Manual de los cinco elementos clave para evitar conflictos veraniegos en la familia
1.- Pareja feliz durante el año, pareja infeliz con conflictos en tiempo vacacional. Es fundamental que se practique a diario el diálogo constructivo y la comunicación más directa para evitar que, por ejemplo, a la hora de decidir qué hacemos en los días de vacaciones, nos podamos poner de acuerdo amistosamente con el “hoy por ti, mañana por mí”. Es decir, debemos ser proactivos a la hora de decidir el lugar para visitar o para comer o cenar, y si a uno de los miembros de la pareja no le apetece, pues aceptar, y otro día hacer lo que él quiera. Se trata de flexibilizar la relación de mutuo acuerdo con la mejor disposición y sonrisa que podamos esbozar.
2.- Hijos e hijas alrededor del núcleo familiar, deben someterse junto a los padres a un “Plan de Comunicación de Verano” (PCV) para potenciar la comunicación y el diálogo personal en los encuentros familiares diarios, en el desayuno, comida y cena que compartan, en los tiempos de playa, sol y juegos, delimitando al mínimo tiempo las pantallas y el móvil. Nos vendrá muy bien practicar juegos de playa con las palabras, las frases, los gestos y las emociones. Es necesario interactuar con la expresión: “qué ves ahora”, “cómo lo definirías en dos palabras”, “como lo escenificarías con gestos…”. Son propuestas de sencillos y divertidos juegos de relación.
3.- Los abuelos y abuelas en el centro del núcleo familiar, son un excelente nexo para propiciar la mejor conexión en el tiempo vacacional. Con ellos se pueden compartir charlas de vida y experiencias desarrolladas, que pueden enriquecer a unos y a otros. Es una terapia afectiva/efectiva, en especial para los mayores, que puedan contarnos a través de fotografías de su vida, qué momentos recuerdan con mayor emotividad, qué situaciones vivieron con agrado y qué cosas recomiendan a las nuevas generaciones. Ellos nos darán un buen elemento de fusión para disfrutar los mejores momentos del verano y podrán ser los mejores asesores de situaciones que no sabemos abordar y que ellos han tenido como experiencia vital.
4.- Las dificultades en la relación de convivencia de cuñados y suegros. Es necesario propiciar de manera especial la comunicación con las personas del núcleo familiar que son directamente el padre o madre de nuestra pareja o hermanos suyos. El cuñado en verano es a veces elemento de discordia si no sabemos convivir discretamente con él en el periodo vacaciones. Nuestra política de comunicación deber ser abierta en todo momento con cuñados y cuñadas, nunca dejarlos al margen de conversaciones y diálogos, y si algo no nos gusta, busquemos el mejor camino para llegar a un acuerdo, no discutir o al menos hacerlo levemente con la idea de disfrutar lo más posible del tiempo libre y no amargarse las vacaciones. Lo mejor es “un pasito que dure” y evitar el choque.
5.- Y por último un catálogo de frases en positivo para afianzar la comunicación en vacaciones:
Julio García Gómez es experto en comunicación y relación social. Director de comunicación de la Fundación Casaverde y Fundación Economía y Salud.