Y así, visto el inmediato efecto entonces conseguido mediante su diaria reiterada prédica dirigida a unos asalvajados y obtusos infantes, aquel maestro de baja estatura y alta inteligencia daba con el ejemplo sobrada muestra de poseer en el núcleo de su espíritu y ánimo docente gran cantidad de tal progenitora.
Más allá de la simpática sonoridad de la rima que se percibe de forma inmediata y facilita su memorización, con la madurez que proporciona el transcurrir del tiempo, de la nunca olvidada frase me llamó una especial atención la intrínseca contundente trascendencia que se contiene en su expresión completa, pues la propia palabra que denota al bello fruto resultante la “ciencia”, está literal y plenamente contenida en la palabra que denota a su necesaria fértil precursora la “paciencia”.
A un nanómetro y un nanosegundo de la metriopatía, la paciencia es una actitud activa que precisa de mucha voluntad y que se manifiesta cuando se espera con calma y serenidad a que las cosas sucedan; y simultáneamente y a la par es un rasgo de la personalidad propio de la persona prudente, a la que previamente se le exige mucho entrenamiento para dotarse y armarse de ella si la quiere tener disponible para poderla ostentar de forma útil, lo que solo se consigue al final mostrando tolerancia frente a las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse.
La ciencia del latín scientĭa, 'conocimiento', es la única herramienta con cierta posibilidad de garantía en el éxito que tiene el ser humano para enfrentar la incertidumbre, para afrontar sus vicisitudes, para alcanzar su auténtica libertad; y precisa para su desarrollo entre otros como fundamento la práctica de una lenta, pausada y reposada observación experimental estructurada mediante un método basado en modelos de prueba y error, y en tesis y teorías a los efectos de buscar permanentemente criterios de verdad y paradigmas válidos y útiles hasta el encuentro de otros que los sustituyan por incrementar los nuevos dicha validez y utilidad para entender el armazón y el funcionamiento del cosmos.
Y para saldar con retraso mi deuda de agradecimiento, desde aquí quiero dar las gracias a todos los que con su infinita paciencia dedican el esfuerzo de su día a día a manufacturar la ciencia; y en especial a los que enseñan esta, envolviéndose para el logro de su noble afán con aquella.