La misa fue oficiada -con extraordinaria sensibilidad y afecto por el Padre Michal Twakowski, quien reconfortó a los familiares y amigos presentes con elocuentes palabras de amor, fe y esperanza en la Vida Eterna.
Después del oficio religioso, Gustavo Larroca -ingeniero, director ejecutivo y compañero de estudios de Mercè- glosó, con la voz quebrada por la emoción, la personalidad de la finada, caracterizada por su bondad y alegría.
Seguidamente, tomó la palabra Joan Camprubí, su hermano, que con el liderazgo y la serena presencia que le definen agradeció las muestras de apoyo recibidas en tan duras circunstancias.
Los padres y familiares recibieron un ramo de sesenta y cinco rosas rojas, en honor del dia de Sant Jordi, una por cada miembro de su promoción. Un gesto que expresa la calidad humana del grupo y los valores de la institución académica.
El acto concluyó con el emotivo canto del Virolai a la Virgen de Montserrat y que los familiares recibieron con los brazos entrelazados, en señal de unidad y fortaleza frente la adversidad.
Hemos querido subtitular esta crónica como “La Sonrisa del Alma “porque la sincera sonrisa de Mercè expresaba mejor que cualquier palabra la bondad que habitaba en su interior. Ha dejado una profunda huella que perdurará para siempre en la memoria y los corazones de todas las personas que tuvieron la fortuna de conocerla.
Nuestro más cálido y sincero homenaje para tan excepcional familia.
QEPD.