Economía

Chipre dice no a Merkel

FRENO AL CORRALITO DEL EURO

Los analistas destacan el papel clave que puede jugar Rusia en las próximas semanas y las dudas que se han abierto a la viabilidad de un Euro liderado en crisis exclusivamente por la Alemania de Merkel

Redacción | Martes 21 de octubre de 2014
El parlamento chipriota ha dicho no al primer corralito que se ha intentado producir en la zona Euro, un presente muy peligroso y que está creando inquietud en los mercados europeos. Ante la desconfianza que ha producido la medida propuesta por la Alemania de Merkel, Chipre ha acudido a Rusia en petición de ayuda política y financiera, y nada evitaría una posible salida de Chipre del Euro en cuanto lograra tal apoyo. El euro se tambalea. Tras la medida anunciada por el Eurogrupo para Chipre, algunos otros estados comenzaron a tentarse los bolsillos. Italia y España están en el disparadero, pero hay estados miembro con condiciones mucho mejores para una intervención de ese tipo: Grecia, convulsa aún por la desregulación política en la que ha entrado la dinámica de su sistema, sujeto también a los designios de la Troika, e Irlanda, con unas condiciones “offshore” y de paraíso fiscal que reúnen ciertas semejanzas con las de Chipre, aunque en otra escala.




El Parlamento de Chipre ha rechazado la tasa sobre los depósitos bancarios impuesta por la eurozona, lo que va a dificultar todavía más la difícil situación y acrecienta la pésima gestión del Eurogrupo, apoyada por cierto por el Gobierno de España. Hoy, algunos ministros europeos, entre los que no se encuentran los españoles, han reconocido ya su equivocación.

Chipre adoptó el euro en 2008, pero representa tan solo el 0,2% del PIB de la eurozona (el valor de su economía es de unos 17.000 millones de euros) y el coste financiero de su rescate será aproximadamente la mitad del préstamo que ha recibido Bankia, lo que nos ofrece una dimensión de las necesidades planteadas. Con el corralito se conseguiría hacer frente de manera casi inmediata a la mitad de la ayuda, aproximadamente, aunque nadie puede ya estimar ni cuantificar cuánto daño se ha propiciado a la economía chipriota en tan solo un fin de semana: cajeros automáticos saqueados, tarjetas de crédito reventadas y huida de inversiones extranjeras hacia zonas monetarias no conectadas con el Euro.

El efecto más inmediato que va a tener el 'No' de la cámara baja es que las entidades financieras del país continuarán cerradas hasta al menos este jueves, medida que podría prolongarse durante varios días más para evitar una fuga masiva de dinero. La economía corre riesgo de quedarse sin efectivo, lo cual puede ser un serio inconveniente. Fuentes europeas afirman que las entidades tendrán que permanecer cerradas hasta que se adopte una decisión sobre el impuesto al ahorro, ya que si no cualquier ahorrador aprovechará la primera oportunidad que tenga para retirar su dinero y escapar de esta tasa. En suma, un secuestro financiero.

Por su parte, Eurogrupo tampoco va a dar ningún paso adicional hasta que el Parlamento de Chipre dé luz verde al acuerdo político que se llegó en la madrugada del sábado y que incluye una serie de medidas destinadas a lograr una recaudación fiscal de 7.000 millones de euros. El impuesto sobre los ahorros es la medida principal, ya que aportará 5.800 millones, pero hay otras condiciones, como aumentar el impuesto de Sociedades hasta el 12,5%, privatizar compañías públicas e imponer pérdidas a los acreedores de deuda subordinada. El martes, tras el voto en contra de la cámara baja chipriota, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, reiteró su intención de "prestar ayuda" al país pero mantuvo las condiciones anunciadas en las reuniones anteriores.

Para sanear la industria bancaria de Chipre, afectada por la quita a la deuda griega y que es cinco veces más grande que la economía del país, hacen falta 17.000 millones de euros, una cantidad equivalente al PIB chipriota. A pesar de que en términos absolutos no es una cantidad demasiado alta, la eurozona y el FMI no pueden prestar ese dinero porque dispararía la deuda pública hasta el 193%, un nivel completamente insostenible. Así que se hace necesario buscar una fórmula para que el Gobierno chipriota aumente considerablemente su recaudación fiscal y costee parte de la recapitalización bancaria, ya que el Eurogrupo y el FMI han dicho que no prestarán más de 10.000 millones de euros.

Las opciones que le quedan al gobierno son muy escasas, y el margen político limitadísimo, lo que apunta a una posible salida con la convocatoria adelantada de nuevas elecciones al Parlamento. Una opción sería la de seguir intentando llegar a un acuerdo con la oposición para sacar adelante una tasa sobre los depósitos, preferiblemente sobre aquellos superiores a los 100.000 euros, que recaude los 5.800 millones previstos.

Otras opciones podrían ser imponer una tasa sobre las transacciones financieras o, más controvertida aún, congelar los depósitos y convertirlos en deuda con vencimientos a largo plazo. La primera opción tendría un efecto recaudatorio insuficiente. La segunda es si cabe más polémica que el impuesto sobre el ahorro. En realidad el problema no viene por la falta de alternativas, sino por una cuestión de voluntad política.

Alemania, Finlandia y Holanda, principalmente, van a tener difícil aprobar en sus parlamentos un acuerdo que no implique un reparto de la carga y una penalización a los bancos chipriotas y sus ahorradores, dado que muchos de ellos proceden de Rusia y han utilizado el sistema financiero de Chipre para blanquear su dinero y ponerlo en circulación dentro del mercado europeo.

Precisamente en Rusia puede estar la solución más factible en estos momentos. El ministro de Finanzas chipriota, Michael Sarris, está ahora mismo en Moscú negociando con el Gobierno Rusia una extensión del préstamo que le concedió en 2011 por importe de 2.500 millones de euros. El presidente del país, Nicos Anastasiades, declaró el martes que si el Parlamento votaba en contra del acuerdo con el Eurogrupo, tenía "otros planes", que pueden ser buscar en Rusia el dinero adicional que falta a cambio de no poner un depósito sobre las grandes fortunas que supondría la pérdida de grandes cantidades de dinero de magnates rusos. Rusia podría imponer a Chipre una salida calculada del Euro, bajo el argumento de que dicha moneda ni la ayuda que presta le merecen confianza como para seguir apostando por Chipre. Y, desde luego, lo que ha ocurrido en los últimos días ahuyentará inversiones hacia Europa de otras zonas emergentes, como puedan ser China o Brasil, y retrasará aún más decisiones de ingreso como las que están pendientes, por ejemplo, para Polonia, economía en la que Alemania ha puesto buena parte de sus inversiones e intereses.

En el caso de que no se solventara la situación ni se alcanzara un acuerdo, el país no recibirá la ayuda para recapitalizar sus bancos y el BCE dejará de proveerles de liquidez y el sistema financiero colapsará, colapso cuya fecha está prevista para el verano. El Estado tampoco podrá hacer frente a sus vencimientos de deuda y suspenderá pagos ante sus acreedores internacionales. El país entrará en quiebra, como ha ocurrido casi con Grecia, lo que forzaría la salida del euro de Chipre, acabando así con ese discurso que tanto ha usado el Gobierno español de que "el euro es irreversible" y la zona Euro entrará en una nueva fase que reedite sus posibilismos futuros y se abrirá la puerta a nuevas especulaciones sobre su viabilidad. El papel que juegue Rusia será clave en las próximas semanas.