Directivos

“Mi misión se basa en un propósito poderoso: elevar a la humanidad a través del desarrollo interior y cambiar el mundo transformando la manera en que concebimos los negocios”

Jessica Klingspor.

HOY ENTREVISTAMOS A… JESSIKA KLINGSPOR

· Por Edward Martin (Corresponsal en Barcelona)

Edward Martín (Corresponsal en Barcelona) | Martes 08 de abril de 2025
Mi entrevistada es una escandinava natural de Malmö que “no se hace la sueca”. Al contrario. Es directa y de una amabilidad tan natural como la tranquilidad que desprende y la sonrisa que esboza a la menor oportunidad. Refleja una fuerza interior, una determinación que se expresa a través de una asertiva elocuencia. Tiene suma facilidad para conectar con los demás porque tiene un propósito de vida que parte de profundas convicciones éticas y humanitarias. Y eso (como no podría ser de otra manera) se refleja en su concepto y visión del mundo empresarial.

Señoras y Señores, por favor, conéctense en la frecuencia Klingspor del dial porque la cosa va de negocios con alma.

¿De dónde viene su conexión con España?

Mi historia comienza con chispas de pasión, entre España y Suecia, forjándome como una mujer bicultural con un profundo amor por los viajes, el descubrimiento cultural y la conexión humana más auténtica. Crecer en la estructurada y organizada Suecia mientras llevaba conmigo el calor y la energía de las raíces mediterráneas fue una combinación perfecta.

Hablemos de la chispa inicial, de los inicios de su andadura laboral

Comencé mi carrera en el ámbito de la gestión hotelera, trabajando en establecimientos de primer nivel como el SAS Scandinavia Hotel en Copenhague y el Sheraton Stockholm Hotel & Towers. Con 72 nacionalidades en un sólo lugar de trabajo, sentía que el mundo venía a mí: viajaba sin moverme. Enseguida, me vi llevando a la élite empresarial de Escandinavia por todo el mundo. Mi carrera despegaba, pero algo esencial faltaba. A pesar del cargo, el prestigio y los círculos sociales, no me sentía realizada.

¿Y qué decisión tomó?

Dar un gran salto. Renuncié, compré un billete de ida a Asia y me propuse encontrar un templo para aprender meditación. Encontré mi santuario en Suan Mokkh, Tailandia, donde me sumergí en el Vipassana, la meditación de la visión profunda, y las enseñanzas del budismo. El silencio de la jungla y la sabiduría de los monjes conformaron un reinicio total. Una revolución interior que cambió mi vida.

Y una vez hecho un cambio de gran envergadura, ¿qué hizo?

Re-energizada y decidida, me mudé a Nueva York. Fui contratada como asistente del CEO de una marca sueca de cosméticos con boutiques distribuidas por todo Manhattan. El sueño pronto se convirtió en pesadilla. Mi jefa era volátil; impredecible, manipuladora y explotadora. Vivía en su apartamento, donde ella, su hija y su sobrina dormían en el suelo del salón. Cada mañana, tenía que pasar por encima de ellas para llegar a la ducha. No me pagó el salario acordado. De hecho, no me pagó.

Menuda prueba para usted. Eso es caminar entre brasas.

¡Imagíneselo! Finalmente, cuando la manipulación emocional se tradujo en amenazas, supe que debía marcharme. Gestioné mi vuelo en silencio y escapé mientras estaban fuera. El personal lloró cuando me despedí. Pero yo me sentía libre. Lo más importante: lo había intentado. Sin arrepentimientos y con sabiduría ganada.

Y libre extendió sus alas y voló de vuelta a Estocolmo.

Efectivamente. Regresé al mundo de los viajes de incentivo y esta vez en mis propios términos. Viajaba sin parar: Europa, EE.UU., América Latina, África, etc. Y entonces llegó Barcelona.

¡Llegó la hora del romance! Se enamoró de Barcelona y ella le corresponde.

