Si hace una década solo había tres comunidades autónomas donde el metro cuadrado superaba los 2.000 euros -País Vasco (2.879€/m2), Baleares (2.172€/m2) y Madrid (2.143€/m2)-, actualmente ya son 6 las comunidades autónomas que sobrepasan de lejos esta cifra, entre las que destacan Baleares (4.268€/m2), Madrid (4.020€/m2), País Vasco (3.119€/m2) y Cataluña (2.758€/m2).
“Centrándonos en los datos por provincias no encontramos grandes diferencias, con las diferentes regiones del País Vasco a la cabeza en 2014, junto a Madrid, Barcelona y las Islas Baleares”, detalla el experto. El top 5 de provincias más caras en 2014 fue el siguiente: Guipúzcoa (3.068€/m2), Vizcaya (2.732€/m2), Baleares (2.172€/m2), Madrid (2.143€/m2) y Barcelona (2.052€/m2); mientras que en marzo de 2024 luce así: Baleares (4.268€/m2), Madrid (4.020€/m2), Guipúzcoa (3.661€/m2), Barcelona (3.114€/m2) y Málaga (3.054€/m2).
Una clara pérdida de poder adquisitivo
Si el aumento generalizado del precio de la vivienda no fuera un problema suficiente, la sociedad española ha visto como gran parte de su ciudadanía ha ido perdiendo poder adquisitivo y capacidad de ahorro ante la congelación de los salarios.
De acuerdo con los últimos datos disponibles de la Agencia Tributaria (2022), el salario medio anual en España se sitúa en los 22.781 euros, “solo” un 23,68% más que hace una década (18.420€), o, en otras palabras, una subida 11 puntos inferior a la del precio de la vivienda.
“Esta tendencia ha mermado mucho a un segmento concreto de la población española, que se ha visto completamente expulsado del mercado de la compraventa para llegar a un mercado del alquiler con un nivel de precios elevado que reduce, todavía más, su poder adquisitivo. “Este es, sin lugar a dudas, uno de los grandes retos que el sector inmobiliario tiene encima de la mesa. Las administraciones públicas, junto con el sector, deberán superarlo para incluir en el mercado a las diferentes generaciones y capacidades económicas”, sentencia Ferran Font.