El inversor de Madrid suele ser experimentado y busca asentar su cartera con activos seguros, inquilinos solventes y una rentabilidad media estable. Este inversor suele tener otros pisos en zonas con rentabilidades más altas en mercados emergentes como Alicante y Zaragoza.
El inversor de Barcelona: perfil local, más conservador y aprovechando el factor turístico
La rentabilidad media de la ciudad de Barcelona es del 5,8%. El inversor que apuesta por Barcelona suele ser local y compra en una zona conocida y cercana a su lugar de residencia. Suele invertir en el área metropolitana de Barcelona dependiendo del capital que disponga. De hecho, la ciudad tiene inversores premium y extranjeros con un capital más alto que buscan oportunidades de inversión en distritos como Ciutat Vella o L’Eixample. Además, los distritos de Sant Andreu, Sant Martí y Sants-Montjuïc ofrecen buenas oportunidades de compra.
Si el inversor cuenta con más de 200.000€ invierte en zonas costeras que combinan el potencial turístico y el alquiler residencial en las zonas de playa de municipios como Castelldefels o Gavà, donde puede obtener una rentabilidad por el alquiler residencial que superan el 6% y llegarla a duplicar e incluso triplicar destinando la propiedad a un alquiler turístico.
Si dispone de alrededor de 150.000€, los municipios con más demanda de la provincia de Barcelona son Barberà del Vallès, Mollet del Vallès, Sabadell, Terrassa, Mataró, Montcada i Reixach, Olesa de Montserrat o Granollers, con rentabilidades en torno al 7%.
Rebeca Pérez, CEO y fundadora de Inviertis, indica que “el hecho de que nuestras dos principales ciudades arrojen rentabilidades de alrededor del 6% es una muy buena noticia para el inversor, pues son dos plazas muy estables y con una demanda que nunca va a cansarse de comprar, pues son una referencia a nivel mundial y el retorno de la inversión está asegurado”.
Por su parte, Vicenç Hernández Reche, asesor de Inviertis y CEO de Tecnotramit, añade que “si bien Madrid ha llevado a cabo políticas de vivienda atractivas y certeras que han favorecido la captación de inversión inmobiliaria nacional y extranjera, Barcelona sigue siendo un fuerte polo de atracción internacional, por lo que el hecho que ambas ciudades se repartan bondades ayuda a diversificar la inversión”.