Sociedad

Los efectos de la envidia en el bienestar

¿CÓMO PREVENIR LA ENVIDIA?

Para empezar, hay poca gente que reconoce tener envidia de alguien en terapia

Redacción | Lunes 17 de abril de 2023

Desde Fray Luis de León a Antonio Machado. No hay escritor que no haya hablado de ese mal que muchos relacionan con un emblema casi nacional: la envidia. Hoy en día, la vida de éxito que reflejan las redes sociales incrementa esta emoción social. Hablamos con Judith Mesa, terapeuta en Vivofácil, que nos da las claves para entender los efectos de la envidia en el bienestar. Para empezar, hay poca gente que reconoce tener envidia de alguien en terapia. Es más común encontrarse a personas que sufren la envidia en su entorno más próximo en el ámbito familiar y laboral. Por eso, es importante trabajar la autoestima y confianza, así como técnicas para quitarle poder a ese pensamiento que tiene sobre su entorno.



Todo comienza en la infancia

Aprender a desarrollar y tolerar la frustración desde pequeños facilita que de adultos nos enfrentemos con éxito a las distintas situaciones que se presentan en la vida. La frustración se puede definir como una vivencia emocional que aparece cuando un deseo, una necesidad o un sueño no se llegan a cumplir o satisfacer.

En la edad infantil, los niños piden todo e insisten a través de distintas tácticas y estrategias hasta conseguirlo. De niños, aún no se ha desarrollado la paciencia ni la empatía como para comprender que no todo se puede conseguir en el momento que se pide. La función del entorno familiar y escolar es enseñar a los niños a tolerar las emociones y malestar que provoca no conseguir lo que se desea.

¿Cómo gestionar la frustración?

Ante la frustración, hay que enseñar a los niños estrategias y técnicas para manejar las emociones desde la empatía y la tolerancia. Estas son algunas claves:

Educar en la cultura del esfuerzo. Deben aprender que el esfuerzo y la paciencia son la clave en muchas ocasiones para resolver los fracasos.

No ceder ante las rabietas. Los padres han de presenciar y manejar las rabietas y no ceder ante los deseos de los pequeños.

Educar en la cultura del esfuerzo. Convertir con actitud positiva que un objetivo no conseguido es un aprendizaje. Lo importante no es el objetivo sino el medio y experiencia para obtenerlo.

Dar ejemplo. Los niños/as copian las conductas de los adultos. Es importante que cuando los padres no consiguen lo que quieren, los niños perciban que no es un problema. Afrontarlo desde la calma y con positividad.

¿Cómo gestionar la envidia en las redes sociales?

Las redes sociales, en ocasiones, venden una “vida de éxito” o unos estándares muy altos de belleza normativa que son difíciles de alcanzar. Las personas creadoras de contenido (influencers) y cualquier usuario pueden sufrir este tipo de emociones por parte de sus seguidores. “Envidiar es comparar y hemos sido enseñados a compararnos. Alguien tiene una mejor casa, alguien tiene un mejor cuerpo, alguien tiene más dinero, alguien tiene una personalidad carismática, etc. Si te comparas continuamente la envidia aflorará y se convertirá en tu mayor pesadilla”, explica Judith Mesa, terapeuta en Alares.

“En el momento en que observas y comprendes que cada persona es única, que en las redes sociales la gente muestra la cara amable, lo bonito y que es un escaparate del trabajo de algunas personas, te darás cuenta que la envidia desaparece. Cada persona es única e irrepetible. Tú eres tú y nadie jamás lo será, no necesitas ser como otras personas”, añade Judith Mesa.

¿Cómo prevenir la envidia en el trabajo?

El origen que causa frustración a la persona envidiosa es la falsa creencia de satisfacción, placer o confort que experimenta el otro con lo que él desea. Puede ser mejor cargo, las relaciones entre compañeros, permiso para salir antes. Para poner límite a este tipo de emociones en el trabajo hay cambiar estas dos perspectivas:

El compañero/a o jefe/as es una persona que disfruta de muchas cosas, pero eso no quiere decir que no tenga sus propios problemas o sufrimientos. Que alguien no los conozca, no quiere decir que no existan.

Obsérvate a ti mismo/a. Céntrate en tus planes, proyectos, logros y esfuerzos. Mira tu evolución personal cada día.

Consejos para controlar nuestra envidia

Desde Vivofácil, empresa especializada en el cuidado de personas, recomiendan acudir a terapia, ya que la persona especialista nos va a acercar a la experiencia real de nuestra infancia o adolescencia, y cómo esta puede estar interactuando en las relaciones actuales. Estas son las herramientas en las que se trabaja:

Expresar los sentimientos que genera la envidia: Manifiesta lo que sientes hacia la persona o situación envidiada. A veces no es fácil.

Identificar por qué sientes envidia. Se hace un recorrido por la historia familiar, en la cual irás reflexionando sobre hechos que han acontecido y que son el origen de la forma en la que te relaciones actualmente.

Potenciar tus capacidades y fortalezas. Destacar y entrenar las características positivas, habilidades y capacidades para que reconozcas tu valía.

Construir una nueva narrativa. Se trata de desmontar la forma en que te cuentas la vida para construir una narrativa alternativa. El lenguaje es un indicador de cómo nos vemos como personas.

Reflexionar sobre tus avances y cómo proyectarte. Verás que eres una persona que supera las adversidades y problemas. No eres una víctima, eres la persona creadora de tu historia de vida.

Las reacciones psicosomáticas más usuales de la envidia

Popularmente se suele decir que la envidia es enfermiza. Se trata de unos celos “in extremis” muy complejos altamente perjudiciales para la salud, hasta tal punto que hay quien pone en riesgo su vida y la de los demás. Una envidia intensa y mantenida en el tiempo provoca estrés, ira, tristeza y frustración. Lo normal es que en un momento dado se estanque y no vaya a más. Pero puede suceder que no sea fácil manejar la emoción y el estrés desencadenando alteraciones de salud complicadas y es cuando el cuerpo habla. Así perjudica la envidia a nuestro bienestar:

Dolores de cabeza y migrañas.

Sensación de fatiga.

Dermatitis, psoriasis, eczemas.

Bruxismo.

Infecciones, ya que el sistema inmunológico se debilita.

Úlceras, gastritis, colon irritable.