La decisión de seguir mejorando la norma sobre esta cuestión se tomó, por tanto, tras analizar las numerosas sugerencias formuladas por el público. La Constitución enmendada también estipula que el derecho a la vida es un derecho inalienable de toda persona y está protegido por la ley, y que el delito más grave es atentar contra la vida de un ciudadano. Al mismo tiempo, se está introduciendo en Uzbekistán una norma que prohíbe la pena de muerte.
De hecho, la pena de muerte para todos los delitos fue abolida en Uzbekistán en 2008. Esta disposición no se refleja en la Constitución, sino en el derecho penal. La prohibición de la pena de muerte a nivel constitucional garantiza que ni siquiera el Estado tiene derecho a quitar la vida a una persona.
Hoy en día, la pena de muerte se sigue aplicando en muchos países. Pero también hay casos en los que, tras un cierto periodo de ejecución, el condenado es absuelto sobre la base de las pruebas y los hechos relevantes aportados. Sin embargo, una vez ejecutada la sentencia, ¿se puede volver atrás en el tiempo y en la vida de una persona?
Así, un solo error en el sistema judicial puede costar la vida a una persona, que puede ser absuelta por el tribunal tras su muerte. Ciertamente, tomar una decisión así es incompatible con las ideas humanas de humanidad.
Cabe señalar que en los últimos años nuestro país ha tenido una serie de absoluciones en casos penales (por ejemplo, más de 4700 ciudadanos han sido absueltos por los tribunales en los últimos cinco años).
El perdón es un rasgo noble inherente a nuestro pueblo. También es importante que el Estado, como un padre que perdona a un hijo culpable, dé a los ciudadanos una segunda oportunidad. Esto reforzará aún más el sentimiento de confianza y amor de los ciudadanos por su país.
El principal objetivo de castigar a alguien que ha cometido un delito es reeducarlo para que se arrepienta y se dé cuenta de sus errores. Muchas personas cometen delitos cuando han perdido el rumbo y no son plenamente conscientes de sus actos. Entonces les atormenta la culpa y van a rehabilitarse para hacer borrón y cuenta nueva. ¿Qué sentido tiene mantener a esas personas entre rejas? Dejémosles en libertad, que trabajen duro y que hagan las paces con sus padres, familiares, mahalla y la sociedad.
Por este motivo, la política de amnistía y resocialización de condenados ha dado resultados positivos en los últimos años. Desde 2017, el Jefe del Estado ha adoptado 21 decretos de amnistía. En virtud de ellos, se ha indultado a más de 5.550 personas que cumplían condena.
El Estado y la sociedad han establecido un sistema de ayudas específicas para esta categoría de personas. Según el decreto presidencial correspondiente, a partir de septiembre de 2022, los presos que hayan cumplido sus condenas recibirán un paquete inicial de ayudas sociales y materiales equivalente a diez veces el salario mínimo sobre la base del dictamen de la comisión tras su salida de prisión. Además, también se conceden ayudas para la financiación de proyectos empresariales.
El indulto no sólo se basa en el perdón, sino también en la alta humanidad. Al fin y al cabo, los familiares y allegados de los indultados también se alegrarán del regreso de su ser querido. En una sociedad justa, el propósito de castigar al culpable no es agraviarlo, sino encaminar a la persona por la senda correcta, convertirla en un miembro de pleno derecho de la sociedad.
Por lo tanto, a todos interesa consagrar esta norma en la Ley Fundamental. Así, el artículo 25 del Proyecto de Ley Constitucional contiene una disposición que establece que la pena de muerte está prohibida en la República de Uzbekistán.
No se trata sólo de abolir la pena capital, sino de prohibirla estrictamente. Con ello, nuestro país demuestra al mundo que nos tomamos en serio esta cuestión y que nunca retrocederemos ante ella. Uzbekistán está comprometido con las ideas humanas.
En la actualidad, 106 países han abolido la pena de muerte para todos los delitos. Sin embargo, 54 siguen imponiendo la pena capital. Algunos Estados, según su experiencia, han abolido la pena de muerte por ley, pero al no estar recogida en la Constitución, ha habido casos en los que se ha restablecido como castigo. Por ejemplo, Bielorrusia ha restablecido la pena de muerte, que puede imponerse por traición cometida por un funcionario o miembro de las fuerzas armadas.
Sin embargo, en la mayoría de los países, donde las ideas democráticas y humanas se defienden como el valor más elevado, la pena de muerte ha sido abolida. En este sentido, la evolución jurídica en nuestro país se convierte en una viva expresión de nuestro compromiso con la reforma democrática y el humanismo.