En cuanto a la cotización, la base mínima de cotización para los autónomos societarios es generalmente más alta que la de los autónomos comunes.
“En 2024, esta base ronda los 1.000 euros mensuales, con una cuota estimada de 350 euros para 2025. Además, la cotización debe ajustarse anualmente en función de los ingresos reales del autónomo”, agrega Charton.
A pesar de las diferencias en la cotización, la figura del autónomo societario ofrece varias ventajas importantes, como la protección jurídica que limita la responsabilidad del autónomo al capital aportado a la sociedad, protegiendo su patrimonio personal ante posibles deudas o contingencias.
"Otra ventaja clave es la flexibilidad en la gestión empresarial: al operar bajo una estructura societaria, los autónomos pueden acceder a financiación más fácilmente, optimizar la fiscalidad de la empresa y disfrutar de beneficios fiscales que no están disponibles para los autónomos tradicionales", finaliza el experto.
Consideraciones fiscales y gestión administrativa
Los autónomos societarios deben mantenerse al día con las normativas fiscales vigentes, ya que la gestión de sus obligaciones fiscales es más compleja que la de los autónomos tradicionales. La combinación de las responsabilidades del RETA con las de la sociedad requiere una planificación fiscal minuciosa.
"Los autónomos societarios tienen un mayor acceso a nuevos mercados. Al operar bajo una sociedad, se mejora la imagen corporativa y se abren oportunidades de colaboración con empresas más grandes, lo que puede potenciar el crecimiento del negocio”, cuenta Yannick Charton, socio fundador de Valio Consulting.
De este modo, el acceso a mejores oportunidades de financiación y la protección del patrimonio personal son dos de las principales razones por las que muchos autónomos eligen esta figura.
"Sin embargo, es importante contar con un buen asesoramiento para optimizar su gestión, y para que puedan centrarse en el crecimiento de su negocio", finaliza Charton.