La atención del mercado se centra ahora en BBVA, que pese a su fortaleza operativa cotiza a solo 8 veces beneficios, frente a las 10–11 veces de otros bancos españoles, debido a la incertidumbre generada por la OPA sobre Sabadell. “El mercado penaliza la posibilidad de que la operación implique sobrepago y descuente el valor a corto plazo”, explica Esteve. Algo que podría ser una oportunidad.
El contexto bursátil actual favorece estas valoraciones: el índice VIX de volatilidad sigue en niveles bajos y el S&P 500 acumula más de 20 sesiones sin movimientos diarios superiores al 1%. Esta calma es muy favorable “porque las bolsas suben por las escaleras”, recuerda Esteve, aunque advierte que episodios de euforia o miedo pueden distorsionar puntualmente los precios de las acciones.
A corto plazo, los movimientos en valores individuales muestran esa volatilidad: Adidas cayó un 11% tras resultados en la Bolsa alemana, mientras Danone subió un 7,5% en París; en España, Grifols y Caixabank encabezaron las subidas del Ibex 35. Según Esteve, “la volatilidad de debe al efecto oferta y demanda que domina el mercado en momentos de incertidumbre o especulación a corto plazo”.
Con unas métricas financieras sólidas y un mercado que combina calma con pequeña volatilidad puntual, la banca española prevé una la segunda mitad del año positiva, desde una posición reforzada, a la espera de la evolución de la OPA de BBVA y del comportamiento de los tipos de interés en Europa.