En este punto, son muchos los jóvenes que se preguntan a qué tipo de viviendas pueden permitirse acceder, pues las recomendaciones habituales de los expertos indican que hay que dedicar, como mucho, el 35% del salario al pago de la renta mensual. “Hablamos de una tarea complicada, pues en el mes de agosto el precio del alquiler medio aumentó un 7,46% en términos interanuales, situándose en 10,95 euros el metro cuadrado”, comenta el experto, quien revela que “muchos ciudadanos se han visto obligados a mudarse a otras capitales o municipios de la misma provincia ante la imposibilidad de encontrar pisos que se adapten a su situación económica”.
De acuerdo con estos datos recabados por pisos.com, las regiones más costosas para vivir de alquiler son Baleares (15,91 €/m²), Madrid (15,01 €/m²), Cataluña (12,34 €/m²), País Vasco (10,22 €/m²) y Canarias (10,11 €/m²), todas ellas con una tasa de paro juvenil por encima del 19%.
Un problema estructural de difícil solución
Más allá de aquellos jóvenes que se encuentran en situación de desempleo, aquellos que tienen un contrato de trabajo no se encuentran en una situación mucho mejor para acceder a la vivienda, ya que, según el Observatorio de Emancipación del Segundo Semestre de 2022 elaborado por el Consejo de la Juventud de España, el salario medio de una persona joven se situó en los 1.089 euros netos al mes, o lo que es lo mismo, 13.079,19€ al año.
“Estas cifras nos demuestran que, la gran parte de jóvenes españoles que quieran emanciparse deberán hacerlo compartiendo piso, pues si quisieran vivir solos deberían destinar casi la totalidad de su sueldo - 80% aproximadamente - al pago de la renta. Todo esto sin tener en cuenta el pago de suministros y la cesta de la compra, lo que convierte vivir fuera del núcleo familiar en una tarea inasumible para cada vez más personas”, detalla Font.