Infiernos tributarios
Una de las consecuencias directas de la evasión fiscal es la erosión del estado del bienestar en los países con una fiscalidad menos atractiva. “Los denominados infiernos tributarios se ven perjudicados porque pierden una cantidad importante de recaudación vía impuestos”, indica Rodríguez. En este sentido, la Hacienda española deja de ingresar alrededor de 3.400 millones de euros anuales.
Para hacer frente a esta pérdida de dinero, los países contrarios a la laxitud fiscal ponen el acento en una política continua de desincentivación del uso de las sociedades offshore con el fin de “proteger sus ingresos fiscales y combatir el fraude, la evasión y los abusos fiscales”, puntualiza la abogada.
En 2021, la OCDE acordó un impuesto mínimo global del 15% sobre las multinacionales, una medida que entró en vigor el pasado mes de enero y que se calcula que podría generar unos ingresos fiscales de 200.000 millones de dólares. Sin embargo, muchos lo consideran insuficiente, reclamando una reforma más ambiciosa.
Mayor control
Para Rodríguez, “la planificación fiscal internacional responsable y el cumplimiento de la normativa vigente deben ser prioritarios en la estrategia corporativa para asegurar la sostenibilidad y el éxito a largo plazo de la empresa”.
La letrada insiste que en “residir en un paraíso fiscal no es sinónimo de irregularidades, pero sí es una amenaza para la estabilidad económica global”, por eso aconseja a las compañías “valorar si merece la pena exponerse a las dificultades que afectarán a la operativa de sus relaciones comerciales”.