La medida de implantar 3.668 terrazas en zonas de circulación que el gobierno de Ada Colau adoptó durante 2020 de forma excepcional para sostener la restauración durante la pandemia, da paso a la aplicación total de la nueva ordenación urbanística en la que un tercio de las terrazas instaladas permanecerán en la ciudad. “La aplicación de una ordenación siempre es positiva”, reconoce, Miquel Laborde, socio fundador de la consultora inmobiliaria Laborde Marcet, aunque cree altamente probable un cambio en la misma tras la cita con las urnas del mes mayo.
El retiro de las zonas habilitadas temporalmente coincide con la aprobación inicial del Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM) con el objetivo de actualizar el modelo urbanístico actual con el que ordenar y reestructurar el territorio de Barcelona y sus municipios de cara a los próximos años.
1.131 terrazas definitivas en Barcelona
En este contexto de cambios en el urbanismo, Barcelona recupera 3.750 aparcamientos para motos y 510 para coches, así como 515 plazas de carga y descarga de mercancías. Además, a pesar de la eliminación de los bloques de hormigón, 1.131 terrazas seguirán activas, con lo que Barcelona pasará a tener 6.375 terrazas permanentes.
Miquel Laborde muestra su preocupación ante la perdida de estas terrazas y considera que esta medida no solo podría afectar al negocio de la restauración.
“Las terrazas contribuyen a que la actividad comercial y turística de la ciudad se vea revitalizada en un momento donde, debido a las obras en tantas zonas de Barcelona, se debe generar un movimiento orgánico”, indica el experto, quien añade que esta ordenación será positiva si se aplica “con criterios coherentes y con cabeza”.