Demanda en locales comerciales
A pesar de haber superado la situación que generó la pandemia, todavía persiste cierta precaución entre los inversores “ha crecido la demanda en locales comerciales, con preferencia por determinados sectores como supermercados o restauración”, detalla Marcet, quien destaca también una mayor cautela entre los inversores de edificios residenciales, motivada por las incertidumbres normativas y la inseguridad jurídica generada.
El pasado noviembre la vivienda sufrió un nuevo descenso del 15,1% en términos anuales con tan solo 46.888 operaciones de compraventa en un mes, la cifra más baja desde noviembre de 2020. Desde la consultora inmobiliaria afirman estar atravesando una etapa en la que algunos patrimonialistas y family offices están rotando activos y desinvierten de sus inversiones en activos residenciales por las incertidumbres normativas.
Desde la consultora señalan, entre otras razones, el decreto del control de los precios de los alquileres o la limitación de la vigencia de licencias de viviendas turísticas a 5 años como motivos de la rotación de inversiones. “A esto hay que añadir la catastrófica regulación de los “grandes tenedores”, desahucios que se eternizan en los juzgados, permisos de obras que tardan años…” sentencia el especialista, quien tacha de “despropósito” alguna de las normativas vigentes.