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Presentan el libro La Guerra. Teoría para comprender los conflictos del Siglo XXI, de Federico Aznar Fernández-Montesinos

NOVEDAD EN EDITORIAL EL VIEJO TOPO

· El evento tendrá lugar en la Sala ASP 5G1 de la sede del Parlamento Europeo en Bruselas el próximo 21 de marzo a las seis y cuarto de la tarde

José Luis Barceló Mezquita | Sábado 16 de marzo de 2024

La Guerra. Teoría para comprender los conflictos del Siglo XXI, editado por El Viejo Topo, es un paso más a otra obra del autor, Entender la guerra en el siglo XXI, que fue prologado en su día por la entonces Ministra de Defensa, Carme Chacón. La presentación del nuevo libro de Federico Aznar Fernández-Montesinos ha causado gran expectación en círculos de estrategas, militares y analistas porque abre la puerta a entender el mundo actual, un ecosistema imperfecto donde las fuerzas atnagónicas no han encontrado aun un sutil equilibrio en el que sentirse cómodas, como ocurrió, por ejemplo, durante la Guerra Fría. Guerra clásica, frentes o elementos más actuales como la Sociedad de la Información, la inteligencia o la desinformación, juegan un papel crucial que el libro que se presenta interpreta en la manera corecta en la que discurren los tiempos actuales, y sirve para interpretar cada cosa que actualmente ocurre. El evento será también transmitido en streamming.

Inscripciones en el enlace https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSea3LxqbsusMPyzl2N8J_VlyNzB7vPJ3dfN1C3kKonihWCRBg/viewform



Comprender la guerra no es justificarla; las guerras no se justifican: suceden, son hechos insoslayables, aunque no nos gusten. La guerra tiene una finalidad, y quien la define es la política. No es solo una actividad militar; de hecho es, ante todo, una actividad política. Es más, la guerra es una alteración sangrienta y abrupta del equilibrio geopolítico vigente. Y ha tomado, a lo largo de la historia, diferentes formas, siempre de naturaleza violenta y siempre al servicio de la política del momento.

En este libro Federico Aznar analiza la guerra en sus distintos niveles, establece sus características, describe su evolución, subraya el papel de la opinión pública en el conflicto, estudia las distintas fases de la crisis bélica y su gestión. Aznar dedica una parte del libro a la guerra asimétrica, a la guerra híbrida, a la zona gris que existe entre la guerra y la paz. Y, dentro de ella, a la desinformación, entre otros modos y estrategias de guerra, así como al terrorismo. Y también a la paz, con sus desarrollos lógicos.

Acerca del libro, el autor ha escrito:

Cada tiempo tiene su propia teoría de la guerra como decía Clausewitz; por eso precisa ser comprendida en su marco cultural. Tal es el objeto de la Polemología, una ciencia integrada por múltiples áreas transversales de conocimiento, y dedicada al estudio de un acto de tanta relevancia política y social. La guerra cambia con las sociedades para adaptarse a su entorno.

La globalización ha supuesto un incremento de las relaciones y de los intereses de los países. Esto ha traído consigo un incremento de los conflictos pues se derivan de aquellas. Pero también su limitación pues perjudican al resto de relaciones que reaccionan promoviendo la restitución del orden roto.

Una guerra requiere la existencia de un amplio elenco de intereses contradictorios entre ambas partes y su alineamiento en la lógica “amigo-enemigo”, algo que el crecimiento de las relaciones hace más difícil en proporción. Aunque lo sucedido en Ucrania demuestra que no es imposible. Pero en sentido contrario y como reflejo, a las alianzas les pasa lo mismo. El resultado es que la realidad se hace híbrida. El problema consiste, como estamos viviendo, en que los conflictos locales en vez de estabilizarse también pueden globalizarse.

