Más riesgos que oportunidades
Del lado de las empresas, Diego Cabezuela admite que “muchos países de los considerados paraísos fiscales se han dado cuenta de que estar en una lista negra es un obstáculo para ser respetados en el comercio internacional, mientras que las propias compañías van abandonando los paraísos fiscalesporque ponen en riesgo su propia operativa”.
El abogado explica que el auge internacional del compliance hace que “acceder a contratos atractivos requiera de contar con un buen programa de compliance, y este impone realizar una due diligence de la contraparte, antes de iniciar cualquier relación económica”. En este sentido, “no ofrecer información transparente sobre aspectos esenciales como cuentas, estructura o titularidad real, complica sobremanera la apertura de nuevas oportunidades de negocio”, asegura Cabezuela. Es el principio denominado “conozca a su cliente”.
Medidas antifraude
Además de plantear un impuesto global del 2% para gravar la riqueza de los casi 3.000 ultrarricos y así recaudar más de 200.000 millones de euros al año, desde el think tank europeo proponen elevar el impuesto mínimo de sociedades del 15% al 25% en todo el mundo.
Igualmente, el letrado advierte de que “Las medidas antiparaíso fiscal se están endureciendo pogresivamente y el margen de maniobra de las empresas radicadas en ellos se reducirá todavía más en los próximos años”. Medidas como “no reconocer la personalidad jurídica a las sociedades radicadas en paraísos o prohibirles establecer contratos públicos o recibir subvenciones, tanto a ellas como a las que se relacionan con ellas” son fórmulas de castigo que están encima de la mesa. Diego Cabezuela puntualiza que “son medidas que están en un horizonte cercano y que pueden suponer elementos de disuasión muy eficaces”.