¿Qué entendemos por “criterio de riesgos”?
El criterio de riesgos es el conjunto de parámetros que una entidad financiera o un intermediario profesional analiza para valorar la solvencia de un solicitante. Estos parámetros ayudan a determinar la viabilidad de una operación y la probabilidad de impago. En el ejercicio profesional, tener claros estos criterios nos permite filtrar solicitudes, anticipar objeciones y orientar al cliente de forma más eficaz.
Entre los criterios más comunes encontramos:
- Capacidad de pago (ratio deuda/ingresos)
- Historial crediticio y registros (ASNEF, CIRBE)
- Estabilidad laboral o actividad profesional
- Edad, situación familiar y nivel de formación
- Garantías aportadas (avalistas, inmuebles, etc.)
- Finalidad del crédito
Scoring: la automatización del análisis de riesgo
El scoring es una herramienta automática que asigna una puntuación al solicitante de crédito mediante algoritmos estadísticos. Este sistema se basa en datos objetivos y en modelos predictivos, lo que permite a las entidades tomar decisiones rápidas y homogéneas.
Para los asociados de AIF, conocer la lógica del scoring permite mejorar la presentación de las operaciones, y también explicar al cliente los motivos de una posible denegación.
Variables clave del scoring
Algunas de las variables más frecuentes son:
- Edad y situación personal
- Nivel y estabilidad de ingresos
- Tipo de contrato o actividad (asalariado, autónomo, pensionista)
- Relación con otras deudas
- Historial financiero y cumplimiento previo
- Relación previa con la entidad (vinculación bancaria)
Pautas concretas para evaluar operaciones
Como profesionales de la intermediación financiera, es fundamental aplicar criterios de preanálisis que nos permitan determinar la viabilidad antes de trasladar la operación a la entidad. Algunas pautas prácticas:
- Ratio de endeudamiento máximo: no superar el 35-40% de los ingresos netos
- Situación laboral mínima: 1 año en contrato indefinido o 2 años como autónomo
- Ausencia de incidencias: evitar operaciones con ASNEF sin regularizar
- Edad adecuada: entre 18 y 75 años al finalizar la operación
- Scoring suficiente: cada entidad tiene un umbral; conocerlo permite anticipar la decisión
Rechazo por scoring: interpretación y soluciones
Un rechazo automático no debe tomarse como definitivo. Nuestra función como asesores es identificar la causa y buscar soluciones. Algunas alternativas:
- Aportar un segundo titular o avalista
- Cancelar deudas menores para mejorar la ratio
- Justificar ingresos adicionales (rentas, plusvalías, etc.)
- Cambiar el plazo o importe solicitado
- Dirigir la operación a una entidad con criterios más flexibles
El valor del análisis experto
Aunque el scoring automatiza parte del proceso, el análisis humano sigue siendo decisivo, especialmente en operaciones hipotecarias o complejas. Como asociados de AIF, tenemos la responsabilidad de acompañar al cliente en todo el proceso y aportar valor con nuestro criterio profesional.
Ejemplo: un autónomo con ingresos irregulares puede tener mal scoring, pero demostrando estabilidad bancaria y capacidad real de pago, es posible defender la operación con éxito.
Recomendaciones para mejorar el perfil del cliente
- Cancelar o reunificar microcréditos antes de presentar la solicitud
- Regularizar ficheros negativos y aportar justificantes
- Preparar toda la documentación con claridad
- Ser realista con los importes y plazos
- Aportar garantías cuando sea posible
Conclusión: eficiencia, transparencia y profesionalidad
Para los profesionales y asociados de AIF, conocer y aplicar correctamente el criterio de riesgos y el scoring supone trabajar con mayor eficiencia, reducir plazos y mejorar la satisfacción del cliente.
El compromiso con la transparencia y el asesoramiento profesional nos diferencia en un mercado cada vez más competitivo. Apostar por el conocimiento técnico y la formación continua es clave para seguir siendo referentes en el ámbito de la financiación.
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