Eso parece, ja, ja, ja. Mi primera visita fue en 1999 con un grupo vinculados al Gran Premio de Fórmula 1, seguida de otra para ligada a la final de la Champions League. La ciudad me impactó como un rayo: su chispa, su carácter transitable, su alma sentada junto al mar. Tras la tercera visita, tomé una decisión… ¡En pleno vuelo! Decidí que me mudaría a Barcelona de inmediato. Sin trabajo, sin contactos. Empujada por una especie de impulso magnético.

Cuénteme su aterrizaje en la Ciudad de los Prodigios. ¿Cómo encontró trabajo?

Durante una semana tuve una única entrevista de trabajo. La oferta era ridícula, pero la interpreté no como un empleo, sino como una puerta de entrada. Diez meses después, cuando me despidieron, no lo interpreté como un fracaso. Vi en ello la libertad. De esa incomodidad nació mi empresa, Performance Prime Cities.

Y ya sin ataduras, usted se dedica a emprender y organizar eventos

Durante veinte años, mi empresa de gestión de destinos prosperó organizando grandes grupos corporativos y eventos creativos en Barcelona y otras siete ciudades españolas: Madrid, Málaga, Mallorca, Ibiza, Sitges, Alicante y Bilbao.

Sin embargo, todo cambió durante la crisis financiera de 2008. Me vi forzada a despedir al personal, dejar la oficina y triplicar esfuerzos para ganar una fracción de lo que antes era habitual. A base de trabajar muy duro, logré revertir la situación en dos años y alcanzamos una facturación de un millón de euros.

Pero en medio de esa interminable persecución de beneficios, usted perdió la conexión consigo misma.

Mire, estaba tan enfocada hacia afuera que ignoré las señales que me enviaba mi cuerpo. Me perdí en mi propia carrera y choqué contra un muro: el cáncer. Recuerdo decirle a mi médico: “No tengo tiempo para esto. Tengo 800 invitados que llegarán en dos meses”. Él simplemente asintió y me dijo: “Mantén esa mentalidad y estarás allí”. Y lo estuve. No obstante, después de que la gente se fuera, colapsé física, emocional y espiritualmente.

Jessika, ese diagnóstico médico fue una puerta para usted. Usted pasó del agotamiento al propósito.

¡Totalmente! Comencé un profundo viaje interior, explorando las creencias que me habían llevado a ponerme en el último lugar de mi lista. Me certifiqué como coach ICC, fui miembro activa de la junta y vicepresidenta de la Cámara de Comercio Sueca en Barcelona, y seguí desarrollando mis empresas, pero ahora con otras preguntas en mente.

De algún modo, usted sabía que quería reinventarme para hacer cosas más alineadas con los valores en los que cree.

Precisamente, esa visión me llevó a tender puentes entre la innovación nórdica y el ecosistema barcelonés. Propuse un nuevo modelo de colaboración al Ayuntamiento de Barcelona como emprendedora que enlaza el sector privado con el público. Y, para mi gran alegría, dijeron que sí. Ese proyecto se convirtió en la plataforma de lanzamiento de Nordics in Barcelona, donde hoy construyo alianzas estratégicas y colaboraciones para marcas conscientes que se expanden hacia España.

Uno de los momentos destacados fue una colaboración con la ciudad y FBCN, empleando la Copa América como plataforma para atraer agentes nórdicos a Barcelona.

Fusionamos la emoción de la vela con programas diseñados para conectarles con agentes de cambio locales. Se trata de una brillante fusión de negocio, experiencia y propósito.

Una de las colaboraciones más cercanas a su corazón es con VATI de Suecia y su filial, Verify Agency.

Absolutamente. Juntas se apoyan en dos pilares poderosos. En primer lugar, como pioneras en declaraciones de sostenibilidad legalmente verificadas, combatiendo el greenwashing mediante la transparencia y la responsabilidad. En segundo término, como proveedoras de programas formativos certificados en áreas como CSRD, ESG, liderazgo transformacional y auditoría de impacto. Un testimonio potente de lo que estamos construyendo es nuestro primer cliente: el Hospital de Sant Pau. Es notoriamente difícil que iniciativas extranjeras entren en esta institución tan justificadamente, respetada, lo que convierte nuestra colaboración en una señal clara de que traemos a Cataluña algo nuevo, creíble y confiable.