Es frecuente definir los fenómenos por aquello que resulta más visible. Por eso los conflictos suelen analizarse en términos militares. Pero la experiencia de Estados Unidos en Vietnam o Afganistán, por ejemplo, prueba que el plano militar no es siempre la aproximación más correcta. Tan es así que no hay acuerdo sobre la definición de “guerra”, siendo su naturaleza organizada y política lo sustancial. Y es que la guerra no es una actividad necesariamente violenta pero sí una actividad necesariamente política.

Es un enfrentamiento de poderes. Y es un error frecuente confundir fuerza con poder. Además, estamos ante un fenómeno mucho más complejo que una actividad violenta pues escapa de lo físico para ocupar espacios sociales y emocionales.

Incorpora una contradicción sustancial, pues su objetivo es la paz. Guerra y paz se integran en un mismo espacio y tienen la misma finalidad. No son ni pueden ser conceptos antinómicos. De hecho, si lo fueran, la paz no sería más que la continuación de la guerra por otros medios.

Es también un hecho social. Reformulando para el caso el viejo aforismo jurídico ubi societas, ibi bellum; allí donde llega el hombre, también llega la guerra. Si se extiende al espacio exterior o a las redes sociales, hasta allí lo hace también la guerra.

Así, cuando dos contendientes cuentan con capacidades significativamente distintas siguen modelos estratégicos igualmente disímiles. La parte más débil no puede enfrentarse militarmente a la más fuerte so pena de ser derrotada. La pugna se desplaza verticalmente hacia planos no propiamente militares – opinión pública, economía, mediático... – donde el más débil puede moverse incluso con superioridad. Tales enfrentamientos reciben el nombre de guerras asimétricas.

Se podría plantear el terrorismo como un caso extremo de guerra asimétrica. Siendo la guerra un choque de poderes, el terrorismo es ficción de guerra en la medida en que es también ficción de poder. Por eso su desarrollo moderno ha ido en paralelo a los medios de comunicación con los que mantiene una relación cuasi simbiótica: el terrorismo quiere ser noticia para magnificarse, y los medios necesitan noticias. Así, cuando estos se hicieron globales, el terrorismo también.

En el siglo XX, y con los medios de comunicación de masas, la opinión pública entró definitivamente en el campo de batalla. Las operaciones, no pocas veces, ya no tratan de conseguir el control físico de un territorio, sino el control mental de un concreto grupo o sector. Está en guerra quien así se siente; y vencido quien ha sido convencido sobre la inutilidad de continuar con la lucha. Lo importante es lo que se cree. La guerra es una actividad del espíritu.

El ser humano combina lo racional y lo irracional, plano este último por donde resulta más accesible. El sentimiento precede a pensamiento al igual que la música a la palabra. Las imágenes y las narrativas son las herramientas de persuasión política que atienden a esa doble realidad. Ambas son una explicación completa y de una simplicidad extraordinaria. No describen la realidad, sino que la crean y abren el espacio ético para implementar propuestas políticas. Permiten influir en la conciencia emocional de millones de personas.

No se trata de acreditar sino de convencer. La realidad –lo que es o no real y cierto e importante– se convierte de este modo en una más de las dimensiones del campo de batalla; es el “dominio cognitivo”. La clave es el control de la agenda informativa, de lo que es o no relevante, de los silencios, más incluso que de lo que es o no cierto.

La sociedad y la arquitectura normativa confluyen en las instituciones las cuales sirven a la actuación integrada del Estado. Debilitar las instituciones permite socavar la fuerza política de los Estados en el medio internacional.

La desinformación pretende situar a las sociedades objetivo frente a sus propias contradicciones internas. Se trata de instrumentar las fracturas y deshacer los equilibrios internos de las sociedades. Para ello buscan momentos de estrés como son las crisis -particularmente los procesos electorales- que llevan asociada una crisis de información que magnifica los efectos de esta estrategia.

