerdo agrícola firmado entre la UE y Marruecos, pero no solo en su contenido que es lo más importante sino en la forma, los eurodiputados españoles del PSOE y del PP votaron en contra junto al resto de parlamentarios españoles, pero los Gobiernos del PSOE primero y del PP ahora han sido incapaces ellos mismos y sus grupos parlamentarios de explicar y convencer a sus correligionarios europeos del daño que este acuerdo hace a España y a uno de los pilares básicos de nuestra economía. Todavía tiene que pasar por la Comisión Europea y es obligación de nuestro Gobierno de poner coto a este acuerdo y usar de nuestra Diplomacia para evitar un desastre para nuestra Agricultura. Debemos convencer que la “primavera árabe” esta muy bien pero por delante están los intereses de los Países miembros de la UE, y si no debe compensarse por ello.
Otros Países salen beneficiados como Francia en sus exportaciones de cereales o Alemania en las suyas tecnológicas. Otros países no salen perjudicados por la estacionalidad de sus productos agrícolas como Bélgica, Holanda y Alemania, pero España sí. Coincide en el tiempo con las producciones de Marruecos, sobre todo en Andalucía, Canarias y la cuenca Mediterránea.
La Gravedad no es solo en este momento sino el efecto llamada que tendrá en un futuro para las inversiones a realizar en Marruecos en pos del mundo dorado europeo, que deja los aranceles en cuasi- cero. Su efecto a medio y largo plazo puede ser de magnitud incalculable para la Agricultura española. Cuando acabe el período de diez años nuestra agricultura habré perdido un 40% de su producción actual.
Pero es que además Marruecos competirá deslealmente, ya que practica el “Dumping social”, en unas condiciones laborales cercanas a la esclavitud, trabajando menores y por unos salarios irrisorios y unas condiciones humanas deplorables, por no hablar de las condiciones de seguridad alimentaria y las medioambientales que se cumplen en España y veremos lo que sucederá con Marruecos.
Además no se ha separado el Sahara del acuerdo como UPyD e IU solicitaban en el Parlamento Europeo, y este acuerdo conlleva la subordinación obligatoria para el pueblo saharaui al mismo sin haber tenido en cuenta ni su opinión ni su voluntad. Solo por esto debería de ser ilegal.
Todavía queda un último esfuerzo para impedir que lo ratifique la Comisión, o al menos modificarlo en parte con contingentes anuales y estacionales, con modificación de precios de entrada, para eliminar la competencia desleal, esperemos que el Gobierno no se duerma como en el trámite Parlamentario y actúe con firmeza y lealtad, para salvar o al menos minorar la pérdida del sector agrícola español.
Juan Antonio Zuriarraín es economista.