Desde la visión que ha descrito, cofundó el IDG Barcelona Business Hub, con socios como VERIFY, IKEA, ESADE, Impact Hub y United Partners.

Así es. Nuestra misión es llevar el marco de los Inner Development Goals (IDG) al mundo corporativo construyendo una comunidad vibrante, guiada por valores, donde líderes de hoy y creadores del mañana se reúnan para liderar con propósito, consciencia e impacto. La energía es eléctrica y el impulso es real.

En el corazón del próximo capítulo de viaje a través de la audacia está el NextGen Lab

Y su experiencia estandarte, el NextGen Impact Festival. Es un encuentro de sostenibilidad pionero situado en plena naturaleza, a tan sólo 50 minutos de Barcelona. Le aseguro que esto es más que un festival. Es un catalizador de cambio sistémico. Nuestra Misión no es otra que unir a la humanidad y con la naturaleza a la que pertenece, tendiendo el puente hacia un futuro sostenible donde las próximas generaciones puedan prosperar. Si se pregunta cuál nuestra propuesta de valor, le diré que conectamos ecosistemas, empoderamos a agentes de cambio y creamos plataformas de colaboración, asegurando un futuro habitable y próspero para las generaciones venideras.

¿Cuál es el ikigai (propósito) del citado evento?

Restaurar el equilibrio entre la humanidad y el mundo natura para que la próxima generación no sólo sobreviva, sino que florezca. El NextGen Lab opera con un modelo de clústeres, cada uno representando un tema clave: innovación regenerativa, economía circular, liderazgo consciente, empoderamiento juvenil, desarrollo del potencial humano, entre otros. Estos clústeres son ecosistemas vivos, no solo líneas de contenido. Están diseñados para la cocreación, la experimentación y el impacto a largo plazo. Ya estamos cocreando con voces destacadas y líderes de pensamiento en nuestro Think & Feel Tank. Estamos dando forma a una experiencia profundamente intencionada que fusiona negocio, naturaleza y crecimiento interior.

Con un Festival como evento-bandera de referencia, ¿no es cierto?

Así es. Ubicado en un entorno natural inmersivo, diseñado para despertar la conexión y la creatividad. El escenario principal cuenta con paneles de expertos, debates en vivo y ponencias visionarias. No faltan relatos alrededor del fuego y estancias bajo las estrellas, ni talleres al aire libre, así como recorridos de aprendizaje reflexivo y exposiciones de innovación.

En suma, conexiones profundas que fomentan la colaboración entre sectores y la comunidad

Tal cual. Aquí es donde los mundos aislados del negocio, la sostenibilidad, la innovación y el bienestar finalmente se encuentran. Donde se desata el potencial humano, y donde el futuro no sólo se imagina: se construye juntos. Porque esto no es únicamente un festival. Es un movimiento, un espacio para re-imaginar cómo trabajamos, vivimos y lideramos. En armonía con el planeta y entre nosotros.

Da la impresión de que tras 25 años de transformación —personal y profesional—usted ha cerrado el círculo.

Sin duda alguna. Tuve que perderme para poder encontrarme. Y ahora, predico con el ejemplo, construyendo negocios conscientes, desde dentro hacia fuera. Al final, todo se reduce a la autenticidad, a recordar quién eras antes de que el mundo te dijera quién debías ser. A desprenderte de las capas que te cubren y a elegir vivir tu verdad. Y por eso también estoy sentando las bases para un Acelerador de Negocios Conscientes. Un espacio que apoye no sólo a las start-ups, sino también el bienestar y la conciencia de quienes las fundan. Donde el liderazgo se centre en lo humano, y el éxito incluya el alma. Porque el futuro no trata sólo de lo que construimos, sino de en quiénes nos convertimos mientras lo construimos.