La globalización ha provocado la pérdida de relevancia de las fronteras físicas y conceptuales. Así, la complejidad de las relaciones internacionales ha hecho que se dé un espacio específico a las relaciones que, en términos globales, no son propiamente amistosas pero que, no por ello - y por los intereses que se comparten- escalan. Es la Zona Gris, un área en que guerra y política se superponen y forman un conjunto total e indiferenciado. Los países cooperan y compiten al mismo tiempo. Tienen intereses compartidos, otros en los que rivalizan; así como unos pocos por los que llegan a pugnar. Suman actuaciones pacíficas con algunas otras cuasi hostiles, pero sin sangre o destrucción.

El concepto de zona gris recuerda que la guerra, la paz y la gestión política son realidades superpuestas, funciones inseparables, unidas en la finalidad. En ella se utilizan herramientas no propiamente militares poco visibles o ambiguas.

Y es que la globalización ha puesto en contacto directo democracias y autocracias. De este modo, países procedentes del otro lado del Muro y baja calidad democrática, mantienen relaciones económicas y comerciales directas con Occidente, a resultas de lo cual, empresas alineadas con el poder político de aquellos se instalan frecuentemente en sectores críticos -Medios de Comunicación y empresas tecnológicas- de Estados democráticos y se benefician del marco normativo propio de las empresas ordinarias actuando de modo acorde a sus intereses nacionales. Así la asimetría en las relaciones internacionales ha derivado en la conceptualización del Sharp Power.

El concepto híbrido es la respuesta a una complejidad que no distingue entre exterior e interior y también a las asimetrías existentes fruto de la concurrencia de planos y realidades distintas que no terminan de mezclarse.

Con lo compuesto, esto es, mediante el uso de dos fuerzas separadas, se perseguía crear las condiciones objetivas que permitan el éxito de la fuerza principal. Pero, lo híbrido va más allá de lo compuesto. Supone la existencia de una única fuerza que actúa de modo integral y ejecuta tanto las acciones regulares como las irregulares. La complementariedad y coordinación entre ambos términos, convencional y no convencional, genera e intensifica los efectos sinérgicos. El término guerra híbrida designa de manera genérica un modelo en el que se utilizan medios simétricos y asimétricos coordinados en tiempo y espacio y uniendo los niveles de conducción táctico, operacional y estratégico.

La guerra híbrida es la antesala del retorno al concepto ordinario de guerra. Parece indicar que Occidente se va a reencontrar con el resto del mundo y que la guerra va a ser un recurso más normal y volver a ser lo que siempre fue. De ser así, nos encontraríamos en un punto de fuga geopolítico.

La realidad internacional es una hibridación, una mixtura que agrupa en un mismo espacio y tiempo el uso de formas duras y blandas de poder o el retorno a modelos convencionales. Y eso mientras se oponen estrategias de multidominio y posmodernidad al más puro primitivismo.

Tan confusa situación precisa de un marco teórico para lo que son las guerras de nuestro tiempo que es a lo que este trabajo pretende contribuir. Y es que como ya decía Dilthey “a la naturaleza se la explica, al hombre se le comprende.”

(Federico Aznar Fernández-Montesinos)

El autor

Federico Aznar Fernández-Montesinos es oficial de la Armada Española, escritor, ensayista y profesor universitario. Es Analista Principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos, polemólogo experto en Yihadismo, autor de varios libros y un centenar de artículos sobre la guerra y el yihadismo, conferenciante, articulista y tertuliano ocasional en programas de radio y televisión, donde es consultado como experto. Actualmente es uno de los expertos en la materia y suele utilizarse como referencia en varios artículos sobre la guerra, el islam y el terrorismo yihadista. Posee la Real y Militar Orden de San Hermenegildo en calidad de la Cruz y encomienda, Cruz al Mérito Militar y Cruz al Mérito Naval.

Como experto en cultura, civilización y religión islámica y las relaciones entre España y el Norte de África ha formado parte de infinidad de Congresos Nacionales, Internacionales, Foros, Ponencias y Mesas redondas relacionadas con el tema. De la misma manera ha coordinado y publicado gran variedad de monográficos y artículos sobre Polemología.

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